Cinco cambios para lograr la cobertura global en la salud

La recomendación del Banco Mundial es que los países puedan implementar decisiones para acelerar los avances obtenidos.

Salud

El costo de la atención de salud es una carga financiera importante para las familias y para garantizar el acceso se puede gastar más de lo previsto.

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enero 10 de 2019 - 09:26 p.m.
2019-01-10

Lograr una cobertura sanitaria universal es una de las metas que tiene el mundo para el año 2030 y que está incluida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

De acuerdo con una investigación reciente del Grupo Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud, para alcanzar esto, también se debe tener presente la meta de poner fin a la pobreza extrema y aumentar la prosperidad compartida, pero eso no se podrá conseguir si las personas se ven empobrecidas cada año debido a los gastos médicos, por eso es primordial proporcionar servicios asequibles y de alta calidad, lo que resulta un desafío para los países de todos los niveles de ingreso.

(Abecé de la ley que ‘le da dientes’ a la SuperSalud). 

Ahora, si bien, gracias al liderazgo nacional y las reformas ambiciosas la mayoría de los países han aumentado el acceso a los servicios de salud y las medidas para garantizar su asequibilidad, estas no han favorecido a más de la mitad de la población mundial.

“La mitad de la población del mundo no tiene acceso a los servicios de salud que necesita y cada año 100 millones de personas se ven empujadas a la pobreza extrema debido a los gastos médicos”, señala la investigación.

Además, el costo de la atención de salud es una carga financiera importante para las familias y para garantizar el acceso se puede gastar más de lo previsto.

“En todo el mundo, 800 millones de personas gastan al menos el 10 por ciento de su presupuesto familiar para pagar los gastos médicos, viéndose obligadas a menudo a elegir entre su salud y otras necesidades, como alimentos, matrículas escolares o transporte y esta carga financiera se observa en todas las regiones del mundo”, explica el estudio.

De hecho, si los 800 millones de personas que tienen esos gastos, vivieran en un país, representarían la tercera población más grande del mundo.

En el camino hacia la cobertura es diferente para cada país, y por eso en el ejercicio de asesoramiento e inversiones para salud, nutrición y población, el Banco Mundial destinó en 2018 alrededor de 14.000 millones de dólares.

LAS FORMAS DE LOGRARLO 

La primer recomendación hecha por el Banco Mundial, es destinar más dinero, el sector de salud enfrenta una grave crisis de falta de inversiones, de hecho a nivel mundial, el costo de los servicios de salud esenciales se calcula en unos 90 dólares por persona al año.

Los países también deben mejorar la eficiencia de sus inversiones para asegurarse que están logrando mejores resultados posibles. La asistencia externa para el desarrollo dirigida a la salud y otros mecanismos mundiales de cooperación pueden desempeñar la función complementaria para movilizar los recursos.

La segunda idea que pueden adoptar los países, es centrarse en la calidad de la atención pues el acceso y la asequibilidad de los servicios por sí solos no son suficientes, deben ser de alta calidad, pues se han observado avances en las tasas de supervivencia del cáncer y las enfermedades cardiovasculares cuando el servicio es de calidad.

El tercer consejo ofrecido es proteger a todas las personas de las pandemias, pues en los últimos 30 años, la frecuencia y la diversidad de los brotes de enfermedades se han incrementado.

Las epidemias pueden afectar cualquier lugar del planeta. Pero a menudo en la parte más débil del sistema de salud, que es donde las personas no reciben servicios sanitarios, es en donde los brotes de enfermedades aumentan sin control. Si se promueve la protección como estrategia de prevención, el tiempo de respuesta ante esta situaciones será más corto.

La cuarta recomendación hecha es que cada nación adopte la innovación al sistema de salud y a los servicios ofrecidos, pues con el enfoque tradicional no se alcanzará la meta.
Los países que han tenido buenos resultados en ampliar la cobertura, son aquellos que han empleado nuevas tendencias para transformar sus sistemas de salud. Por ejemplo, Rwanda ha recurrido a una asociación innovadora con el sector privado para reducir el tiempo de entrega de la sangre para salvar vidas usando drones.

Por su parte Afganistán ha registrado mejoras en salud y nutrición a fin de aumentar la supervivencia materna e infantil pese a la inseguridad, contratando a ONG locales para que presten servicios básicos de salud.

La quinta sugerencia es movilizar la acción colectiva, pues se necesita empoderar a las personas, las comunidades y la sociedad civil de modo que puedan participar de manera plena y activa en el movimiento en favor de la cobertura, además así se logra que los Gobiernos sean responsables de asegurar una atención médica de alta calidad, asequible y accesible.

De acuerdo con la organización multinacional, “las personas deben conocer sus derechos en el ámbito de la salud, participar en el diseño de una atención médica que responda a sus necesidades y también deben involucrarse en el monitoreo de la atención sanitaria para que puedan abogar por un cambio cuando no se entrega lo que se promete”, agrega la publicación.

Otro enfoque del estudio señala que las inversiones en salud deben iniciar en la primera infancia y se deben mantienen a lo largo de la vida.

“Así se constituye una base sólida para el crecimiento y la competitividad de los países. Un niño nacido hoy puede esperar haber acumulado conocimientos y las habilidades a los 18 años gracias a las inversiones en salud y educación que se hicieron antes de él, así que con ese índice se muestra cuántos ingresos han desaprovechado los países, incrementando las brechas, pues son los gobiernos, los mayores impulsores del cambio”, indica el estudio.

AFECTAN EL CAPITAL HUMANO

La falta de atención médica también es señalada como un desperdicio del potencial y el capital humano de una nación. Sin una buena salud, los niños no pueden ir a la escuela y aprender, y los adultos no pueden trabajar y contribuir a sus hogares y a las economías.
Una población sana, educada y con capacidad de adaptación es imprescindible para que los países compitan de manera eficaz en la economía mundial por eso
cada año adicional de vida saludable debería ser considerado como un impulso al crecimiento de las economías.

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