Ricardo Gaitán
Columnista

‘Apartheid’ de la vacuna

Los elevados precios en la fabricación bloquean el acceso y amenazan con acrecentar la crisis de la deuda en muchos países.

Ricardo Gaitán
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Ricardo Gaitán
abril 05 de 2021
2021-04-05 07:30 p. m.
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La primera vacuna contra Covid-19 se administró el 8 de diciembre de 2020 a una mujer de 90 años en el Reino Unido.

En pocas semanas la cuna de Shakespeare y The Beatles había “inmunizado” más de medio millón de personas. Le siguieron Canadá y Estados Unidos el 14 del mismo mes, y antes de terminar el 2020 casi la totalidad de la Unión Europea.

En todos estos países aplicando la vacuna estadounidense-alemana Pfizer-BioNTech. Al día de hoy sólo el 0,02% de las personas del continente africano están vacunadas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a mediados de febrero del presente año había 130 países, donde viven 2.500 millones de personas, que no habían recibido la vacuna. A diferencia, más de tres cuartas partes del total de las vacunas van para 10 naciones que representan el 60% del PIB mundial. Es lo que se conoce como apartheid de las vacunas.

Varios países de bajos ingresos están pidiendo a la Organización Mundial del Comercio (OMC), que se establezca una exención de estos derechos para fabricar masivamente y de forma accesible las vacunas contra Covid-19, pero las empresas farmacéuticas que las producen se oponen a la iniciativa. La razón es simple: el desarrollo de este medicamento es un negocio altamente rentable para ellas, que solo se presenta una vez en varias décadas.

Los elevados precios en la fabricación bloquean el acceso y amenazan con acrecentar la crisis de la deuda en muchos países. Expertos sostienen que si continuamos con el actual modelo de vacunación, no podremos controlar esta pandemia durante los próximos años.

Una propuesta diseñada por la OMS para acelerar la producción de vacunas, es el C-TAP (Acceso Mancomunado a la Tecnología contra la Covid-19), busca que las pocas empresas biotecnológicas y/o farmacéuticas compartan de forma voluntaria sus conocimientos y la propiedad intelectual de las tecnologías sanitarias, creadas para desarrollar el antídoto.

La carrera para acceder a la vacuna ha demostrado la enorme desigualdad de capacidad económica entre los países para obtenerla. La brecha entre la cantidad de vacunas suministradas a los ricos y las entregadas en los países pobres “aumenta a diario y se vuelve más grotesca cada día”, sostuvo Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director de la OMS, la segunda semana de marzo, en una rueda de prensa.

La implementación del Covax, mecanismo creado por la OMS para mejorar la distribución de las vacunas y hacerlas más asequibles para países de medianos y bajos ingresos, podría ser una de las soluciones para mejorar la situación. Gavin Yamey, profesor de la Universidad de Duke, afirma que “esta es una pandemia global y necesitamos una respuesta global que incluya vacunación en todo el planeta, y Covax es un mecanismo esencial para lograrlo. Pero tenemos que hacer mucho más para solucionar este apartheid de vacunas”, concluyó.

Ricardo Gaitán
ricardogaitan09@gmail.co

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