Alianza del Pacífico: ingresos tributarios como porcentaje del PIB

Los aspectos positivos se enfatizan en el corto plazo y se tiende a generar concentración de ingresos.

IMPUESTOS

En la Alianza del Pacífico (AP) Chile tiene un 20% de impuestos sobre PIB, le sigue Colombia con un 18%.

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Portafolio
mayo 02 de 2019 - 04:13 p.m.
2019-05-02

Sabemos que el sistema de mercados produce resultados económicos, que son favorables para la sociedad.

(Lea: El desempeño de la Alianza del Pacífico en los mercados bursátiles)

En lo fundamental, esos aspectos positivos son tres: (i) asigna recursos más eficientemente; (ii) promueve la competitividad y la innovación de procesos productivos y sus resultados; y (iii) tiende a generar de manera sostenible, la estandarización de la tecnología, como resultado de los emprendimientos y las innovaciones que se llevan a cabo.

(Lea: Países de la Alianza del Pacífico: control y desafíos de la inflación)

No obstante, el mercado también tiene problemas y en muchos casos estos son serios y recurrentes. En general tres: (i) los aspectos positivos se enfatizan en el corto plazo y se tiende a generar concentración de ingresos; (ii) conforman crecientemente oligopolios y monopolios –siendo estos últimos orgánicos, naturales y funcionales- y (iii) provocan externalidades negativas, es decir daños serios al medio ambiente.

A partir de esto, lo que requerimos es que operen los mercados en lo que hacen bien, pero hay que regularlos respecto a las actividades y esferas de acción donde ocurren fallas de mercado. Para ello se requiere de instituciones.

Y una medida de ello –no la exclusiva por cierto- es la capacidad institucional, misma que está relacionada con la contribución de impuestos de la sociedad en función del total de la producción. Esto es, el producto interno bruto (PIB).

En América Latina y el Caribe vemos, según cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, que el valor más alto de impuestos sobre el PIB, para 2017, lo tiene Brasil, con un 32%. Se acerca, es muy similar, al monto promedio de este indicador en función de los países más desarrollados, agrupados en la OECD que es de 34%.

Por cierto que en la región, el valor promedio es de 23% y el país que tiene más bajos los impuestos sobre el PIB es Guatemala –una de las naciones más retrasadas- con 12%.

En la Alianza del Pacífico (AP) Chile tiene un 20% de impuestos sobre PIB, le sigue Colombia con un 18%, luego México con 16% y cierra el grupo Perú con 15%. Nótese de entrada, cómo las naciones de la AP, todas, están bajo el 23% de promedio latinoamericano.

Es cierto que para los gobiernos también influyen lo que son los ingresos no tributarios. Por ejemplo en Colombia este renglón es muy importante y se concreta en fondos que recibe el gobierno por concepto de la venta de petróleo. Bastó que para 2014 el precio del crudo cayera, para que el gobierno se viera forzado a establecer prácticamente dos reformas tributarias.

Las cuales han hecho descargar el peso esencialmente en impuestos indirectos, aumentando así el déficit de demanda interna que se evidencia en el país, esto es un bajo nivel de demanda agregada en el mercado doméstico.

No se trata de provocar que los patrones y las estructuras fiscales le resten competitividad a un país. Es lo contrario, a partir de los fondos públicos y del reforzamiento de las instituciones, se pueden promover condiciones de mayor equidad, de menor pobreza –tanto total como extrema- y de esa manera hacer que los mercados internos sean, además de la demanda externa, fuentes de jalonamiento para mejores y más amplios desempeños en las empresas de los diferentes países.

Giovanni E. Reyes
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard.
Profesor Titular y Director de la Maestría en Dirección de la Universidad del Rosario.

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