Alimentos frescos; no hay razón para alzas

El país no puede aumentar la oferta de un día para otro, pues todas las actividades rurales requieren de un ciclo de siembra, crecimiento y cosecha.

Alimentos

En Corabastos, en Bogotá, ya han empezado a bajar algunos precios de perecederos.

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edmtov@portafolio.co
marzo 25 de 2020 - 10:00 p. m.
2020-03-25

La oferta nacional de alimentos para atender la actual coyuntura de crisis generada por el coronavirus es suficiente para responder a la demanda. Es más, a corto plazo no hay posibilidades de que los productores agropecuarios saquen más alimentos al mercado, pues no existe un cultivo o un criadero, que comience hoy y arroje su cosecha al día siguiente o hasta tres meses después.

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En consecuencia, si alguien toma la determinación de sembrar hoy, cuando esa cosecha esté lista para la recolección, seguramente habrá transcurrido el pico de las restricciones de movilidad ordenadas por las autoridades de salud y el Gobierno nacional, o incluso puede haber desaparecido la emergencia de salud.

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Bajo este panorama, los comerciantes o distribuidores que hayan guardado productos con el fin de venderlos a mejor precio, lo más seguro es que se quedarán con ellos o tendrán que bajarles de precio, porque los hogares ya surtieron sus neveras y alacenas, y no tendrán que adquirir productos en los próximos días.

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De hecho, este fenómeno ya se está presentando en varias ciudades del país.
Por ejemplo, ayer la Central de Abastos de Bogotá (Corabastos), comenzó a registrar un descenso en los precios de algunos productos perecederos, especialmente frutas y verduras, no tanto porque haya aumentado la oferta, sin porque disminuyó notablemente el volumen de compradores, en comparación con lo registrado en un día normal y, en especial, con la sobredemanda del pasado fin de semana.

De acuerdo con los reportes oficiales de la entidad, ayer se redujeron los precios de productos como arveja, habichuela, papa común y papa criolla, plátano y yuca, entre otros alimentos.

Además de que las familias dejaron de comprar productos porque ya están abastecidos, tampoco lo están haciendo los tenderos de barrio y las denominadas ‘revuelterías’, por cuanto la semana pasada surtieron sus negocios y aún tienen inventarios, incluso adquiridos a precios de aparente escasez.

Las rebajas de precios son evidentes. Por ejemplo: la cebolla larga que llegó a costar hasta 200.000 pesos el bulto, ayer se negoció a 45.000 pesos; la arveja verde descendió de 350.000 a 180.000 pesos.

Las directivas de Corabastos les han recomendado a los consumidores aplicar la estrategia de sustitución de productos, es decir, dejar de comprar los más caros, para reemplazarlos por los que tengan precios más favorables para el comprador.

Esta sustitución se puede hacer con granos, harinas, frutas y verduras. Por ejemplo, la yuca puede ser reemplazada por arroz, papa, ñame, plátano y hasta arracacha. Igual sucede en el caso de las frutas, aprovechando la variada oferta que registra el país.

CONSUMO INELÁSTICO

Uno de los factores que ayuda a mantener los precios y favorece el desempeño de la estrategia de oferta y demanda, es la inelasticidad de los alimentos, por cuanto las personas solo pueden comer hasta cuando se llenen.

Un consumidor tiene la posibilidad de comprar ropa toda la que quiera, y guardarla por mucho tiempo. Sin embargo, no sucede lo mismo con los alimentos perecederos, los cuales deben ser consumidos en un determinado tiempo, para no correr el riesgo de que se deterioren o pierdan sus propiedades.

Expertos aseguran que los productos agropecuarios solo suben de precio cuando realmente hay una reducción generalizada de la oferta, lo cual no está sucediendo en este momento en el país. Lo que hubo la semana pasada y durante el comienzo de esta, fue una alteración de la demanda causada por el pánico ficticio que se desencadenó a través de la redes sociales, una vez se empezó a hablar de cuarentena total en el país, como única salida para frenar la propagación y el contagio de coronavirus.

IMPORTACIONES CARAS

Los productos alimenticios que sí estarían registrando un incremento de precios por efecto de la coyuntura, son los importados, debido al aumento de valor del dólar, que en lo va de este año pasó de 3.300 pesos a 4.100 pesos.

Colombia importa alrededor de 7.000 millones de dólares anuales en alimentos y materias primas. En esta lista se destacan las importaciones maíz transgénico, trigo, soya y lenteja.

En el caso del maíz, este se utiliza para la alimentación de gallinas, pollos, cerdos y peces, cuyas actividades han venido creciendo en Colombia en los últimos años, convirtiéndose en productos claves para la dieta de los colombianos.

Según la Federación Nacional de Avicultores, el año pasado se registraron importaciones de granos por un valor superior a los 1.800 millones de dólares, de lo cual, aproximadamente el 75% se destinó a la avicultura.

El gremio asegura que por cada $100 de incremento de la tasa Representativa del Mercado (TRM), se tiene un impacto en la estructura de costos de la avicultura de $139.000 millones. Esto significa que por el alza del dólar el costo adicional del kilo de pollo puede ser $157,5 y el del huevo de $6,5 por unidad.

La actual crisis de salud coincide con la temporada de Semana Santa, la de mayor demanda de pescado, sector que tiene una alta dependencia de los alimentos balanceados elaborados con materias primas importadas y pagadas a dólar caro.

Los piscicultores aseguran que hay pescado suficiente para atender la temporada, aunque reconocen que ha habido un incremento de precios, debido al alza del dólar.

De otro lado, los ganaderos les están pidiendo a los alcaldes que permitan el tránsito de los trabajadores de sus fincas, con el fin de que puedan realizar sus actividades en la producción de leche y carne, cuyos alimentos deben llegar diariamente a los grandes centros de consumo, es decir, las ciudades.

Los ganaderos se quejan de la actitud asumida por la Policía en algunas regiones, quienes impiden el paso de personal que labora en las fincas y vive en las cabeceras municipales, porque les aplican las sanciones señaladas en el Decreto Presidencial, a pesar de que están eximidos de la restricción.

edmtov@portafolio.co

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