Accidentes viales: en Bogotá hay un muerto cada 16 horas

Según la Secretaría de Movilidad, el año pasado fallecieron tres personas cada dos días, y al día se registraron aproximadamente 52 lesionados.

Accidentes viales

Datos de la Agencia de Seguridad Vial revelan que el año pasado se registraron 6.476 muertes por accidentes viales.

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agosto 06 de 2019 - 02:50 p.m.
2019-08-06

En el primer trimestre de este año, a las seis de la tarde de los días lunes y jueves se produjeron la mayoría de las muertes por accidentes de tránsito en Bogotá. Los más afectados fueron hombres jóvenes entre los 18 y los 35 años, peatones y usuarios de motos, según las cifras más recientes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Con corte en 10 de abril, se tiene registro de un total de 107 fallecidos por siniestros en las vías en la capital, y 1.366 en el país.

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Según la Secretaría Distrital de Movilidad, el año pasado fallecieron tres personas cada 48 horas en hechos de este tipo (una cada 16 horas), y al día se registraron aproximadamente 52 heridos, aunque esta última cifra puede ser un subregistro, pues otras entidades registran también los casos de accidentes no fatales.

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Cifras de Bogotá Cómo Vamos evidencian que hay una tendencia a la disminución de fatalidades. Por ejemplo, al 30 de abril se lograron salvar 41 vidas en las vías de la capital. Esto supone una reducción del 24 por ciento en el número de muertes por siniestros de tránsito, en comparación con el periodo enero-abril de 2018. Se trata del menor registro de fatalidades en Bogotá en este periodo de tiempo desde 2010. Sin embargo, se ha presentado un aumento del 8 por ciento en las lesiones.

Diversas investigaciones demuestran que la reducción en las velocidades sí funciona para disminuir el riesgo de ser atropellado: ocho veces mayor si el vehículo va a 50 kilómetros por hora, en comparación con los que solo transitan a 30.

Pero entre la ciudadanía, según una encuesta de percepción realizada por el Distrito en 2018, no existe conciencia frente a esta problemática, “que es imperceptible y letal”. Seis de cada diez personas consideran que, al conducir a alta velocidad, llegarán más rápido a su destino, mientras que cinco de cada diez consideran que la velocidad genera adrenalina y es emocionante.

El irrespeto a la velocidad máxima permitida en Bogotá es uno de los principales retos en materia de seguridad vial. De acuerdo con estudios de la Universidad Johns Hopkins (EE. UU.), en 2015, cerca del 40 por ciento de los vehículos excedían los límites de velocidad establecidos en las vías de la ciudad. Y esto se ve reflejado en las cifras de accidentes en Bogotá: en lo que va de año, los peatones siguen siendo las víctimas fatales más frecuentes (25 casos), seguidos por los usuarios de motos (15 casos), usuarios de bicicletas (11 casos) y de vehículos (6 casos).

Entre las estrategias que ha formulado el Distrito para contrarrestar los riesgos asociados a esta cuestión se encuentra el Programa de Gestión de la Velocidad (PGV). Según la Secretaría de Movilidad, este plan busca evaluar los límites actuales de velocidad según la función, el entorno y las características operativas de la vía. Una de las principales acciones ha estado concentrada en la reducción a 50 km/h del límite de velocidad máxima. A la fecha, esta medida se ha implementado en siete avenidas principales. El objetivo es reducir las cifras de accidentes en un 15 por ciento.

LOS MÁS AFECTADOS

Los peatones son los usuarios más vulnerables, ya que al no contar con elementos de protección, reciben toda la energía del impacto en sus cuerpos. Estudios han demostrado que recibir un impacto a 80 km/hora equivale a caer del noveno piso de una edificación, con una probabilidad casi nula de sobrevivir, mientras que recibir un impacto a 30 km/hora es comparable a caer desde un segundo piso, y por ende hay una mayor probabilidad de recuperación.

En 2018 se registraron 238 peatones que perdieron la vida, un descenso en comparación a 2017, cuando fueron 272. En cambio, la cifra de lesionados aumentó: pasó de 3.804 a 4.090 casos. Es interesante observar que en este último caso, los motociclistas suelen ser los más involucrados en estos accidentes (1.433), seguidos por vehículos livianos (1.031). Mientras que en las fatalidades, los segundos toman más relevancia (86) que las motos (74). Según expertos, esto se debe a que con frecuencia, los motociclistas se suben a los andenes, lo que termina en accidentes con peatones como víctimas. Los motociclistas son los segundos más afectados. Se accidentan principalmente con vehículos livianos (1.976 lesionados en el 2018). Sin embargo, los casos fatales se dan por autolesión, volcamiento o caída del ocupante (39), así como por choques con transportes de carga (31).

Omar Oróstegui Restrepo, director del programa Bogotá Cómo Vamos, asegura que se redujo en un tres por ciento el número de víctimas fatales en motos; “puede ser por los reductores de velocidad. Pero aumentó en un 23 por ciento el de los lesionados entre 2017 y 2018”. Según cifras de esa entidad, el 8 por ciento de los bogotanos se movilizan en motocicleta, con un nivel de satisfacción con su modo de transporte del 75 por ciento. Respecto a la bicicleta, usada por el 9 por ciento de los bogotanos, la satisfacción cayó del 85 al 62 por ciento. La satisfacción con el transporte público es de tan solo el 22 por ciento.

ACCIDENTES Y PIB

Sin desconocer la tragedia que conlleva un accidente de tráfico, la problemática se expande más allá al afectar no solo la economía familiar sino, en general, de la sociedad. Según un informe del Banco Mundial, las muertes y lesiones por accidentes de tránsito afectan las perspectivas de crecimiento a mediano y largo plazo, al sacar de la fuerza de trabajo a adultos del grupo principal de edad laboral y reducir la productividad debido a las lesiones. En Bogotá, la mayor proporción de la mortalidad y de la discapacidad prolongada a causa de accidentes de tránsito corresponde a la población en edad de trabajar (entre los 15 y los 64 años de edad).}

Según el Banco Mundial, si se lograra reducir el número de muertos y lesionados por accidentes de tránsito, el ingreso de los países de ingreso bajo y mediano podría aumentar considerablemente en el largo plazo. Se concluye que el crecimiento potencial del producto interno bruto (PIB) per cápita de los países que no invierten en seguridad vial podría reducirse entre un 7 por ciento y un 22 por ciento en un período de 24 años. Y es que, según explica el organismo, los costos de la inacción son los siguientes: más de 1,25 millones de muertes al año a nivel mundial, disminución de la productividad y reducción de las perspectivas de crecimiento.

A partir de datos detallados sobre los fallecimientos y de indicadores económicos de 135 países, según el estudio, se estima que, en promedio, una reducción del 10 por ciento de las muertes por accidentes de tránsito eleva en un 3,6 por ciento el PIB real per cápita en un período de 24 años.


Simón Granja Matias
Redacción Domingo - El Tiempo

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