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Economía

¿Cuánto ha perdido el PIB de Colombia por la pandemia?

Tras pagar el duro precio de semiparalizar su economía, Colombia avanza en su recuperación.

El gasto público en educación es de alrededor del 5 % del PIB.

La parálisis inicial de al menos el 30 por ciento del sector productivo vino acompañada por un efecto inmediato devastador: el desempleo.

Archivo particular

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Portafolio
marzo 07 de 2021 - 04:29 p. m.
2021-03-07

Las restricciones y los confinamientos adoptados para contener el avance del covid-19 durante el 2020 les pasaron a la economía nacional y a la mundial una de las cuentas de cobro más altas de toda su historia.

(Con reforma fiscal Gobierno busca recaudar 1,5% del PIB). 

De acuerdo con la actualización de las perspectivas de la economía global, publicadas en enero de este año por el Fondo Monetario Internacional, la contracción del crecimiento mundial durante el 2020 por esta causa fue del 3,5 por ciento, “con graves repercusiones para mujeres, jóvenes, pobres, empleados del sector informal y trabajadores en sectores de contacto personal intensivo”.

La Organización Internacional del Trabajo estima, de hecho, que el año pasado se perdieron 114 millones de empleos en todo el mundo, una cifra que para este organismo no tiene precedente alguno.

(Fedesarrollo plantea cuatro reformas en una para aumentar crecimiento). 


Pese a que el covid-19 no discrimina, dejó unas regiones del globo más afectadas que otras. El impacto en América Latina y el Caribe, según Mauricio Claver-Carone, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), no se había registrado antes.

La pandemia, a la que se sumó la pasada temporada de huracanes, causó, en sus palabras, “la peor crisis socioeconómica” en los 61 años del BID. Lo dicho por Claver-Carone fue reforzado esta semana por la Cepal, que en un informe aseguró que la pobreza en América Latina alcanzó en el 2020 sus niveles más altos en 12 años, afectando a un 33,7 por ciento de su población.

La economía nacional también recibió a raíz de la pandemia un duro golpe del que apenas empieza a recuperarse. Aun cuando el país había entrado en marzo del año pasado animado por el crecimiento prometedor de enero y febrero, cerró el mes hundido en una angustiosa semiparálisis que se prolongó todo abril.

En mayo se autorizó el retorno a la actividad de varios sectores de la industria, la construcción, obras de infraestructura y algunos comercios, que se sumaron a los esenciales que no se habían detenido; pero su tímida participación no logró contener el desplome general, evidenciado en la contracción del 15,7 por ciento del producto interno bruto (PIB) nacional durante el segundo trimestre. El golpe durante ese periodo fue de tal dimensión que en el primer semestre la economía dejó de crecer 7,4 por ciento.

La parálisis inicial de al menos el 30 por ciento del sector productivo vino acompañada por un efecto inmediato devastador: el desempleo.

Las cifras estimadas del Dane para abril fueron catastróficas: una tasa de desempleo del 19,8 por ciento (9,5 puntos porcentuales más que en el mismo mes del 2019) y la pérdida de unos 5,4 millones de empleos. Solo la industria manufacturera, el comercio y las actividades artísticas, de entretenimiento, recreación y otros servicios aportaron ese mes tres millones de desempleados.

La crisis, que también impactó el consumo de los hogares, puso de relieve no solo la fragilidad de decenas de miles de micro y pequeñas empresas, que tuvieron que cerrar y despedir a cientos de miles de personas; también, la profunda brecha de género y el peso de la informalidad, que caracterizan al mercado laboral colombiano.

Mientras la tasa de desempleo masculino durante el trimestre febrero, marzo y abril alcanzó el 11,9 por ciento, la femenina se disparó a 18,4 por ciento. De acuerdo con el Dane, la participación de las mujeres dentro del total de ocupados se redujo durante la pandemia. En el segundo trimestre del 2020, ellas representaron el 39 por ciento de las personas ocupadas en el país, lo cual significó una reducción de tres puntos porcentuales frente al mismo periodo del 2019.

La mayor afectación de los sectores que más emplean a las mujeres; la alta inserción femenina en las empresas de hasta diez trabajadores, que fueron las más golpeadas por la parálisis económica, y el componente cultural que sigue asignando las labores de cuidado y domésticas principalmente a ellas (aspecto exacerbado por el confinamiento y el cierre de escuelas) explican este fenómeno.

COMIENZA LA REACTIVACIÓN 

Para el tercer trimestre la economía empezó a dar señales de recuperación; si bien tuvo un crecimiento del -9 por ciento, fue 6,7 puntos porcentuales inferior al -15,7 por ciento del segundo trimestre.

El mercado laboral también empezó a reaccionar. Tras alcanzar en mayo una tasa de desempleo del 21,4 por ciento (con 4,9 millones de ocupados menos, con respecto al mismo mes del 2019), los indicadores mejoraron de manera paulatina hasta diciembre, cuando esta marcó un 13,4 por ciento.

La economía cerró el 2020 con una contracción del 6,8 por ciento, que estaba dentro del rango de decrecimiento estimado por el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República. Y aun cuando la recuperación fue palpable durante el cuarto trimestre, la caída del PIB fue del 3,6 por ciento, con respecto al mismo periodo del 2019. En términos corrientes, por la pandemia Colombia pasó de tener un PIB de 1.061 billones de pesos en el 2019 a uno, el año pasado, de 1.002 billones de pesos.

Pese a que las nuevas restricciones y toques de queda adoptados desde las últimas semanas de diciembre y durante febrero para contener el segundo pico pandémico les pusieron un freno a la reactivación y al empleo (que se ubicó ese mes en el 17,3 por ciento), Minhacienda calcula que el crecimiento de la economía en el 2021 será del 5 por ciento. Con respecto a la variación del PIB, el ministro Alberto Carrasquilla dijo esta semana, durante la presentación del Plan Financiero 2021: “Estimamos que habrá un rebote de 11,8 puntos, en torno a lo cual hay consenso entre analistas independientes”.

Este optimismo, valga decirlo, está construido con base en una hoja de ruta que incluye un ajuste fiscal de mediano plazo y una reforma tributaria con la que se busca un recaudo anual de 15 billones de pesos, y no solo para cubrir gastos y deudas de pandemia (las obligaciones internas y externas del país ascendieron, al cierre del 2020, al 61 por ciento del PIB), también para conjurar el riesgo de que el país pierda su grado de inversión.

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