Conectividad, competitividad y productividad en Colombia

La era digital ha permeado todas las actividades económicas, convirtiéndose en una herramienta que posibilita la reducción de las brechas sociales.

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Incrementar la velocidad en 1 Mega Byte puede generar aumentos en el Productos Interno Bruto (PIB) per cápita de hasta 2,9%.

Archivo /EFE

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Portafolio
septiembre 25 de 2018 - 10:07 p.m.
2018-09-25

Gracias a las telecomunicaciones, el internet y la conectividad, hemos visto cómo la humanidad se ha transformado en los últimos años.

Hace 25 años, Claro impulsó la masificación del celular y permitió que nos comunicáramos a través de las llamadas de voz. Posteriormente, la tecnología evolucionó y cambió nuestra forma de interactuar, trabajar y entretenernos a través del acceso a internet móvil.

En la actualidad, la era digital ha permeado todas las áreas de las actividades económicas, productivas y sociales, convirtiéndose en una herramienta que posibilita la reducción de las brechas sociales, generadora de bienestar social y permitiendo grandes cambios y beneficios en el desarrollo de las personas.

Como lo indicó el presidente del Consejo Administrativo de América Móvil, Carlos Slim Domit, en su más reciente visita a Bogotá, estamos viviendo no una época de cambios sino un cambio de época, con nuevos paradigmas y disrupciones. Las compañías de hoy están rompiendo todas las dinámicas empresariales que conocíamos y los jóvenes son una generación conectada.

Actualmente tenemos acceso a todo lo inimaginable, siendo las telecomunicaciones el sistema nervioso para que esto pueda suceder.

Por esta razón, conectividad, competitividad y productividad son, en esencia, los retos que debemos afrontar en los próximos años.

Claro ya cuenta con cobertura 4G en más de 700 municipios y ya también desplegamos 4.5G en 224, incluido ciudades capitales como Leticia, en Amazonas.

Esto significa mayores velocidades, adicionales a ultravelocidades de Internet Fijo que llegan hasta 300 megas e infraestructura de centros de datos, que redundan en oportunidades del desarrollo de tecnologías como Internet de las Cosas, que no solo brindan conectividad para las personas, sino para diferentes industrias y por ejemplo, impulsar ciudades conectadas. Ahora pasamos con la conexión de personas a la conexión de las cosas.

Es también el precursor para la siguiente evolución, el 5G, el cual empieza hacer sus primeras apariciones en el mundo.

En Colombia, por ejemplo, a principios de 2018, hicimos las primeras pruebas con velocidades nunca antes vistas. En un futuro, esperamos que no muy lejano, esta última tecnología aumentará hasta 10 veces la velocidad de conexión a internet, reduciría a un milisegundo el tiempo de respuesta de un dispositivo para ejecutar una orden y hará más eficiente la conexión de diferentes equipos en simultáneo.

Grandes avances de la humanidad como los automóviles de conducción autónoma, el internet de las cosas y hasta cirugías a distancia estarán soportadas en este avance.
Quizá, en países más desarrollados que el nuestro, en donde necesidades básicas como educación o acceso a servicios de salud están prácticamente resueltos, el 5G estará destinado exclusivamente a la actividad empresarial y al entretenimiento.

En Colombia y, en la región en general, esta tecnología será una oportunidad neurálgica para el cierre de las enormes brechas sociales que aún persisten y para mejorar la productividad de las empresas en la nueva economía digital.

Y en esto la ecuación es simple pero contundente. Cualquier organización que no se adapte a este nuevo paradigma de sociedad, que no saque provecho de la oportunidad de transformase digitalmente y no ofrezca nuevos servicios a través de los múltiples canales y oportunidades de la tecnología, está condenada a desaparecer.

Las telecomunicaciones son el jalonador de la competitividad del país y, como lo indica el estudio Impacto Económico del Servicio de Internet Banda Ancha, del Departamento de Planeación Nacional en octubre de 2017, incrementar la velocidad en 1 Mega Byte puede generar aumentos en el PIB per cápita de hasta 2,9%. Esto significa que, si Colombia logra triplicar su velocidad en 2020, tendría un aumento de su PIB per cápita de 31%, lo cual redunda en mayor bienestar de los colombianos y en crecimiento económico para el país y para sus organizaciones empresariales.

Está Claro. Es el momento para tomar las decisiones correctas que determinen el futuro de las telecomunicaciones en el país, con un entorno favorable, reglas claras y una estabilidad jurídica que promueva y proteja la inversión, lo cual potenciará el crecimiento, el desarrollo y la productividad del sector, que redunda en la competitividad del país y en el beneficio de todos los colombianos.

Carlos Zenteno
Presidente de Claro Colombia

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