Del monotributo al régimen simple: consejos en pro de la formalización

Hay que revisar los esquemas de contribución dependientes de las ventas, incentivar la sistematización y promover la legalidad.

Monotributo

Es crucial promover incentivos a la sistematización para elevar la productividad, y crear un mensaje sobre la legalidad en la actividad comercial.

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Portafolio
septiembre 30 de 2018 - 08:00 p.m.
2018-09-30

Según el Dane, la línea de pobreza monetaria anual es de $13'242.423 o sea, un poco más de $1.100.000 mensuales; con este importe, una familia de 4 personas de bajos ingresos, paga los gastos básicos de alimentación, arriendo, servicios, transporte y educación de los hijos.

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Si la familia posee un micro-negocio informal, para que éste le genere el mencionado flujo de ingresos, debe vender un poco más de $156 millones al año (con un margen bruto de 16% y un costo de operar de 7.5%).

(Lea: Una tributación más progresiva y equitativa)

Según cifras de 2015 de Fenaltiendas y actualizadas por inflación al 2018, solo cerca del 54% de 198.000 tiendas de barrio, superan este valor de ventas; el resto ni siquiera genera los ingresos mínimos para superar este umbral.

(Lea: Tras el fracaso del monotributo, gremios piden ajustes)

Del 54% que sí lo logran, todas hubieran tenido que destinar la totalidad de su margen para poder sufragar los gastos de ser formal en el régimen común.

El porcentaje de tiendas cuyos ingresos no superan el umbral harían parte del régimen simplificado de IVA; para ellos, el gobierno anterior propuso el monotributo con el fin de aliviar la contribución de renta; esta iniciativa que buscaba simplificar la relación tributaria y disminuir el costo de la formalidad tuvo un resultado precario pues 20 meses desde su puesta en marcha, apenas 11 comercios (fuente Dian) se han adherido al esquema.

Y claro, es que la problemática va más allá del aspecto tributario. Antes del monotributo y aún ahora con el nuevo planteamiento del Régimen Simple, han existido 4 componentes de costo para ser formal, que en el régimen común sumarían alrededor del 52% del margen de un pequeño comerciante.

En primera instancia, el laboral: Entre la ARL + CCF y Pensión + EPS se llevarían un 17,35% del margen bruto. Le siguen los relacionados con otros costos de formalización que cubren registro mercantil, creación de sociedad, bomberos, Sayco y Acinpro; que consumen el 4,5% del margen.

El tributario, con la Retefuente, Rete Iva y Rete Ica que pesa el 29,78% y por último, los costos financieros de recibir pagos electrónicos que a la comisión promedio que se cobra por los sistemas de pago pesarían el 2,25% del margen bajo el supuesto de una participación del 20% del total de las venta
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En síntesis, el régimen común se llevaría aproximadamente el 52% del margen del pequeño emprendedor y si unimos esto con la realidad económica y comercial de las tiendas de barrio descrita arriba, apenas el 4% de ellos lograría generar los ingresos de supervivencia, pues para el resto, la totalidad de su margen se irían a sufragar la costosa formalización.

Según la metodología de Roubinni Associates, los efectos positivos de los pagos electrónicos en la economía van desde impacto en las ventas, pasando por el crecimiento del PIB, generación de empleo, mejora en la productividad y crecimiento salarial. Los pagos electrónicos se habilitarán de manera masiva únicamente si se logra formalizar a los comercios que están ocultos.

Si recibir pagos electrónicos tuviera un efecto positivo de mediano plazo de alrededor de 25% más de ventas, y con ello se pudiera eficientar en 1 punto porcentual el costo de operar; y los niveles de contribución al Estado estuvieran alrededor del 10% de los márgenes, se lograría que el 42% de los pequeños tenderos de Fenaltiendas pudieran formalizarse.

Eso sí, reformulando el esquema para que a través de una sola interacción se pueda cubrir el 100% de las relaciones que el pequeño empresario tiene hoy con los diferentes estamentos del Estado.

Formalizar al 100% implicaría entonces, por un lado, aceptar que se debe exonerar de estos costos a una gran parte del universo que nunca tendrá la posibilidad de asumir la formalización y capturar los beneficios que se derivan de su pertenencia al sistema, a través de la información que comenzarían a compartir con la sociedad.

Para el 42% que si puede, incluso se pueden crear niveles de contribución, en función de sus volúmenes de venta como se hizo en Brasil en donde más de 11 millones de comercios se han adherido. Para este grupo se puede diseñar unos incentivos que evite la inequidad con respecto al grupo de exentos.

Y se debe llegar a encontrar la fórmula, pues cada vez va a ser más complejo para los pequeños empresarios mantenerse en la informalidad. De una parte, sus proveedores estarán cada vez más fiscalizados y vía las compras, los informales quedarán en evidencia.

De otra, la facturación electrónica irá cerrando el cerco. La misma evolución del consumidor irá pidiendo esquemas electrónicos de pago y entonces, de no darse una buena solución lo más integrada posible y a los niveles adecuados, es probable, y dado el gran número de comercios que están en la informalidad, que se genere un problema de índole social, pues el alto costo descrito anteriormente deberá ser absorbido o trasladado vía precio al consumidor lo cual afectaría su competitividad.

En síntesis, la aproximación al tema, requiere un replanteamiento. Antes de empezar, se debe definir claramente un nuevo umbral en ventas para que una mayor proporción de la población objetivo se pueda beneficiar.

Es claro que su cubrimiento debe articular todas las entidades gubernamentales que cobrarían en la formalidad y con ello simplificar la tormentosa relación de los particulares con el Estado. Igualmente, estructurarlo por niveles que estén acorde a la realidad económica de los futuros contribuyentes de manera que les permita mantener, al menos, o mejorar los ingresos de supervivencia.

En este sentido se sugiere revisar la experiencia internacional en la región, de quienes han venido utilizando niveles de contribución dependiendo de los volúmenes de ventas.


También es crucial promover incentivos a la sistematización de la actividad, dotándolos de herramientas tecnológicas para capturar mayor productividad y finalmente crear un mensaje sobre la importancia de la legalidad en el ejercicio de la actividad comercial, a través de una gran campaña de comunicación.

Gustavo Leaño
Presidente de CredibanCo

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