Presión externa

La expedición de normas contribuirá a subir el ahorro y reducir la presión sobre las cuentas externas.

Economía Colombia

Consideramos que el retardo en el ajuste del déficit en Cuenta Corriente dificulta el ajuste macroeconómico de Colombia, tras el choque petrolero de 2014.

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Portafolio
febrero 14 de 2019 - 09:50 p.m.
2019-02-14

El contexto externo en 2018 fue altamente hostil para la mayoría de países emergentes y en algunos casos, como Colombia, interrumpió el proceso de ajuste macroeconómico que se venía realizando luego de la caída en los precios del petróleo de 2014.

En particular, más allá de los retos fiscales que el país afronta actualmente, algunos datos adelantados de tipo de cambio y balanza comercial de bienes sugieren que la corrección del déficit en Cuenta Corriente podría tomar más tiempo del que se anticipaba meses atrás.

Esta ampliación del desbalance mantendría prendidas las alarmas de Moody’s y Fitch, dos de las tres principales agencias calificadoras, y podría motivar una revisión en la calificación crediticia del país durante el presente año, toda vez que el déficit en Cuenta Corriente sigue siendo el principal factor de vulnerabilidad macroeconómica de Colombia.

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Por lo anterior, en este editorial repasamos la evolución reciente de la Cuenta Corriente, para luego explicar por qué creemos que la corrección del déficit tomará más tiempo del estimado, meses atrás.

EVOLUCIÓN RECIENTE DE LA CUENTA CORRIENTE


Recientemente, el Banco de la República (BanRep) aseguró que “las nuevas estimaciones indican que el desbalance externo se habría ampliado en 2018” y que “esta tendencia se mantendría en el 2019”. En ese sentido, la entidad considera que el déficit en Cuenta Corriente se ubicaría en 3,7% del PIB para el promedio 2018, 0,5 puntos porcentuales (p.p.) por encima de sus propios estimativos de meses anteriores, explicado principalmente por un mayor desbalance comercial resultante de la buena dinámica que muestran las importaciones. Para 2019, el panorama luce menos optimista y el déficit estaría entre 3,5% y 4,3%, con 3,9% del PIB como escenario más probable.

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Lo anterior contrasta con la corrección bajista que mostró la Cuenta Corriente hacia niveles del 3,6% del PIB durante los primeros nueve meses del 2018, valor inferior en 0,3 p.p. frente al mismo periodo del 2017, como resultado de la conjuración de algunos riesgos externos, y fue interpretado como una muestra de resiliencia de la economía luego del duro choque por la descolgada en los precios del petróleo de 2014. Ahora bien, la aceleración en el crecimiento económico, así como una apreciación cambiaria del peso colombiano -2,887 pesos hasta el 3T18 versus 2,940 pesos hasta 3T17- jugaron a favor de la corrección del desbalance externo en términos relativos al PIB. Nominalmente, tanto la reducción en el déficit de la balanza comercial como el mayor giro de remesas hacia el país apoyaron la corrección parcial antes descrita, en contraste con el rubro de Rentas Factoriales, que mostró un aumento anual de los egresos y con ello presionó el ajuste.

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Respecto al déficit comercial de bienes y servicios, en su momento tuvo una reducción anual de 18%, explicado ampliamente por el mejor desempeño de la balanza comercial de bienes con una contribución de 15,3 p.p., como resultado de la recuperación en los precios de exportación de materias primas clave como petróleo. No obstante, para 4T18 la balanza comercial de bienes registraría un aumento anual de US$2.000 millones FOB, como resultado de un inquietante repunte de las importaciones -11% superior al promedio de los primeros nueve meses del año-, a pesar de la devaluación trimestral del peso colombiano que alcanzó 9,6% -pasó de $2,887 en el promedio de los primeros nueve meses del año hasta $3,164 para los últimos tres meses-.

Ese repunte de las importaciones podría asociarse tanto a la actualización de bienes intermedios y de capital pospuestas en años anteriores o, por la planificación de presupuestos de compras con un tipo de cambio superior al observado.

Por ejemplo, dado que el tipo de cambio promedio en 2018 fue de $2,956, se viabilizarían planes de inversión, que en buena parte requiere de compras externas, elaborados sobre $3,000, independiente de la volatilidad cambiaria observada cuando se cuenta con instrumentos que anclen el precio de la divisa.

RENTAS POR PAGAR

Los egresos de Rentas Factoriales, rubro de la Cuenta Corriente, pueden volver al país como reinversión de utilidades a través de IED -considerando que entre el periodo 3T17 y 3T18 más del 80% del incremento en las salidas netas de este rubro fueron resultado de rentas de empresas con inversión directa en el país-.

En ese sentido, el hecho de que la tasa de reinversión de utilidades en el país se ubicara por encima del 40% durante 2018, en contraposición al 25% de años anteriores, podría ser un factor que despresurice parte de la Cuenta Corriente. Por lo tanto, en un contexto de endurecimiento de las condiciones financieras a nivel internacional y de una menor expectativa de flujos globales de inversión, consideramos positivo que la tendencia de reinversión de egresos factoriales esté al alza.

Ahora bien, complementando lo anterior, y con el objetivo de mantener la inversión en niveles saludables, se debería considerar la posibilidad de promover un aumento en los niveles de ahorro interno del sector privado de la economía, para lo cual resultará clave la reforma al sistema pensional.

En efecto, la expedición de marcos normativos que faciliten, por ejemplo, el redireccionamiento de capital de algunos fondos de pensiones, el apoyo en desarrollos de infraestructura por entidades financieras locales y la profundización de los esquemas de alianzas público-privadas en proyectos de inversión, contribuirían a aumentar el ahorro en la economía y reducir la presión sobre las cuentas externas.

En resumen, consideramos que el retardo en el ajuste del déficit en Cuenta Corriente dificulta el ajuste macroeconómico de Colombia, tras el choque petrolero de 2014. Si bien, el país ha aprendido a convivir con los déficits gemelos, el de Cuenta Corriente luce más preocupante que el fiscal en la medida que, a diferencia de este último, no tiene un anclaje tipo (Regla Fiscal) y constantemente necesita financiarse con flujos que responden a dinámicas altamente volátiles.

Cristhian Cruz
Julio César Romero
Investigaciones Económicas Corficolombiana

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