Beethoven Herrera Valencia
Columnista

Desnudez ética en pandemia

Resulta revelador que en momentos tan críticos algunos privilegiaron su propio interés, pero otros fueron solidarios, incluso hasta el sacrificio.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
noviembre 29 de 2020
2020-11-29 06:18 p. m.
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En la respuesta a situaciones límite como terremotos, naufragios y pandemias, aflora lo heroico e infame de la condición humana. Francesco Schettino, capitán del crucero Costa Concordia después de haber causado la avería del barco escapó dejando abandonados a los turistas.

Fue procesado por dar tardíamente la señal de alarma y negarse a volver al barco como ordenó la jefatura del puerto.

De similar manera Lee Joon-Seok, capitán del barco coreano Swol que llevaba 476 estudiantes, les ordenó mantenerse en sus asientos pese al inicio de la emergencia y tardó en ordenar el desembarco.

Cuando comenzó la emergencia él estaba en su recámara y había dejado el timón a una oficial de 26 años, con dos años de experiencia: fue detenido y procesado por abandonar el barco antes que los pasajeros. En Auschwitz, después de cada fuga se seleccionaban prisioneros al azar para ser ejecutados. En 1941 el sacerdote católico polaco Maximiliano Kolbe tomó voluntariamente el lugar y murió en reemplazo de un condenado, a quien no conocía.

Un sacerdote en Armero tranquilizó a sus feligreses diciéndoles que no había peligro y se puso a salvo huyendo hacia Ibagué, mientras la avalancha mataba a miles de ciudadanos. En cambio en Italia, el sacerdote Giuseppe Berardelli murió por Covid-19 al ceder su respirador a un joven enfermo, a quien no conocía.

El 11 de agosto de 2020 cinco jóvenes entraron al cañaduzal de Llano Verde en Cali a comer caña, como usualmente lo hacían; y aparecieron muertos y torturados. Y mientras la ‘influencer’ Jay Tomy ofrecía a adultos mayores paletas de jabón revestidas con chocolate y difundía los videos de su acción, en México daban comida para perros a un mendigo.

El médico samario José Miguel Dau, de 93 años requería asistencia mecánica para respirar, pero la empresa Electricaribe le cortó el suministro de energía pese a que esperaba respuesta a su reclamación por cobros excesivos.

¡El paciente falleció! Durante la cuarentena vemos a un hombre que probaba bebidas en un almacén y las dejaba para consumo del público, el chofer del furgón que golpeó y sacó de la autopista a un ciclista causándole la muerte, el hombre que atacó a su pareja con un hacha y la avalancha de compradores sin protección ni distanciamiento en el primer Día sin IVA.

Además de fiestas (a veces con participación de autoridades) y rebrote en Europa, después que los ciudadanos se fueron masivamente y sin protección a las playas.

Abusando de información privilegiada conocida antes que la OMS declarara el Covid-19 como pandemia, los senadores republicanos de Estados Unidos, Richard Burr y Kelly Loeffler, vendieron sus acciones en febrero, antes de que sus precios cayeran. ¡Y no impulsaron medidas de protección a los ciudada- nos…!

El 13 de abril de 2020 en Portugal falleció Antonio Vieria Monteiro presidente del Banco Santander y su hija exclamó: “Somos una familia millonaria y mi papá murió buscando algo que es gratis, el aire…”.

Resulta revelador que en momentos tan críticos algunos privilegiaron su propio interés, pero otros fueron solidarios hasta el sacrificio.

Beethoven Herrera Valencia
Profesor, universidades Nacional y Externado.
* Colaboración de Daniela Rodríguez Narváez

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