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Evítese sanciones por el mal manejo de residuos tecnológicos

Compurent, que apoya con esa disposición final, entre 2020 y 2021 recicló unas 3 toneladas de RAEE.

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diciembre 27 de 2021 - 09:04 a. m.
2021-12-27

La correcta disposición final de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) no debe tomarse jamás como un tema de menor importancia puesto que, tal como lo revela el Ministerio de Medio Ambiente (como Política Nacional), la gestión inadecuada de los mismos causa severos impactos en la salud humana y en el ambiente.

Lo anterior, debido a la presencia de metales pesados, contaminantes orgánicos persistentes, retardantes de llama y otras sustancias peligrosas que se pueden encontrar en los RAEE.

Según el documento de esta cartera ministerial, “hay tres fuentes principales de sustancias que se pueden liberar durante la recuperación de materiales y el reciclaje de los RAEE, que son motivo de preocupación mundial: los constituyentes originales de los equipos, como el plomo, el cadmio y el mercurio; las sustancias que pueden añadirse durante algunos procesos de recuperación, como el cianuro; y las sustancias no intencionales que pueden formarse durante estos procesos como las dioxinas y furanos (Lundgren, 2012)”.

Así, se indica que “las actividades de recuperación y reciclaje de los RAEE pueden conducir a la exposición directa o indirecta de los trabajadores a una variedad de sustancias peligrosas contenidas en los aparatos eléctricos y electrónicos o formadas y liberadas por prácticas inseguras de reciclaje”.

En Colombia, este tema se enmarca en la Ley 1672 de 2013. Sin embargo, más recientemente, el Decreto 284 del 15 de febrero de 2018, por el cual se adiciona el Decreto 1076 de 2015, Único Reglamentario del Sector Ambiente y Desarrollo Sostenible, en lo relacionado con la Gestión Integral de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), en su capítulo IV establece las disposiciones finales y el manejo responsable de los equipos informáticos bajo los lineamientos establecidos por la Certificación de Reciclaje Responsable, desde la recolección hasta su destino final.

De esta manera, y teniendo en cuenta la importancia de la información que está almacenada en los dispositivos y que debe protegerse, se debe contar con un proceso definido y seguro que luego garantice su adecuada destrucción y recicle, siguiendo un proceso estandarizado de reciclaje responsable.

Esta normativa también contempla que todas las personas naturales y jurídicas que realicen un mal manejo o una inadecuada disposición de los RAEE serán objeto de sanción de acuerdo con lo establecido en el artículo 111 de la Ley 1801 de 2016.

“Una incorrecta disposición final de los equipos tecnológicos, se convierte directamente en un arma que atenta contra la salud y el medio ambiente, lo que lleva a las compañías a asumir riesgos económicos, reputacionales y morales”, explican fuentes de la empresa Compurent.

Y agregan que los equipos eléctricos y electrónicos traen consigo algunos materiales que al no estar correctamente gestionados y al exponerse al contacto con un ambiente corrosivo se oxidan y generan lixiviados, los cuales son nocivos para la salud, pudiendo provocar aberraciones cromosómicas hasta generar cáncer. Así mismo, aclaran, estos residuos no se descomponen, por lo que su efecto contaminante es grande.

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Algunas consecuencias

Con respecto a lo que les puede representar a las compañías el incumplimiento del Decreto 284 de febrero de 2018, estos voceros precisan que la multa por incumplimiento a la norma ambiental puede llegar hasta 5.000 SMLMV, según lo que plantea el Código Sancionatorio Ambiental, Ley 1333 de 2009. “La multa depende de la gravedad del daño. Por ejemplo, a una empresa que no tuvo un sistema de recolección selectivo por un año, la multaron con $182 millones”, revelan.

Para evitar ese y otro tipo de dificultades, muchas organizaciones acuden a firmas de renting y alquiler tecnológico especializadas, que incluyen en su producto la correcta disposición final de activos que han operado en contratos de renting o alquiler.

Compurent, en su compromiso con el medio ambiente y alineado con la política de gestión integral de los RAEE, tiene consigo un sistema de disposición final que les permite a los clientes desprenderse de sus responsabilidades frente a entidades ambientales, y tener la tranquilidad de que no van a recibir sanciones ni requerimientos en lo referente a la disposición final de RAEE ”, señalan los portavoces.

Con respecto a lo que recomiendan para evitarse dolores de cabeza con estos RAEE, aseguran que –claramente– el mercado de tecnología se vuelve día a día más dinámico frente a las nuevas regulaciones, tendencias y exigencias de los consumidores. El renting facilita a los clientes remplazar los equipos de cómputo de sus empleados y la empresa al final se libera de un posible riesgo. Es por esto que contratar una compañía que les brinde los servicios de renting de equipos de tecnología es sumamente estratégico, toda vez que flexibiliza la renovación, evitando grandes inversiones en recursos económicos y logísticos, y eliminando la preocupación por la correcta disposición final de equipos.

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