Alza en el precio base de los licores aumenta el ‘guayabo’ tributario

Una norma del Dane elevó, en algunos casos, el valor gravable de las bebidas alcohólicas para 2019. La industria pide que se suspenda.

Licores

Por mandato de la ley de licores, el Dane fija la base gravable de las bebidas alcohólicas.

CEET

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Portafolio
enero 03 de 2019 - 09:00 p.m.
2019-01-03

El ‘guayabo’ del fin del 2018 y comienzos del 2019 podría durarles todo el año a los representantes de la industria licorera, por cuenta de una norma que sacó el Gobierno en la última semana del año pasado.

(Lea: Así se calcularían los precios de los licores cada año)

A escasos días de terminar el 2018, el Dane expidió una resolución, en la que fijó la base gravable (precio sin impuestos) de cada una de las bebidas alcohólicas que se comercializan en el país, tal y como lo debe hacer cada año.

(Lea: El desafío de controlar el mercado ilegal de licores)

La diferencia esta vez tiene que ver con que el Gobierno estrenó una nueva metodología para calcular el impuesto ad valorem (específico) de estos bienes, la cual puso a la industria a sudar frío, por cuenta de los incrementos en los precios base, que en algunos valores supera en 130% a los del año pasado.

Juan Alberto Castro, director de la Asociación Colombiana de Empresas Licores (Acil), aseguró: “Creía que el Dane podría hacer bien la tarea, pero ellos subcontrataron a terceros para hacer encuestas y, en últimas, pusieron unos precios base –sin gravámenes–, que en algunos casos son superiores a los que se ven en grandes cadenas, que ya incluyen los impuestos”.

NI MUCHO NI POCO...
Esta controversia se convierte en un nuevo capítulo de la novela por definir la nueva metodología para calcular el precio de venta de bebidas alcohólicas en el país, que tuvo su origen en la ley de licores, aprobada en el 2016, pero que el año pasado ya había tenido otras confrontaciones.

De hecho, un mes después de haber llegado a la Casa de Nariño, el presidente Iván Duque se reunió con la Federación Nacional de Departamentos (FND), que le solicitó ajustar el cálculo heredado por la administración anterior, pues –en su concepto– ponía en jaque el recaudo de las regiones a partir de este año.

El Gobierno atendió el llamado y el Dane modificó la fórmula, pero ahora este cambio les está haciendo pasar un trago amargo a los industriales, debido a que, en algunos licores, el valor de referencia se duplicó frente al 2019, lo cual también crearía un coletazo en los ingresos tributarios departamentales.

En una carta, la Acil le solicitó al director del Dane, Juan Daniel Oviedo, “revisar en detalle la lista” ya que “no refleja la realidad de los precios de venta al público, descontando los impuestos”.

Agregó que los efectos de esta norma, tal y como quedó firmada, “son devastadores pues nos incrementa la base gravable de manera desproporcionada y esto conduce a que los consumidores busquen los productos en el mercado ilegal, que no paga impuestos o peor aún en el mercado de las falsificaciones y adulteraciones con enormes riesgos para la salud”.

Teniendo en cuenta dicho panorama, la Acil le pidió a Oviedo suspender la vigencia de la resolución “dándole alcance para su revisión de los resultados que presenta”, sobre todo porque este gremio no es el único que puso el grito en el cielo, con motivo de la mencionada resolución.

De hecho, según la misiva, la preocupación es compartida por los importadores de licores destilados y vinos, y la Federación de Departamentos. “Buscaremos un pronunciamiento conjunto por la premura de la situación”, aseguró Acil en la carta.


GOLPE A LAS FINANZAS
Sin embargo, esta comunicación aún no se conoce al día de hoy, en buena parte porque los gobernadores, según conoció este diario, aún analizan los cambios hechos en la metodología y los efectos que tendría en el precio final y en las rentas de las regiones.

Y es que si bien la resolución del Dane no aumenta per se los precios al público, sí modifica la base con que se definen los impuestos que debe pagar la industria, de tal modo que estas fuertes alzas harían necesario que las empresas trasladen parte de los aumentos a las personas de a pie, con el fin de balancear sus cuentas.

De paso, según los empresarios, los incrementos generarían un efecto contrario al esperado en los ingresos tributarios por estos productos, ya que al proyectarse un mayor consumo en el mercado negro, los impuestos que se percibirían serían inferiores.

“Tenemos que revisar la ley para que el Dane no tenga esa tarea; la nueva metodología mata la industria e incentiva la ilegalidad y el contrabando”, manifestó Castro, quien explicó que el verdadero efecto se sentiría a partir de marzo, cuando el stock actual se termine y el nuevo llegue con los precios ajustados.

En el caso de los vinos la variación sería mayor. En una carta, también enviada al director del Dane, la importadora Buen Vivir afirmó que “se encuentran bases (de vinos) con incrementos porcentuales superiores al 500%”, lo cual habría sucedido porque en el cálculo se metió en una misma ‘bolsa’ a los importadores y al sector Horeca –hoteles, restaurantes y cafés–, aun cuando este último maneja precios superiores.

Esto llevaría a un consumo cada vez menor y “en definitiva afectará el recaudo por impuestos de vinos, licores, aperitivos y otros, generando una perdida para la Nación”, concluyó Buen Vivir.

Sebastián Londoño Vélez
En Twitter: @SLondonoV

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