‘Colombia, con nivel medio de vulnerabilidad’

La clave es que la reciente depreciación del peso no se traslade a la inflación, dice BNP Paribas.

Gabriel Gerzstein

Gabriel Gerzstein, líder Global de Estrategia para Emergent

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Portafolio
mayo 16 de 2019 - 09:42 p.m.
2019-05-16

En un escenario de temores por una desaceleración económica global, que se han alimentado por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, Colombia está en un nivel medio de vulnerabilidad.

(Guerra comercial pone en duda repunte económico mundial). 

Así lo considera Gabriel Gerzstein, líder Global de Estrategia para Mercados Emergentes de BNP Paribas, al señalar que el déficit de cuenta corriente del país (3,8 por ciento) sigue estando por encima del nivel que, según sus cálculos, es sostenible (2,2 por ciento).

“El mecanismo de ajuste que haría que el actual déficit de cuenta corriente llegue a su nivel sostenible de largo plazo sería un peso más depreciado en términos nominales y reales. Justamente por eso no nos sorprende la reciente depreciación y tampoco la vemos como algo negativo”, señaló el experto.

Justamente, para la tasa de cambio, BNP estima que el precio del dólar en el país se mantenga entre 3.100 y 3.200 pesos.

Sin embargo, Gerzstein advierte que uno de los principales retos es “evitar que la reciente depreciación del peso se traslade a la economía vía mayor inflación. Eso pasó en 2016 y el resultado fue una política monetaria restrictiva justamente en un momento de crecimiento bajo”.

De todas formas, el analista considera que un tema positivo en esta coyuntura es la política de incremento de reservas internacionales del Banco de la República, lo que ayuda a reducir la vulnerabilidad del país.
En cuanto al crecimiento económico, BNP Paribas prevé una expansión del PIB de 3,5 por ciento este año, aunque cabe mencionar que esta cifra se dio a conocer antes de que se revelaran los datos del primer trimestre de este año.

FRENTE EXTERNO

Así como Colombia, México está en un nivel medio de vulnerabilidad ante la coyuntura, y según el experto, los países más preparados son Brasil, Chile y Perú.

“Asumiendo que la desaceleración de la economía global también genere menor apetito de riesgo, la pregunta podría ser: ¿qué tan preparada está Latinoamérica para afrontar un dólar estructuralmente más fuerte?”, señala el experto, y añade que en el caso de Brasil, las fortalezas vienen por el lado de su nivel de balanza comercial, las reservas internacionales, e inversión extranjera directa; y, sobre Perú y Chile, destaca su baja vulnerabilidad fiscal y financiera a shocks externos.

De hecho, considera que “un dólar más fuerte es sinónimo de menor crecimiento global y es justamente el dólar el principal canal de transmisión que vemos como consecuencia de un crecimiento bajo en el mundo”.

Esto, si se tiene en cuenta que hay una dispersión importante entre los ritmos de expansión económica de los países: Estados Unidos tiene mejor dinámica que la zona del euro y Japón, naciones que vienen en desaceleración. “Debido a la característica del dólar de ser la moneda de funding y de comercio exterior del mundo, su apreciación impacta negativamente en las cadenas globales de valor y en el apetito de los inversionistas internacionales en posicionarse en activos con mayor riesgo”.

Esta situación, sumada a los altos niveles de endeudamiento en las grandes economías, hacen que las tasas de interés (nominales y reales) sigan estando bajas por un tiempo más.

“Varios estudios muestran que, entre los principales 20 países de la Ocde, el nivel de pasivos por pensiones que no están fondeados ascienden a 78 billones de dólares. La probable imposibilidad de cubrir estos pasivos tiene un efecto positivo en el nivel de ahorro (agentes, que previendo esta situación deciden consumir menos y ahorrar más)”, explicó Gabriel Gerzstein.

Añadió que esto también genera un impacto en la tasa de interés estructural, así como el hecho de que hay “países asiáticos con un nivel de ahorro de aproximadamente 40 por ciento del producto interno bruto.

Así, concluye que “con menos demanda global, es difícil prever mayor inflación por lo cual no vemos un cambio brusco de las condiciones financieras actuales (que son favorables para países emergentes)”, aunque en las últimas semanas el panorama se ha enrarecido como consecuencia de la disputa comercial entre EE. UU. y China.

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