Prestar servicios, una tarea en la que hay que asumir el riesgo

Atender público es una labor de alta responsabilidad en momentos en que el país enfrenta la emergencia de salud generada por el coronavirus.

Cifras del Ministerio del Trabajo dicen que en la actualidad hay unos 800.000 conductores de taxis en el país.

Archivo Portafolio

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Portafolio
marzo 21 de 2020 - 10:08 a.m.
2020-03-21

Además, Portafolio recogió historias de quienes han perdido el empleo por el cierre de sus actividades. En esta lista figuran profesores, instructores, vendedores y organizadores de eventos en vivo.

INCERTIDUMBRE ENTRE TAXISTAS

José Pablo Cardona, 60 años

José Pablo Cardona (60 años), quien ha ejercido durante las últimas tres décadas su trabajo como conductor de taxi para transportar a los viajeros que arriban al aeropuerto José María Córdova de Rionegro (Antioquia) y trasladarlos a la ciudad de Medellín (y a municipios como Envigado, Bello, Sabaneta, La Estrella, entre otros), se ha visto obligado a cambiar su rutina por cuenta de las alertas derivadas de la expansión del coronavirus.

(Lea: Vea en el mapa interactivo el estado del coronavirus en Colombia)

Antes de la actual contingencia, en su taxi Renault Logan pintado de blanco con franjas azules, Cardona hacía en promedio cinco o seis viajes diarios desde el aeropuerto hasta Medellín. Tan solo por un trayecto de ida a Medellín cuesta $80.000.

Pero ahora, la reducción de vuelos que llegan y salen del José María Córdova, agravada por el anuncio de Avianca de disminuir su operación doméstica, llevaron a Cardona a hacer tan solo un viaje durante el día.

Así, relata Cardona, de los 270 taxis utilizados para transportar a los viajeros desde el José maría Córdova, solo están operando 80. Así, sus conductores han tenido que verse obligados a largas esperas a las afueras de la terminal aérea y, también, en estacionamientos cercanos.

Mientras las cosas retornan a la normalidad, Cardona se protege con tapabocas permanente y gel antibacterial. De igual forma, como forma de cuidar a sus usuarios, limpia su taxi mucho más que de costumbre.

‘YA NO SON SOLO FLORES’

Blanca Fajardo, floristería El jardinero

La prioridad en el comercio son los alimentos, las ventas de otros negocios han caído y por eso también es necesario cambiar de acuerdo los pedidos de las personas.

“En este momento las personas están buscando comprar alimentos y productos de aseo, articulos de primera necesidad , por eso el tema de ornamentación ha bajado en las ventas en el caso de las flores, se han disminuido también y por obvias razones los eventos como matrimonios, 15 años, incluso los velorios”, explica.

Pero la oportunidad, de un nuevo negocio también se está dando. “Hemos visto también que hay personas comprando plantas medicinales, para remedios tradicionales y caseros, como la hierbabuena o el eucalipto cuyo valor se incrementó desde los mayoristas y obviamente tiene un efecto en el cliente final, así ya no son solo las flores”, señaló.

A futuro, las expectativas son muy inciertas porque la información que nos ha llegado aún es muy confusa y hay mucho pánico, no se sabe si estos productos van a seguir llegado a las centrales , si los van a distribuir, si saldrán de los cultivos, por ahora vamos paso a paso, en el aislamiento y con los cuidados”, dijo.

DOMICILIOS PARA LAS MASCOTAS, EN AUMENTO

Luis Navarro*, 24 años.

En medio del endurecimiento de los controles para evitar la propagación del coronavirus, los domiciliarios que prestan su servicio para la aplicación Laika (la cual distribuye por toda Bogotá productos para mascotas como concentrados y medicinas) han tenido más trabajo que de costumbre.

Luis Navarro, domiciliario de 24 años, cuenta que en lo corrido de los últimos días ha sido tal el volumen de pedidos por parte de los usuarios que los conductores que con motocicletas prestan sus servicios a Laika han tenido que organizarse por turnos para dar abasto.

Y ante la emergencia declarada, cuenta, la empresa obligó a sus distribuidores a utilizar guantes desechables como medida de protección y, también, tapabocas y gel antibacterial. Esto es clave, pues durante el día recibe numerosos pagos en efectivo.

“Mientras tenga trabajo y tome las medidas suficientes, me siento tranquilo para cumplir con mi jornada laboral”, relata el domiciliario quien, además de llevar pedidos para las mascotas, adelanta estudios en administración de empresas.
Concluye que mientras en un empleo anterior no ganaba más de $1’200.000, en Laika está logrando devengar hasta $2 millones.

*Nombre cambiado a petición de la persona.

PROFESORES Y DEPORTISTAS A LA DERIVA

Sebastián Acosta, profesor de Capoeira

Por más de siete años, Sebastián Acosta, profesor y deportista de 32 años, ha sostenido económicamente a su esposa y sus tres hijos por medio de la enseñanza de este arte marcial, la Capoeira. Actualmente, es profesor en el Instituto de Deportes de Tocancipá y trabaja en la Universidad Republicana y en la Universidad Externado.

Según el docente, muchos maestros como él, se han visto afectados por las medidas implementadas consecuencia del coronavirus debido a que sus ingresos se fundamentan principalmente en sesiones y clases personalizadas en Colombia y en todo el mundo.

Las clases canceladas han provocado la adopción de la casa como escenario de trabajo virtual. “Es incómodo no tener el espacio adecuado para dar las clases. Es limitante y muy diferente al trabajo”, dijo.

Sin embargo, Acosta ve una oportunidad de virtualización de la profesión. A pesar de esto, asegura que el gremio se encuentra en una situación crítica y de inestabilidad.

Tal es el caso, también, de Juan Ordóñez, capoeirista del grupo Capoeira Abolição, quien tuvo que cancelar sus clases en Girardot y Bogotá a más de 80 jóvenes y niños en condiciones vulnerables debido a la pandemia, siendo obligado a sobrevivir, por estos días, con los ahorros que hasta el momento tenía.

22.000 EMPLEOS PERDIDOS

Édgar ‘Pote’ Cardona, organizador de eventos en vivo.

Édgar ‘Pote’ Cardona lleva 30 años en la industria del entretenimiento en vivo, está muy bien de salud, pero junto con 22.000 colegas más que trabajan en esta actividad, atraviesan por la peor crisis de su historia. La razón, todos los eventos que estaban previstos para este semestre fueron aplazados o cancelados como medida preventiva contra el contagio del covid-19.

“La suspensión de los eventos que estaban montados, incluso con artistas internacionales que ya habían llegado a Bogotá, fue un golpe muy duro porque ya habíamos incurrido en gastos. Fueron unos 35 eventos culturales que ya estaban listos con tarima, equipos, sonido, logística y hasta publicidad”.

Cardona dice que el salvamento anunciado por el Gobierno es para los promotores. “Eso está bien, pero tras bambalinas estamos nosotros, que hacemos parte de la cadena de valor que involucra a un alto número de personas que se quedó sin trabajo y sin ingresos”.

En el país hay 1.456 compañías, con 21.775 empleos, de los cuales el 46,9% son directos, y reciben salarios anuales de $22.680 millones. El resto trabajan por eventos. “Con lo que está represado, más la cancelación de espectáculos hasta el 31 de mayo, estamos hablando de 6 meses sin recibir pagos, y mientras se normaliza la situación quedaremos con un año sin ingresos”.

CAEN VENTAS DE CILANTRO

William Pérez, campesino, Jericó (Antioquia)

La orden de cierre de restaurantes en varios municipios de Antioquia, decretado por la gobernación, afectó de tajo encadenamientos productivos que desarrollaban varias compañías mineras con presencia en la región, como la multinacional AngloGold Asanti, en el municipio de Jericó.

En la zona rural de este casco municipal, el cultivador de cilantro William Pérez, con ayuda de la citada minera a través del programa de sostenibilidad financiera, aumentó en varias hectáreas su cultivo de cilantro, y con el tiempo se convirtió en uno de los proveedores de Jericó y sus alrededores.

Sin embargo, el jueves anterior se quedó con más de las tres cuartas partes de la cosecha sin poder vender, ya que los restaurantes de Jericó, Pueblorrico, La Palmita, El Edén y La Oculta que se surtían del vegetal cerraron sus puertas por instrucción de la gobernación del departamento.

En diálogo con Portafolio, don William explicó que a la semana entrega entre 15 y 20 kilos de cilantro en varios restaurantes del municipio de Jericó que le dejan casi $100.000, pero se quedó con casi 17 kilos que no pudo entregar. “Voy a ver si puedo venderlos a los otros pueblos, o en las tiendas, es la única salida, pero debo rebajar a más de la mitad la producción”, dijo.

‘INGRESOS, NINGUNO, PUES ESTAMOS CERRADOS’

Tomás Beltrán, CEO de Click Clack Hotel

Click Clack Hotel es uno de los establecimientos de este sector más famosos y exitosos en Bogotá y Medellín, pero el coronavirus covid-19 les ha obligado a cerrar la puerta.
Tal como afirma Tomás Beltrán, CEO y uno de los cofundadores de Click Clack Hotel, “el jueves pasado cerramos el establecimiento de Bogotá, mientras que el de Medellín dejará de operar mañana”.

El impacto fue inmediato. “Cuando vimos que la epidemia pasó a ser pandemia, automáticamente analizamos cómo minimizar las operaciones, dejando solo unos ‘héroes’ para atender a los clientes. Por supuesto, supuso congelar las contrataciones y los nuevos proyectos del hotel”.

Esto empezó, sobre todo, el 15 de marzo, cuando el hotel recibió la notificación de Migración de que los huéspedes tenían que tener una cuarentena obligatoria. “Acatamos la norma y sugerimos que regresaran a sus países para que sus economías no sufrieran”.
Ahora, una vez que cerraron las operaciones, “nuestra prioridad es la gente, que empleados y la comunidad que impactamos sigan recibiendo sus salarios. Algunos han salido de vacaciones, otros han aceptado licencias no remuneradas, y el equipo directivo no está cobrando”, dice Beltrán.

Como agrega, fueron de los primeros en pedir los recursos de Bancóldex y otros subsidios, están renegociando términos con bancos y proveedores, y buscan alternativas para que el establecimiento sea útil ahora para la sociedad.

ALTIBAJOS EN LAS BOLSAS DEL MUNDO Y EN LOS ‘TRADER’

Pablo García*, 26 años

Han sido semanas complejas para los mercados globales, incluido el nacional, la mezcla de bajos precios del crudo y el covid-19, ha logrado contagiar de temor a los inversionistas y entre los más afectados de la tensión que conlleva mantener utilidades y evitar las pérdidas en los portafolios que se gestionan, están los ‘trader’ u operadores de mercado.

Es el caso de Pablo García, de 26 años, quien relata que la emergencia sanitaria ha cambiado su rutina laboral no solo en términos de salubridad, sino en estar mucho más pendiente de cómo se desenvuelve la pandemia y a investigar sobre anteriores brotes similares para saber cuánto han durado y ver qué tanto afectó a los mercados y así tener mejores estrategias de respuesta. Además, hacerle seguimiento a los avances en vacunas que puedan calmar la situación y la volatilidad.

“Uno se siente muy mal, es una situación muy compleja con la devaluación acelerada que han tenido muchos activos. No han sido buenos días, la rentabilidad en su mayoría ha sido negativa por la velocidad en la que los mercados se han contagiado de pánico por la propagación del virus”, relata.

Además, indica que compañeros suyos que llevan más tiempo en el oficio dicen que “sí han vivido crisis, pero nunca una tan acelerada. El movimiento ha sido demasiado rápido y fuerte y causa sorpresa en los ‘trader’. Hay que esperar a que todo pase, esto es un cóctel de muchas cosas. Debemos tener paciencia y fe en que todo va a mejorar, esto es cíclico y de esta vamos a salir (...) Hay muchos compañeros que sus familias dependen de su trabajo y tienen miedo a perderlo”, agregó.

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