‘Colombia tardaría hasta 6 meses más en disponer de la vacuna’

Michael Kremer, premio Nobel de Economía 2019, asegura que se debería invertir ya para asegurar el medicamento.

Michael Kremer

Michael Kremer fue el premio Nobel de Economía en 2019 junto a Duflo y Banerjee.

Jon Chase

POR:
Portafolio
julio 08 de 2020 - 11:00 p.m.
2020-07-08

La pandemia del coronavirus está generando pérdidas para la economía mundial de unos US$375.000 millones cada mes, lo que hace que obtener la vacuna, vista como la manera de volver a la normalidad, sea el objetivo de todos los gobiernos del mundo.

(Nobel a Kremer, deuda ilegítima y pobreza). 

Países como Estados Unidos o la Unión Europea ya han movido sus cartas para garantizar el suministro, pero los que no lo han hecho, como Colombia, podrían experimentar un retraso en el acceso de hasta seis meses. Así lo afirma Michael Kremer, premio Nobel de Economía 2019, quien habló con Portafolio sobre esta ‘carrera’.

(Nobel antipobreza). 


Y es que esto cobra una mayor importancia dado el hecho de que como afirma el grupo de trabajo de Kremer, “las proyecciones dicen que el PIB de Colombia para 2020 será un 8,5% más bajo que antes. Esto son pérdidas de US$28.000 millones al año, o US$2.300 millones al mes. En pesos, esto se traduce en $8,4 billones por cada mes”, lo que supone mayor presión por tener acceso a la vacuna.

¿Cuáles son los impactos que nos dejará esta crisis?

Uno de los principales es que un gran número de personas caerá en la pobreza. Muchos de mis colegas desarrollan proyectos para intentar comprender realmente el impacto que tendrá la pandemia, y lo que se sabe es que es enorme.

(Kremer, un Nobel con experiencia en desarrollo de África y América). 


Otro gran costo será la pérdida en educación. Hay evidencias de que el menor acceso tendrá efectos en el largo plazo. Y el otro diría que es el golpe a la salud. En muchas partes se han dejado de recibir vacunas básicas o simplemente no se va a los hospitales por miedo o porque no funcionan. Esto genera impactos terribles.

¿Latinoamérica está en riesgo perder los avances de los últimos 30 años?

Sí, el riesgo es real. En los últimos años vimos tendencias positivas, en el corto plazo es posible que haya una marcha atrás, mientras que en el largo se verá una estabilidad. Pero la clave para volver a la normalidad es la vacuna. Es por eso que gran parte de la investigación que he estado haciendo se ha centrado en formas de alentar su desarrollo y asegurarse de que una vez estén disponibles, sea accesible para las personas.

Muchos países de altos ingresos, como EE. UU., han invertido en preordenar la vacuna. Las empresas por lo general esperan a que se completen las pruebas antes de instalar la fabricación, por lo que muchos están corriendo el riesgo de pagar por esas fábricas.

Además de la clave para salvar vidas y superar la pandemia, ¿la vacuna es buen negocio económico?

Según estimó el FMI, el mundo va a perder al menos US$9 billones del PIB, además de las pérdidas de vidas humanas y de tejidos empresariales. El costo mensual de la covid-19 en el mundo es de US$375.000 millones al mes, así que vale la pena correr con los costos de avanzar en una vacuna para asegurar la disponibilidad, incluso invertir en alguna que no funcione. Y no solo para Estados Unidos o Europa, sino también para Colombia y Latinoamérica, ya sea de manera individual o uniéndose a través de la OPS para buscar otras fórmulas.

¿Todo esto puede generar una guerra por la vacuna?

Prefiero evitar palabras como guerra. No espero que sea así, pues se puede traducir en beneficios para la cooperación global. Pero claramente hay muchos países que sí han avanzado en acuerdos bilaterales con las empresas y otros que no lo están haciendo. Estos tendrán que ponerse a la espera y entrarán en la distribución de la vacuna con desventaja. Por eso creo que para países como Colombia tiene mucho sentido tomar estas posiciones.

¿Hay riesgo de que Colombia se quedara fuera de la distribución?

Una estimación razonable es pensar que si Colombia no hace estas inversiones, podría haber un retraso en la distribución de la vacuna de hasta seis meses, pero sigue habiendo mucha incertidumbre.

Colombia se ha visto muy afectado, ¿qué propuestas ve para el país?

No conozco por completo la situación de Colombia. Mi opinión general es que algunas de sus características generan un riesgo muy alto de transmisión, por lo que será necesario mantener grandes eventos prohibidos. Otra cosa que sugeriría es que se debe impulsar las encuestas de prevalencia, las cuales son claves para que el Gobierno tenga información más detallada de en qué zonas es más grave la pandemia y así hacer más efectivos los recursos. Estas se han llevado a cabo a nivel nacional, pero no es suficiente. Eso hace más fácil la aplicación de políticas.

¿La digitalización del agro sería otro de los consejos?

Sin duda. Con la epidemia estamos aprendiendo a usar la tecnología de nuevas maneras para mantener la productividad. Y todo esto incluye muchas herramientas digitales, pero es algo que no debería quedarse solo en los profesionales que realizan conferencias por Zoom entre sí.

Hay mucho que se puede hacer en su extensión agrícola. Es una actividad que tiene un gran componente presencial, pero también hay un margen enorme para digitalizar, y mucho de lo que se está haciendo será útil en el largo plazo. Esto supondría una gran ayuda para incrementar la productividad del campo.

¿CUÁNTO LE COSTARÍA TENER EL MEDICAMENTO AL PAÍS?

Juan Camilo Castillo, profesor de Economía de la Universidad de Pensilvania, uno de los colaboradores de Michael Kremer en la investigación, y quien también estuvo presente en la entrevista, expuso los cálculos al respecto.

“Probablemente no será tan costosa. Pero lo importante no es obtener vacunas, sino tener acceso a ellas rápidamente. Para ello Colombia debería invertir en cierto número de candidatos, ninguno de los cuales es seguro que vaya a funcionar, y firmar contratos que garanticen un suministro si es efectivo.

Idealmente, debería invertir en siete candidatos y firmar con cada uno para que provean cinco millones de vacunas mensuales. Esto costaría $5,5 billones, pero tendría beneficios de $13,5 billones. Con un presupuesto de medio billón, alcanzaría para firmar para que tres candidatos suministren 1,15 millones de vacunas al mes, lo cual traería ganancias de $4,3 billones. Cada peso invertido trae un beneficio de $9”.

Además, apunta que “sabemos que hay gente en el Gobierno de Colombia que es consciente de que, más allá de las necesidades inmediatas de conseguir respiradores y pruebas, es clave empezar a conseguir vacunas. Esperamos que pronto empiecen a gestionar estos contratos”.

Rubén López Pérez
Subeditor de Portafolio

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