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Majavita, en donde el café se vuelve progreso regional

Este proyecto de la Universidad Libre promueve la creación de una marca con denominación de origen.

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noviembre 17 de 2020 - 10:30 p. m.
2020-11-17

El municipio santandereano de Socorro es famoso en Colombia porque fue allí en donde se dio la insurrección de los comuneros en marzo de 1781, presentándose como uno de los movimientos independentistas más importantes del país.

Hoy, más de 200 años después, en esa zona del país se gesta otra “revolución”, esta, de tipo agroindustrial, que busca llevar el café de su condición de commodity a producto con denominación de origen gracias a procesos productivos orgánicos y esfuerzos conjuntos de los caficultores santandereanos.

En este propósito, la Universidad Libre, Seccional Socorro, es fundamental gracias a su planta de procesamiento y al cultivo de café en la finca Majavita, ambas dentro del campus de esta institución educativa.

Edis Mauricio Sanmiguel, coordinador del proyecto, denominado Café Majavita, y docente de la Universidad Libre, cuenta que la iniciativa se ha convertido, desde 2002, en una gran apuesta en temas de proyección social e investigación.

“El proyecto se originó ese año cuando un grupo de cafeteros de la región acudió a la universidad en busca de colaboración para certificarse en normas amigables con el medio ambiente”, explica Sanmiguel.

A partir de ese momento se han generado diversos procesos que han sido fundamentales para Santander, identificado como el séptimo productor de café en Colombia, con Socorro como el municipio más destacado en su cultivo, procesamiento y comercialización.

“Uno de los primeros pasos ―explica el coordinador― fue hacer acompañamiento a los cafeteros del grupo base Kachalú, palabra guane que significa ‘lugar en donde se guardan los tesoros’, conformado por 17 predios cafeteros”.

De ese grupo forma parte la finca Majavita, lo cual le permitió adelantar, junto con los caficultores de la zona, la solicitud de la certificación de normas amigables con el medio ambiente, que hoy sigue vigente gracias al acompañamiento del Comité Cafetero del departamento y el gremio nacional.

En 2005, Majavita y Kachalú decidieron llevar a cabo el proceso exigido para lograr la certificación como café orgánico en cultivo, dando así un paso definitivo para la consolidación del proyecto.

La planta del mejor café

Sin embargo, la universidad decidió ir más allá del procesamiento del café y apostar, en 2006, por un trabajo que le ayudara a la región, aportando de manera significativa al contexto en el cual se desenvuelve. Fue así como, luego de cuatro años de labor, puso en funcionamiento su propia planta de procesamiento.

“La operación comenzó en 2010 con la producción de Majavita. Eso permitió que la finca pasara de cinco hectáreas cultivadas a diez. Hoy, son veinte hectáreas ‘bajo sombra’, un sistema agroforestal conformado por árboles de porte alto y medio, y plantas de café en la parte baja, que permite aumentar la biodiversidad”, asegura Edis Mauricio Sanmiguel.

De eso es muestra el estudio de biodiversidad de aves adelantado por Cenicafé en entornos cafeteros, incluyendo la finca Majavita, encontrando allí cien especies de aves y dos especies migratorias de alta vulnerabilidad.

En 2011, los caficultores de la región le solicitaron a la Universidad Libre que les permitiera tostar su café en la planta de procesamiento.

“A partir de entonces comenzamos a ofrecerles, a un precio muy económico, ese servicio, generando cultura de hacer las cosas bien y de mejoramiento del producto, incluyendo no descartar la pasilla y aprovecharla para consumo personal o someterla a transformación”, dice Sanmiguel.

De esta manera surge la línea de investigación académica Universidad Empresa, que busca acompañar todos los procesos agroindustriales relacionados, desde la investigación científica y aplicada, y la proyección social.

Con aroma de academia

Actualmente, la planta de procesamiento de la Universidad Libre, Seccional Socorro, procesa cerca de diez toneladas de café de la región. A la par, adelanta diplomados, capacitaciones y comparte su experiencia con cerca de 120 caficultores de Santander.

Sanmiguel recalca que “la apuesta nos ha permitido responderles a los productores de café del departamento con procesos de industrialización. El país debe pensar no solamente en sacar al exterior el café en grano, sino también en llevar a cabo desarrollos transformadores y generar dinámicas de transformación agroindustrial y de desarrollo de la cadena de valor de la cadena en el interior del país”.

El impacto de Majavita también es académico, porque se convierte en un laboratorio de práctica para los estudiantes de Administración de Empresas, Ingeniería Ambiental, Contabilidad y derecho, entre otras carreras.

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