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Economía

Economía del cuidado: desafío para la igualdad entre hombres y mujeres

El género femenino se sigue haciendo cargo 2,6 veces más del cuidado de personas no remunerado y del trabajo doméstico que el masculino.

Mujeres

El 58% de ellas ha tomado decisiones estratégicas basadas en datos, dejando de lado la intuición.

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Portafolio
marzo 09 de 2019 - 12:09 p. m.
2019-03-09

A propósito de la conmemoración del día internacional de la mujer resulta menester analizar el contexto de realización de la promesa de igualdad por género contenida en los Convenios fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo y la Constitución Política de Colombia.

Como parte de la estrategia de promoción del equilibrio en las cargas de cuidado y la superación del paradigma de feminización del cuidado de los niños, el senador Rodrigo Lara radicó el proyecto de ley 234 de 2019: “Por medio del cual se establece la obligación instalar cambiadores de pañales en baños de hombres y baños familiares en establecimientos abiertos al público” que se orienta al rediseño el esquema de distribución de actividades de cuidado no remunerado.

(Lea: Las mujeres emprenden porque quieren, los hombres porque lo necesitan)

La inciativa legislativa se enmarca en el diseño de superación de brechas por género existentes, ligados a la distribución de responsabilidades de cuidado familiares que determinan la persistencia de los desafíos para alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres, que según el índice Mujeres, Negocios y la Ley 2019 del Banco Mundial debe centrar Colombia en aspectos de: brechas salariales, responsabilidades de cuidado por tener hijos, empezar un negocio, y acceder a una pensión ubicando al país con un faltante de 15 puntos para lograr la igualdad real por género:

Igualdad de género

Fuente: Mujeres, Negocios y la Ley del Banco Mundial (2019)

Archivo particular.

En materia laboral, según los datos del Departamento Nacional de Estadística de Colombia la brecha ocupacional entre hombres y mujeres se mantiene dada la tasa de desempleo de los hombres que llega a un 9,8%, en contraste con la de las mujeres que alcanza el 16,9% que se vincula al patrón machista en la vinculación laboral asignando las labores de cuidado no remunerado a las mujeres quienes destinan a estas actividades un promedio de 7 horas y 9 minutos, el doble del tiempo que los hombres quienes tan sólo dedican 3 horas y 11 minutos.

(Lea: Colombia, entre los países donde menos se discrimina a las mujeres

En el mismo sentido, la brecha salarial de género para 2017 fue del 17,5% al tiempo que la diferencia en la remuneración alcanza el 45% en el sector rural, sin perjuicio del denominado techo de cristal presente en el sistema de relaciones laborales en Colombia por el cual se limita con barreras invisibles, no contempladas en leyes o disposiciones explícitas, que impiden a mujeres altamente calificadas alcanzar posiciones de responsabilidad y alta dirección bloqueando el ascenso profesional de las mujeres.

En materia de acceso al reconocimiento de pensiones ha sido muy debatida la diferencia de edades pensionales para acceder a la pensión de vejez establecida en Colombia en 57 años mujer y 62 para los hombres.

Si bien el enfoque financiero del debate procura reducir derechos y aumentar requisitos, no debe olvidarse que en general existen sistemas de reconocimiento de semanas ligadas al tiempo de dedicación a las tareas de cuidado por las mujeres que en el sistema pensional colombiano explica las diferencias de edades entre hombre y mujeres en materia de causación de la pensión de vejez.

En materia de responsabilidades por hijos, el proyecto de Ley 062 de 2018 se orienta al aumento de la licencia de maternidad a 52 semanas en caso de que el recién nacido requiera atención médica las 24 horas, al tiempo de aumentar el fuero (calificación administrativa del Inspector de Trabajo para el despido) al período de embarazo y los 12 meses posteriores al parto.

Si bien se trata de una propuesta legislativa bien intencionada, debe acompañarse de medidas de responsabilidad de los padres para impedir que constituya un criterio de discriminación y profundización de los roles machistas de cuidado del recién nacido por la madre. En este sentido, resulta deseable incluir el aumento de la licencia de paternidad de obligatorio disfrute y la imposibilidad de cesión a la madre para incluir al padre en el esquema de protección de la atención y cuidado del recién nacido en el ámbito laboral.

En el mismo sentido, la demanda de acciones afirmativas para corregir las brechas de género se inscribe en el marco de las asignaturas pendientes que se incluyen en los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030 que reconoce que en la perspectiva mundial: “las mujeres se siguen haciendo cargo 2,6 veces más del cuidado de personas no remunerado y del trabajo doméstico que los hombres.”

Iván Daniel Jaramillo Jassir
Observatorio Laboral Universidad del Rosario

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