Canacol y Promigas, en pugna por líneas de gas

Diferencias en trazado de gasoducto entre Jobo y Medellín desataron la pelea. Colombiana demandará a la canadiense por incumplimiento.

Gasoductos

Los gasoductos tendrían una inversión de US$ 400 millones cada uno.

Archivo particular

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Portafolio
septiembre 17 de 2020 - 11:04 p. m.
2020-09-17

Un enfrentamiento entre dos pesos pesados de la industria gasífera del país comienza a llamar la atención en el sector minero energético.

(Canacol espera sellar acuerdo en abril para proyecto en Colombia). 

Se trata de la pelea entre la multinacional canadiense Canacol y la transportadora colombiana Promigas, socias en varios proyectos en la costa Caribe, pero que hoy están en pugna por el trazado de un gasoducto para llevar gas natural desde la estación Jobo a Medellín.

Mientras la canadiense insiste en tender el tubo entre el citado campo en el sur de Córdoba hasta la capital de Antioquia, la colombiana lo pretende hacer a través de su estación Transmetano en el municipio de Puerto Berrío, en el Magdalena medio, y desde ese lugar conectarse a una línea de transporte de gas que ya existe desde esta cabecera hasta Medellín.

(Canacol se convertirá en el segundo productor de gas). 

Esto último fue lo que precisamente generó malestar en la plana mayor de Canacol quienes desde que conocieron la intención de Promigas, reiteraron que “no tienen, ni tendrán participación o relación alguna con el proyecto de gasoducto Jobo-Transmetano”.

Pero la tensión entre la canadiense y la colombiana aumentó en los últimos días, cuando el pasado lunes en rueda de prensa, el presidente ejecutivo de Promigas, Eric Flesch, anunció la seria intención de desarrollar el proyecto del gasoducto Jobo-Transmetano.

“En el último año y medio hemos adelantando algunos pasos de la construcción. Estimando que la licencia ambiental puede tardar hasta dos años, desde el momento en que le demos luz verde al proyecto, consideramos que el gasoducto estaría listo en cuatro años”, dijo Flesch.

Canacol, no se quedó de brazos cruzados, y horas después del anuncio de Promigas a los medios, le comunicó de manera formal a esta empresa colombiana que el contrato para la expansión de la infraestructura de transporte de gas natural, con una capacidad de 100 millones de pies cúbicos diarios (mpcd) desde Jobo a la costa Caribe, lo daba por terminado.

Una vez notificado de la decisión por parte de la canadiense, Promigas, anunció la decisión de iniciar acciones contra Canacol.

Llama la atención que tanto el gasoducto propuesto por la compañía canadiense, como el de Promigas, tienen proyectada una inversión similar trazada en US$400 millones, así como una longitud igual (300 kilómetros). Pero a este último habría que adicionarle los cerca de 200 kilómetros del tubo que existe actualmente entre Transmetano a Medellín.

Analistas del sector gasífero consultados por Portafolio, indicaron que no habría razón para montar el gasoducto de Promigas, ya que se tardaría más tiempo en abastecer del combustible a Medellín, situación que no sucedería con el de Canacol, cuyo tubo irá directamente a la capital de Antioquia.

Este diario se contactó con la multinacional canadiense para conocer su opinión con respecto a la pugna con Promigas, pero sus voceros dejaron en claro que por el momento no se pronunciarán.

Por su parte, en la empresa colombiana, sus voceros explicaron que el proyecto se viene desarrollando desde hace cuatro años mediante un esquema regulatorio aprobado por la Creg y habilitado para que agentes del mercado lleguen a acuerdos y desarrollen infraestructura de transporte.

Dejaron en claro que “Canacol no es competencia de Promigas”, ya que este tubo “es de acceso abierto por lo que permite a productores de la cuenca del Valle Inferior del Magdalena colocar su oferta en Antioquia y el interior del país y a la demanda acceder de manera rápida a nuevas fuentes de suministro”.

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