‘Debemos trabajar muy fuerte en la formación del profesorado’

La Universidad Cooperativa de Colombia trabaja en su proyecto Polaris, con el que busca incorporar inteligencia artificial a la gestión académica.

Maritza Rondón Rangel

Maritza Rondón Rangel, rectora de la Universidad Cooperativa de Colombia.

Universidad Cooperativa de Colombia

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Portafolio
febrero 05 de 2020 - 10:00 p.m.
2020-02-05

Maritza Rondón Rangel, rectora de la Universidad Cooperativa de Colombia, explicó hacia dónde ve que va la educación en el país, cómo se están reinventando las instituciones, en qué va la aplicación de las tecnologías y cómo ve el rol de las mujeres desde su óptica como miembro del comité asesor en temas de género para la Vicepresidencia y la Presidencia de la República.

(Lea: El país se alista ante la tarea de regular la inteligencia artificial)

¿Hacia dónde cree que va la educación en el país?

La educación empezó un proceso de transformación hace muchos años, pero el sistema no fue capaz de ver y ni hacer una predicción en ese sentido. Los modelos están siendo cada vez más flexibles, los itinerarios de formación son más personalizados, el sistema debe reconocer las competencias o los aprendizajes previos que traen los diferentes estudiantes que llegan a las instituciones, mientras que estas deben adaptarse a todas estas nuevas oportunidades que están dando el entorno y los estudiantes, y no que los estudiantes sean los que deban adaptarse al sistema. Ahí viene un cambio fundamental.

Otro aspecto en el que se tiene que trabajar de manera urgente es el profesor. De la mano de la institución, él debe desarrollar estas competencias y que tenga la capacidad de leer y entender a los estudiantes y generarles mecanismos personalizados para la adaptación de ellos al sistema, a un curso, a la investigación o a todas las oportunidades que les puede ofrecer la universidad.

¿Cómo se están preparando las entidades educativas para afrontar la reducción en las matrículas y la marcada tendencia hacia la formación virtual?

En el país no se aprovechó una oportunidad, como fue la fuerza que debió haber tenido años atrás la formación técnica y tecnológica, que hoy se está reconociendo con muchos estudiantes, pero que varias universidades creyeron era de segunda, porque pensaban que lo que había que tener era carreras profesionales, maestrías y doctorados.

Entre las estrategias que se están implementando está una mayor vinculación entre universidad-empresa, conociendo más los perfiles de los estudiantes, caracterizándolos más y conociéndolos mucho más allá, y no hablo de sus datos demográficos.

Por otro lado, las instituciones sí nos estamos preparando en diversificar nuestros portafolios de formación y de extensión, además de mirar un tema muy interesante que se está dando fuertemente en el país y es cómo hay un retorno de la inversión en investigación.

Así mismo, estamos entendiendo que la educación superior es la formación a lo largo de la vida y que debemos tener mecanismos, ofertas, estructuras, proyectos y programas para que en cualquier momento de su existencia la gente vuelva a la universidad a tomar cursos o nuevas carreras.

¿En su opinión, cómo ve a las entidades educativas en la aplicación de nuevas tecnologías?

Las universidades hemos adoptado y adaptado muchas tecnologías. Lo que no tengo claro es que en todas hayamos hecho el ejercicio de usarlas con fines pedagógicos y académicos. Vamos a hacer ese estudio, estamos mirando cómo conseguimos unos recursos con una red de la cual hace parte la universidad, RedÚnete, donde hay 12 instituciones de educación superior del país y una extranjera, porque creo que Colombia necesita una medición de cómo se han ido incorporando las tecnologías en la gestión, pero también en la enseñanza y en el aprendizaje de los estudiantes.

¿Considera que hoy existe un diálogo claro entre el sector empresarial y la academia para definir los perfiles profesionales que necesita Colombia?


No sé qué tan claro sea ese diálogo, porque creo que todavía hay muchas barreras de desconfianza, como lo puedo ver en otros países. En Colombia no se ha logrado llegar a una figura como, por ejemplo, el doctorado empresarial, que es cuando una empresa lleva un problema a una universidad para que esta investigue.

Eso en otros lugares del mundo es viable, fundamental y es lo que está realmente generando una alianza transparente, de lealtad y de compromiso entre el sector empresarial y la universidad.

¿Cuál es su balance de estos primeros cinco años al frente de esta institución?

El balance es muy interesante, con muchos logros, pero también con varias tareas pendientes; con muchos aciertos, pero a su vez con otros desaciertos. En todos los sectores, en especial en educación, todos los días aprendemos y desaprendemos; cada vez los retos son más complejos y creo que el gran balance de estos primeros cinco años, para no entrar en detalles, es que el proceso de transformación (que inició y se estructuró con el exrector César Augusto Pérez González) pasó a la etapa de consolidación.

Además, tenemos la cultura de la calidad y de la investigación; innovamos en un modelo educativo con enfoque crítico por competencias, que es muy propio de la Universidad Cooperativa de Colombia, y otro tema muy interesante es que formulamos la ruta de la excelencia académica.

¿Cuáles son los retos?


Debemos aprovechar lo que nos está ofreciendo la revolución 4.0 para que se vea permeada en todo el quehacer de la universidad. Un reto que ya es tangible y que lo tenemos estructurado es nuestro proyecto Polaris, que es incorporar inteligencia artificial a toda la gestión académica para tener evidencias reales de la implementación de nuestro modelo educativo.

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