Prima la incertidumbre

La variedad de temas rondan el mercado dificultan la elaboración de proyecciones exactas. Por eso, es clave el adecuado entendimiento.

Wall Street

La guerra comercial ha servido como gran catalizador de las fuerzas que explican las devaluaciones generalizadas frente al dólar.

AFP

POR:
Portafolio
junio 11 de 2019 - 10:15 p.m.
2019-06-11

La evolución del peso colombiano en lo corrido del año se explica ampliamente por la elevada incertidumbre externa. En particular, el desarrollo de la guerra comercial, las expectativas de una desaceleración económica mundial y los repentinos cambios en los precios internacionales de las materias primas, explican la volatilidad de la moneda y su tendencia devaluacionista.

Así mismo, la ampliación del déficit en Cuenta Corriente y la persistencia de la deuda como porcentaje del PIB en niveles moderadamente altos, también sustentan la toma de posiciones largas en nuestro mercado forward de dólar.

Así pues, incorporando los mayores niveles de incertidumbre externa en lo corrido de este año, y su impacto sobre la cotización local de la divisa, actualizamos nuestras proyecciones de tipo de cambio promedio y cierre de año a 3.150 y 3.130 pesos por dólar, respectivamente.

(Lea: La incertidumbre sigue golpeando los mercados

Vale la pena aclarar, que este pronóstico no incluye una reactivación del programa de acumulación de reservas del BanRep, elemento que en palabras del Emisor pudo haber ejercido un soporte (piso) al tipo de cambio durante los nueve meses que estuvo vigente.

UN PRIMER SEMESTRE ATÍPICO

En términos estructurales, el balance fundamental es ligeramente positivo para la economía. En ese sentido, tanto el comportamiento de los flujos de divisas, la acumulación de reservas internacionales, el mantenimiento de la línea de crédito flexible del FMI, la mejora en la perspectiva de la calificación de Moody’s, la expectativa de cumplimiento de la Regla Fiscal en 2019, así como la confirmación del cambio de tendencia en el ciclo económico, son elementos que aportan en la construcción de confianza sobre la economía. No obstante, lo anterior no se plasma en la cotización del dólar en el mercado local: mayo fue un mes negativo para el tipo de cambio, toda vez que su cotización promedio estuvo 165 pesos por encima del correspondiente a los primeros cuatro meses del año (devaluación del 5,3%) y se presentaron máximos no vistos desde 2016.

(Lea: Incertidumbre en los mercados no cambia con el inicio de año

En efecto, dentro de los elementos que debieran favorecer la cotización local del dólar, y que ayudan a financiar el déficit en cuenta corriente, destacamos el crecimiento anual de 68% en los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) en el primer trimestre del año (1T19) (Gráfico 1). Asimismo, desde septiembre de 2018 se han sumado 2.880 millones de dólares a las reservas internacionales del país. Esta estrategia del Banco de la República (BanRep) elevó el saldo de reservas por encima de los 50 mil millones de dólares y, junto a la confirmación del FMI de extensión en su Línea de Crédito Flexible (LCF), fortalece la capacidad de respuesta del país ante un eventual choque externo de grandes magnitudes.

Por otro lado, es positivo tanto que Fitch y Moody’s confirmaran recientemente la calificación soberana del país en BBB y Baa2, respectivamente, como que Moody’s mejorara la perspectiva desde negativa a estable. En este sentido, el Ministerio de Hacienda viene reafirmando su compromiso de lograr un déficit de 2,4% del PIB en 2019, aun cuando el Comité Consultivo de la Regla Fiscal (CCRF) autorizó una flexibilización de la senda de déficit al permitir que este sea de 2,7% del PIB en 2019, por cuenta del efecto sobre el gasto de la migración venezolana.

(Lea: Ante la incertidumbre, la clave es diseñar portafolios resilientes

En contraste con lo anterior, la ampliación del déficit en Cuenta Corriente hasta ubicarse en 4,6% en 1T19, superior en 0,7 puntos porcentuales frente al promedio de 2018, revela la persistente incapacidad del país por mejorar su perfil externo, específicamente el relacionado con su déficit comercial.

Está claro que, más allá del fuerte dinamismo de las importaciones y su poca sensibilidad a la devaluación, el reto es estructural: las exportaciones que podrían nivelar la balanza siguen siendo primarias, poco diversas, con bajo valor agregado y altamente expuestas a los ciclos globales. Por otro lado, el nivel de deuda neta del Gobierno Nacional Central aumentó a 47,2% del PIB en 2018 y, en un contexto de fuerte devaluación, podría superar el 50%. En efecto, considerando que aproximadamente el 30% de la deuda del Gobierno está denominada en moneda extranjera, un 1% de devaluación implica un crecimiento de la deuda en pesos del orden de 0,3% del PIB. Así, si comparamos el tipo de cambio promedio de 2018 frente al de mayo, encontramos una devaluación del 12% y, dejando lo demás constante, supondría un crecimiento de la deuda de 3,6 puntos porcentuales del PIB.

LO ATÍPICO NO ES LA INCERTIDUMBRE

La guerra comercial ha servido como gran catalizador de las fuerzas que explican las devaluaciones generalizadas frente al dólar. Así, el escalamiento de las tensiones coincide, en varios momentos del tiempo, con picos de volatilidad en los mercados financieros a nivel mundial. Esta estrategia de negociación de EE. UU., instrumentalizada con el pretexto de mejorar su posición comercial, ha desembocado también en deterioradas perspectivas para la economía global y una mayor volatilidad en los mercados de materias primas.

Justamente, la expectativa de desaceleración económica de EE. UU. y China sugiere que la guerra comercial ya tiene efectos palpables. En ese sentido, puede que la Fed baje tipos de interés en 2019 -las probabilidades implícitas de los papeles de deuda incorporan hasta dos bajadas de 25 puntos básicos-, para hacer frente a la inminente desaceleración y, en palabras de algunos de sus miembros, a la guerra comercial. De concretarse esta bajada, el peso colombiano podría beneficiarse en su cotización.

Consideramos que las fuentes de incertidumbre externa probablemente se mantendrán en 2020, más allá de que varios temas ya se habrían resuelto a finales de este año: Brexit; candidatura de Trump a la reelección presidencial; decisión sobre tasas de la Fed; acuerdos comerciales, y; la cuantificación del impacto económico de la confrontación comercial.

Es decir, la variedad de temas que ocupan la atención del mercado, dificultan la elaboración de proyecciones precisas; sin embargo, es necesario continuar con su adecuado entendimiento y de esa manera contribuir en la discusión.

Cristhian Cruz Moreno
Especialista Investigaciones Económicas
y Julio César Romero
Economista Jefe de Corficolombiana

Siga bajando para encontrar más contenido