‘Colombia tiene que pensar su futuro’

“El agro es nuestra oportunidad, porque la demanda por comida es casi infinita”, dice Gabriel Jaramillo, empresario del campo.

Gabriel Jaramillo, exbanquero colombiano

Gabriel Jaramillo, exbanquero colombiano dedicado a la ganadería en los Llanos Orientales.

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Portafolio
abril 01 de 2019 - 10:00 p.m.
2019-04-01

Gabriel Jaramillo fue presidente de varios bancos en Latinoamérica y Estados Unidos. Al retirarse de esa actividad se vinculó con organizaciones internacionales y llegó a dirigir el Fondo Global de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria. Desde hace cuatro años se lanzó a desarrollar un proyecto de transformación ganadera para exportación de carne en el Vichada.

¿Cómo fue pasar de la banca a la ganadería?

Los ejecutivos de hoy tenemos una tercera vida que no tenían nuestros ancestros. La primera vida era la crianza en la casa, la universidad y la educación; la segunda el desarrollo profesional, que era lo que se esperaba de nosotros en todos los ámbitos. Hoy hay una tercera vida, en la que no está muy claro cómo es el juego y qué jugar.

Comencé a pensar cómo reinventarme a los sesenta. Decidí tres cosas: la primera, dedicarme a algo de lo cual no supiera nada. Segunda, que el factor económico no fuera la principal razón. Tercera, que tuviera impacto sobre otras personas.

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¿Por qué ganado?

Con 45 millones de habitantes, Colombia tiene que pensar su futuro. Todos estamos de acuerdo en que el agro es nuestra oportunidad, porque la demanda por comida es casi infinita, lo podemos hacer bien, la gente es trabajadora y porque Dios nos dio agua, luz y tierra. No necesitamos más, nos falta lo que a nosotros nos toca poner. Entonces me fui para los llanos y vi allí una oportunidad fascinante. Decidí hacer un proyecto modelo en el lugar más remoto y más pobre y así lo escogimos, con la idea de que si funciona allí, funciona en cualquier lado. Llegamos a la conclusión de que la ganadería era la cultura natural para empezar porque es la que requiere menos capital, menos infraestructura, menos mano de obra.

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Colombia podría ser un gran exportador de proteína animal, de carne de res, porque el rebaño colombiano es igual al australiano. Podríamos incrementar ese rebaño y hacer una cosa enorme.

¿Es un proyecto rentable?

El proyecto tiene que ser rentable. Uno no puede meterse en nada que no sea sustentable, porque lo abandona a la vuelta de la esquina.

¿Y cual es la apuesta?

La proteína animal que crece en consumo per cápita es la de pollo, igual de pujante es la cerdo. El consumo per cápita de carne bovina tradicional crece muy poco, o decrece. Para las dos proteínas que crecen tenemos que importar todo, y para la que no crece lo tenemos todo. Desde el punto de vista de seguridad alimentaria y de balanza de pagos esa es la que más nos debiera interesar. Decidimos ir a buscar genética bovina de ciclo corto en Brasil. Y trajimos toda la metodología.

¿Es genética brasilera?

Sí, que ya es colombiana. Preñar una vaca cebuína en Colombia está alrededor de los 32 a 36 meses, y el primer becerro nace entre 41 y 44 meses. En Vichada ya estamos teniendo preñeces de 10 meses en forma experimental y comercialmente de 14 a 18 meses, eso es acortar el ciclo.

¿En diez años cómo se imagina ese proyecto?


Yo me imagino ese proyecto con un rebaño de 700.000 animales, exportando 600 animales diarios, ya procesados, con unas 120 fincas productoras de terneros, 3 centros de levante y terminación al pie de un frigorífico, despachando contenedores de algún lugar del llano a Buenaventura en 15 horas, y exportando por barco esa carne, una carne de denominación controlada. Lo que se necesita en este negocio es industrialización porque el consumidor se hace cada vez más exigente y la trazabilidad es absoluta.

¿Todo eso es un proyecto con recursos privados?

Tiene que ser con recursos privados, sino no funciona.

¿Qué esperan del gobierno?

El empresario ve al Gobierno como un riesgo, porque es impredecible. Le dificulta la vida y hace que los proyectos sean más costosos.

En el caso nuestro, lo que debe hacer el gobierno es muy poco. Le corresponde hacer unos terraplenes por el llano, no necesitamos carreteras. Las carreteras se necesitan a medida que funcione lo que estamos haciendo, que es la evolución de la ganadería a los granos, entonces a medida que hay más gente esos terraplenes se volverán infraestructura. Terraplenes que manejen el agua para que en el invierno se pueda transitar.

Lo otro que le corresponde al Gobierno, son los bienes públicos en los pueblitos: un dentista, un médico y una enfermera. Después de la salud, que tengan energía y educación.

En proyectos como este, a nosotros nos tocaron los imposibles, lo que los gobiernos no pueden hacer y que el sector privado no se le mide. Ahí están las necesidades.

Deme un ejemplo de iniciativa privada con impacto social

Mato Grosso, en Brasil. En veinte años consiguieron pasar de ser importadores a ser el primer proveedor de carne del mundo, el primero en carne de pollo, en carne de cerdo. Ahora quiere ser el primero en pescado, en soya y en maíz.

En Colombia podemos hacerlo de manera menos atropellada porque hay más conocimiento. Podemos hacer proyectos de primer nivel porque los diseñamos de cero, con todo el conocimiento que hay hoy, sin encarecer la producción. Tenemos una oportunidad enorme.

¿Es mejor trabajar de corbata o con zurriago?

Nosotros no trabajamos con zurriago por el bienestar animal. El campo es una actividad muy linda, un día de campo en los llanos o en una estancia es infinitamente más amable que cualquier escritorio.

Jaime Bermúdez
Especial para Portafolio
Exministro de Relaciones
Exteriores de Colombia

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