La zona centro se beneficia con proyectos que impulsan al agro

La industria minera se constituye en articulador para que las poblaciones de la zona centro del país se beneficien con proyectos productivos.

Archivo El Tiempo

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POR:
ALEJANDRO RAMÍREZ
agosto 06 de 2019 - 12:00 a.m.
2019-08-06

De la misma manera como lo viene haciendo en Antioquia y en el norte del país, la industria minera se constituye en gestor y articulador para que las poblaciones de la zona centro de Colombia también se beneficien con los proyectos productivos que este sector está llevando a las áreas de influencia de sus proyectos.

De esta forma poblaciones como Ubalá (en Cundinamarca), con proyectos de fríjol; la región de Soto Norte (en Santander), con ganadería, piscicultura y productos como pitahaya, aguacate, mora y productos procesados como embutidos, dulces y conservas, y los municipios de Pauna, San Pablo de Borbur, Otanche, Buena Vista, Coper, Maripi, Muzo, Quipama, La Victoria y Sector Minero (en el Occidente de Boyacá), con el cacao, tienen en estas iniciativas una alternativa diferente a la minería para emprender y ampliar su economía.

En el primer caso, Acerías Paz del Río adelanta un proyecto de fríjol en la vereda El Robledal de Ubalá, cuyo propósito es “mejorar los ingresos económicos y las oportunidades laborales de las comunidades vecinas a sus operaciones, a través del fortalecimiento de cadenas productivas claves identificadas en la región para desmineralizar la economía y brindar una nueva dinámica a los sectores agropecuario y agroindustrial de esta zona”.

Esta idea, que tiene proyectada una duración de dos años y medio, y que en este momento se encuentra en la etapa de comercialización en dos frentes: con la multinacional McDonald’s y su variedad de fríjol radical y con la marca propia El Ubaleño, beneficia a unas 18 familias pertenecientes a la asociación Asoagrorobledal y ha contado con el apoyo de la Fundación Andi, Salaty – McDonald’s y de la Corporación PBA.

La empresa destaca que este proyecto ha permitido el incremento por hectárea de 300 kilogramos de fríjol (aumento de 1,5 a 1,8 toneladas por hectárea al año), así como la disminución de un 15 por ciento en la aplicación de abonos químicos y de un 12 por ciento en costos de producción.

De igual manera condujo a la inscripción ante el ICA como proveedores de semillas certificadas de fríjol para el municipio y para la región, además del aumento del 19 por ciento en las utilidades del negocio, el establecimiento de un acuerdo de comercialización con la empresa Salaty (McDonald’s), la definición de una marca propia para la comercialización de fríjol en los ámbitos local y regional, y el desarrollo de capacidades individuales y grupales frente a procesos de gestión, liderazgo y trabajo en equipo para la organización y sus asociados.

Minesa, por su parte, adelanta un proyecto agroindustrial llevado a cabo a través del ‘Programa Mi Campo y Mi Emprendimiento’, con el que quiere promover el desarrollo sostenible del campo en el área de influencia del Proyecto Soto Norte, de forma planificada y articulando la cooperación de diversos actores, como autoridades locales, instituciones y organizaciones especializadas en gestión agropecuaria.

Así, y con la intención de ser una aliada para el crecimiento económico de ese territorio y enfocada en el fortalecimiento de la capacidad productiva y la cadena de valor en la región, la empresa impulsa las actividades comerciales con productos como pitahaya, aguacate y mora, al igual que con ganadería, piscicultura y productos procesados: embutidos, dulces y conservas, para un total de 32 familias beneficiadas.

Este proyecto agroindustrial, que lleva un año y medio, con logros visibles que actualmente se encuentran en fase de asistencia técnica y seguimiento, se realiza en Suratá, municipio de vocación agrícola y que hace parte del área de influencia directa del proyecto Soto Norte.

“El Programa Mi Campo ha beneficiado a 27 unidades productivas, de las cuales 24 son del municipio de Suratá, dos de Matanza y una de Vetas. Adicionalmente, se ha fortalecido la capacidad productiva a través del programa Mi Emprendimiento en marcha desde hace 2 años, y que cuenta con 112 emprendimientos, 32 de los cuales están enfocados a procesos agroindustriales con 295 beneficiarios”, explica la compañía.

Cacao

De otro lado, Minería Texas Colombia viene trabajando en el Occidente boyacense con el proyecto Furatena Cacao, que busca promover el comercio justo del grano, beneficiando a los productores y fortaleciendo sus organizaciones gremiales, a través de la transferencia de tecnología, asistencia técnica e investigación, y trabajando día a día en pro del mejoramiento de la calidad.

“Buscamos generar alternativas de producción, transformación y comercialización del grano del cacao, que brinden bienestar social y económico a cada uno de los que participan en esta cadena”, señala la compañía.

De acuerdo con la empresa, aquí manejan dos líneas de proyectos: La primera línea es la técnica, en la que se desarrolla un programa de extensión rural denominado “Calidad con productividad”, y que involucra una serie de proyectos como capacitación a productores de cacao, fertilización, certificación de fincas en Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), cacao Furatenitos y socioempresarial. Mientras que la segunda línea que es la comercial, en la cual se compra y se vende cacao seco en grano.

En Furatena cacao, agrega, cada proyecto que se ejecuta tiene una duración de un año. Al terminar cada vigencia se evalúa el avance de los productores en dos ítems: adopción de tecnología y mejoramiento de la calidad del grano. De acuerdo con los avances se da continuidad al mismo grupo de productores o se inicia con otro grupo, buscando que todos los productores del sector tengan el mismo nivel de conocimiento y adopción.

Estos tres ejemplos evidencian una vez más el papel articulador que está cumpliendo la industria minera en las diferentes zonas del país donde tienen sus operaciones y en donde, de la mano de autoridades locales y regionales, sumadas a algunas alianzas, están ayudando a estas poblaciones con nuevas oportunidades para diversificar su economía, aprovechando la vocación agrícola de estos territorios y explotando su potencial.



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