Café: definido el protocolo para 135.000 recolectores

Cultivadores tendrán que cambiar hábitos de higiene y protección de la salud por covid-19.

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La recolección de la cosecha de 6,5 millones de sacos inicia en medio de la emergencia.

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abril 12 de 2020 - 08:00 p.m.
2020-04-12

La actividad cafetera colombiana estrena estilo de vida. Sus hábitos de higiene y proyección de la salud cambiarán radicalmente a partir de hoy, cuando se inicia la recolección de 6,5 millones de sacos.

(Lea: ‘El café vuelve a ser el motor de la economía’)

Desde ahora y hasta junio próximo, 541.228 familias cafeteras requerirán de 135.000 recolectores del grano en los departamentos del nuevo Eje Cafetero Nacional (Huila, Tolima, Cauca, Nariño, Valle del Cauca, Putumayo y Caquetá).

(Lea: Café: en marcha, el Fondo de Estabilización de Precios)

La Federación Nacional de Cafeteros elaboró un protocolo sobre cómo se recolectará la presente cosecha en los 23 departamentos productores. La situación se registra en un momento en que el ingreso de los cafeteros ha mejorado considerablemente, pues el precio interno de la carga del grano asciende a $1’190.000, mientras que hace apenas tres meses rondaba entre $850.000 y $900.000.

El protocolo definido por la Federación implica cambios importantes en la operación de una finca cafetera, que van desde el suministro diario de información concreta a los trabajadores respecto a las prácticas de autoprotección, nuevas rutinas de aseo personal y el seguimiento a posibles casos de contagio de los recolectores. Las principales acciones están encaminadas al cumplimiento de deberes y derechos de los trabajadores y los propietarios de las fincas.

Por ejemplo, las personas que presenten algún síntoma deben informar para tomar las medidas de aislamiento, prestar ayuda solidaria al afectado y brindar cuidados especiales. Cafeteros y trabajadores deben firmar acuerdos sobre medidas de limpieza y desinfección, lavado de manos, formas de estornudar y toser, y restricciones para salir e ingresar a la finca, con los recolectores que viven en las cabeceras municipales y se desplazan diariamente a las fincas cafeteras.

Uno de los cambios más radicales de hábitos es el lavado permanente de las manos por parte de los recolectores. Por lo general, los cosecheros solo se lavan las manos máximo una o dos veces al día. En tanto que ahora tendrán que hacerlo al menos cinco veces al día, o cada vez que estén visiblemente sucias, es decir, todo el día, pues el grano maduro suelta una miel que enmugra las manos de los recolectores en forma permanente.

Los finqueros deben proporcionar jabón y agua para el lavado de las manos de los trabajadores, especialmente cerca de los lugares donde se toman los alimentos, los cuarteles de hospedaje y hasta en las zonas de trabajo.

Los trabajadores deben recibir instrucción sobre la manera correcta de toser y estornudar en el brazo y no en las manos, aunque se encuentren en campo abierto. Se recomienda cambiar las formas de saludar, respetando la distancia social de dos metros.

Todas las personas que muestren signos de malestar como fiebre, tos, secreción nasal y dolor de garganta o dolor de cuerpo, deberán usar tapabocas de manera permanente. Cuando esto sucede, el trabajador debe ser aislado.

Los patronos deben hacer inspección al personal, al menos tres veces al día, en la mañana a mediodía y en la noche, para detectar casos de riesgo y adoptar los protocolos establecidos para tal fin. Y se realizarán diariamente protocolos de limpieza y desinfección de cocinas, comedores, dormitorios, baños, duchas y áreas de lavandería.

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