Abecé del pago voluntario para no tener pico y placa

Conozca las cuentas, los pro y los contra y cómo ha funcionado esta medida en otras ciudades del mundo.

Bogotá no tendrá pico y placa dentro de un año
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Portafolio
noviembre 03 de 2019 - 11:10 a.m.
2019-11-03

Si usted quiere evitarse el pico y placa y sacar su carro cuando quiera en Bogotá, a partir de 2020 podrá pagar una cuota de cuatro millones de pesos al año para hacerlo.

Esta es la medida que anunció esta semana la Secretaría Distrital de Movilidad (SDM) como una estrategia para reducir la compra de un segundo carro y para obtener fuentes de financiación para el SITP.

(Dueños de carros particulares podrán pagar para no tener pico y placa). 

La idea, que se materializará por decreto y que fue respaldada por la alcaldesa entrante, generó preguntas en todos los sectores de la ciudad. Desde el conductor que hizo cuentas para saber si valía la pena pagar la cuota, pasando por el que pensó por el medio ambiente hasta el ciudadano que se preguntó si todo terminaría en más trancones.

Expertos en movilidad analizaron esta iniciativa.

Por ahora, la SDM defiende la norma y asegura que no crea brechas entre quienes quieran puedan pagar la exención y quiénes no. “Los hogares de mayores recursos ya tienen maneras de no tener pico y placa, como la compra de un segundo carro o el carro blindado. Esta medida, por el contrario, hace que los recursos que se destinan para no tener la restricción se empleen en mejorar la calidad de los modos de transporte más sostenibles”, afirmó Juan Pablo Bocarejo, secretario de la entidad.

¿SÍ ES MEJOR NEGOCUI QUE COMPRAR CARRO?

Opción 1: pagar la exención anual


Hagamos cuentas. Cada semana, un conductor puede tener 2 o 3 días de restricción. Es decir que, al año, hay aproximadamente 125 días de pico y placa. Entonces, evitarse la prohibición le costaría 32.000 pesos por día.

Opción 2: usar transporte público el día de pico y placa

Vivir una jornada sin carro le costaría cerca de 5.000 pesos si elige ir y volver a casa en transporte público (TransMilenio o SITP). Claramente, la cuenta incrementa si le agrega trayectos, si debe tomar transporte intermunicipal (un viaje Chía-Bogotá cuesta 3.200 pesos, por ejemplo) o si termina subido en taxi o en servicios de carro por plataforma.

Opción 3: comprar un carro más

Según el portal Carroya.com, un auto nuevo le puede costar mínimo entre 25 y 30 millones de pesos. Esto sería el equivalente a pagar seis o siete años de exención de pico y placa. Para adquirir ese segundo carro, tendría que ahorrar entre 200.000 y 240.000 pesos por cada día de pico y placa. Según la SDM, cerca de 90.000 hogares en Bogotá ya tienen 2 vehículos. Este es el problema que se pretende atacar con la medida.

Dato curioso: concesionarios ya han comenzado a ofrecer el ‘bono’ de cuatro millones de pesos dentro de la compra de un carro nuevo.

¿QUÉ HARÁN CON EL DINERO RECAUDADO?


“La totalidad de los recursos que se generarán por el pago voluntario para la exención del pico y placa se destinarán a la sostenibilidad financiera y el mejoramiento de la calidad del SITP”, indicó la SDM. Según sus cuentas, en 2020 se obtendrán 177.000 millones de pesos por esta medida y 460.000 millones para 2025.

Por su parte, el SITP, a comienzos de año, había acumulado deudas por 2,7 billones de pesos y tenía dos operadores quebrados. En mayo recibió un ‘salvavidas’ del Distrito con la firma del otrosí de los contratos. Además, la Alcaldía se comprometió a destinar 1,7 billones de pesos en diez años para financiar el sistema. Si la SDM recaudara la meta propuesta para 2025, tendría el 27 % de dinero prometido. Mientras tanto, aún enfrenta quejas por la calidad del servicio y no haber podido salir de los buses provisionales en el sistema.

En reacción a la medida, la alcaldesa electa, Claudia López, prometió destinar el dinero para la mejora del transporte público. Habló de apoyarse en él para renovar la flota de buses, ampliar las estaciones de TransMilenio y mejorar las frecuencias y cubrimientos de las rutas.

¿LA MEDIDA SÍ HA FUNCIONADO EN OTRAS CIUDADES?


Hace dos años, el Concejo de Cali aprobó un proyecto de acuerdo para pagar la llamada tasa por congestión, que permite no ser cobijado por el pico y placa. La idea, como en el caso de Bogotá, era recaudar ingresos al sistema de transporte masivo MIO. La cuota comenzó en 2,8 millones de pesos.

Pero la acogida, inicialmente, no fue significativa. Esperaban recaudar 8.000 millones de pesos al año y, en 2017, llegaron solo a 3.185 millones de pesos. Por eso, en 2018, se bajó el costo de 2,8 a 1,6 millones de pesos. Esto hizo que el número de inscritos aumentara: pasó en el último año de 522 a 1.600.

De acuerdo con el secretario de Movilidad, William Camargo, tras la reducción del valor de la tasa muchos conductores se han inclinado más por pagar el impuesto, en lugar de invertir en otro carro.

Pero, en concepto de José Stalin Rojas, director del Observatorio Movilidad y Logística de la Universidad Nacional, la estrategia llegó tarde a Bogotá. “La compra de un segundo automóvil ya se dio hace tiempo, hubiera sido oportuna hace 20 años”, afirma.

¿AFECTARÁ EL AMBIENTE Y LA CALIDAD DEL AIRE?


“El aumento en emisiones de gases de efecto invernadero es insignificante”, fue la respuesta de la SDM . Consultamos con Néstor Rojas, investigador de calidad del aire en Bogotá, y coincidió con la Secretaría. “Según los cálculos de la entidad, no aumentaría la congestión de manera significativa. Si la premisa se cumple, no habría cambio significativo comparado con las emisiones que ya se producen”, afirmó Rojas. Pero reconoció que, si el número de vehículos exentos superara lo previsto, podría haber alteraciones.

Los particulares aportan un porcentaje bajo de material particulado al aire. Dice Rojas que está por debajo del 10 %. Aunque indica que los carros tipo diésel sí aportan más contaminantes. “Habría que evitar que esta población de autos crezca, pero es difícil. Son atractivos en el mercado”, agrega.

Por otra parte, comprar un segundo carro y que sea eléctrico, para no contaminar más, tampoco parece una opción popular. Pueden costar más de 100 millones pesos (sin tener en cuenta al Renault Twizy, que solo puede llevar 1 o 2 pasajeros y cuesta 40 millones de pesos).

¿MEJORA, EMPEORA O SIGUE IGUAL LA MOVILIDAD?


El objetivo de la medida es evitar la compra de un segundo carro para saltarse el pico y placa y reunir dinero para el SITP. Entonces, la congestión no es un punto por atacar y la SDM lo preve. De acuerdo con un análisis de la entidad, se espera que con la medida aumente en un 2 % la cantidad de carros en vías y “no generaría un incremento significativo en tiempos de viaje”.

Edder Velandia, experto en movilidad sostenible de la Universidad de La Salle, afirma que el aumento de carros podría corresponder, especialmente, al de personas que vivan en municipios vecinos. “Hoy están de brazos cruzados porque el pico y placa no les permite moverse tan fácil. Entonces, pagarían los cuatro millones de pesos. También hay un público interesado: las personas de estratos 4, 5 y 6”.

El escenario complicado, dice, vendría con la construcción del metro y las troncales de TransMilenio: “El panorama será totalmente distinto. Habrá más tráfico y vamos a tener restricciones mucho más radicales”.

Según expertos en movilidad, para bajar a los conductores de los carros particulares hay que apostarle a una red de metros, un mejor transporte público y ofrecer viajes en bicicleta con infraestructura y seguridad atractivas.

Redacción Bogotá El Tiempo

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