Economía

‘En momentos difíciles se reconocen los líderes’

Discurso de Francisco Miranda Hamburger, director de Portafolio, en la vigésimasexta entrega de los Premios Portafolio.

Francisco Miranda Hamburger, director de Portafolio.

Francisco Miranda Hamburger, director de Portafolio.

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Portafolio
noviembre 26 de 2020 - 09:14 a. m.
2020-11-26

Buen día. Me complace darles a todos la bienvenida a la vigésimasexta entrega de los Premios Portafolio. Esta es la primera vez en 26 años de historia que esta ceremonia se celebra cien por ciento virtual. La ubicación cambió, la hora cambió, pero pudimos comprobar de primera mano que lo que no ha cambiado es la materia prima de estos premios: la vitalidad y la fortaleza de las empresas de todos los tamaños en Colombia.

Quiero saludar de manera especial al Presidente de la República Iván Duque y agradecer de antemano su mensaje. Por 14 años las páginas editoriales de Portafolio constituyeron ese espacio libre, señor Presidente, donde pudo expresar sus ideas y visiones, muchas de las cuales hoy guían el ejercicio de su mandato. Agradezco a su staff y equipo del Despacho por haber contribuido a su presencia en esta ceremonia.

Saludo asimismo a los directivos de El Tiempo Casa Editorial que nos acompañan: Juan Guillermo Amaya, gerente general, y Roberto Pombo, director general de nuestra casa de medios. Saludo a Mauricio Rodríguez y Ricardo Ávila, mis antecesores en la dirección de Portafolio y responsables de la creación y la consolidación de estos Premios.

Quiero agradecer también la disponibilidad y el compromiso del jurado de esta edición de Premios Portafolio. Jurado de las más altas calidades humanas, profesionales y ejecutivas que representan la diversidad regional, sectorial y de género del mundo empresarial, gremial y económico. Nicolás Uribe, Jorge Mario Velásquez, Eric Flesch, Marcela Eslava, Ana Margarita Albir, Mónica Contreras y Sylvia Escobar. En nombre de los casi 600 postulados y 50 finalistas, de Portafolio y el mío propio, gracias por habernos ayudado a construir este reconocimiento.

Muchas gracias a la firma Deloitte por brindarnos un invaluable sello de transparencia e independencia en el proceso de selección de los ganadores.

Muchas gracias al equipo de Portafolio y de nuestra Casa Editorial, que han hecho posible esta ceremonia, a los postulados en las diez categorías por confiar en nosotros y a todos los que nos acompañan hoy en esta ceremonia virtual.

Han pasado más de ocho meses del primer caso oficial de coronavirus en Colombia y la virtualidad es tan solo una expresión de los múltiples choques que los hogares, las empresas y el Gobierno han sufrido. No repetiré las estadísticas que todos conocen y que muestran las magnitudes históricas del impacto: el peor trimestre registrado de la historia y en camino a la segunda ocasión en que la economía colombiana se hunde en terreno negativo.

Tocamos fondo en abril y desde entonces hemos transitado una senda de reactivación de los sectores productivos. La confianza de los industriales, los comerciantes y los consumidores ha venido recuperándose y ganando terreno mientras la lucha contra el virus no para y, en algunas regiones del país, ha cedido un poco.

Más que evaluar al detalle las distintas intervenciones gubernamentales en estos ocho meses de pandemia, - la mayoría oportunas y acertadas, otras pocas demoradas y confusas- quisiera llamar la atención sobre el complejo perfil que está tomando esta recuperación. No solo en Colombia sino en muchas partes del mundo, primero las cuarentenas y luego la reactivación, han desnudado profundas inequidades y desigualdades estructurales.

El ritmo en que nuestra sociedad y nuestra economía está saliendo del hueco no es la misma para todos. Es desigual para hogares, para empresas, para sectores y para regiones. El desempleo, secuela gravísima de la pandemia para Colombia, está golpeando más a las mujeres que a los hombres. La informalidad laboral separa a una minoría afortunada con una prima anticipada de quienes no gozan de esa estabilidad. Las empresas grandes han podido aguantar mejor que las medianas, pequeñas y micro.

Los confinamientos exacerbaron todo un abanico de inequidades: de conectividad, de ingresos, de condiciones habitacionales, de conectividad, de teletrabajabilidad de sus trabajos, de alfabetización digital y financiera. La llamada “nueva normalidad” es casi como la tradicional normalidad para unos cuantos y constituye un infierno de inseguridad sicológica, incertidumbre financiera y deterioro social para la mayoría.

Sólo quisiera resaltar los impactos estimados de esta crisis en una sola de las muchas variables sociales: los niveles de pobreza. Colombia cerró 2019 con un índice de pobreza monetaria del 35,7 por ciento. Las estimaciones de expertos calculan que solo en 2020, en el mejor de los escenarios, la población pobre del país superaría el 40 por ciento y, en el peor, llegaría a casi la mitad. Más de una década de progreso social borrada de un plumazo.

La tentación, señor Presidente, miembros del jurado, finalistas y asistentes, es medir el éxito de la reactivación desde los sectores, las empresas y los hogares con mejor respuesta, adaptación y condiciones de rebote. Es decir, el vagón de primera clase. Mi invitación sería a convertir el vagón de cola en ese parámetro integral para construir una recuperación con equidad, esto es, con empleos, con enfoque de género, con balance regional y con sesgo a favor de los más vulnerables.

Hace un año, en esta misma ceremonia, recordábamos cómo Colombia, su economía y sus empresas habían crecido y se habían transformado en el cuarto de siglo de Premios Portafolio. Respondíamos con claridad a las crecientes voces críticas a la contribución del sector privado al desarrollo social y a la prosperidad de nuestra sociedad. Hoy que vivimos el peor año de la economía colombiana en varias décadas y vemos amenazados grandes logros sociales cabre preguntarse si el rol del sector privado y del empresariado debe entonces transformarse drásticamente.

La respuesta más simple que puedo dar es NO. Si algo ha demostrado la pandemia del coronavirus en este 2020 ha sido precisamente la capacidad de resiliencia del espíritu empresarial del país. Pero resiliencia no es sinónimo de invulnerabilidad. Basta con caminar por cualquier corredor comercial de una ciudad colombiana para ver gran cantidad de locales, negocios, ilusiones, cerradas y frustradas. No podemos olvidar a los que están quedando atrás.

Si algo ha confirmado el choque brutal de la pandemia en 2020 ha sido el hecho indiscutible de que serán la robustez y la vitalidad de las empresas las que determinarán la solidez de la recuperación económica. Por esa razón la mayoría del plan de reactivación del Gobierno Nacional será financiado y sostenido por los recursos del sector privado. Por esa razón, los proyectos y las iniciativas de muchas empresas, de todos los tamaños, vienen reactivándose con un creciente optimismo para el 2021.

Si algo ha resaltado la actual crisis económica que atravesamos ha sido la fortuna de contar con un Estado con la suficiente capacidad técnica y tecnocrática para no caer en la tentación del populismo y en el fugaz encanto de las medidas populares.

Pero sería un craso error asumir que la resiliencia empresarial, la vitalidad del sector privado y la solidez técnica del Estado no requieren protección y cuidado. El tránsito por la senda de la reactivación se traslapará en 2021 con un año preelectoral en el que las presiones sobre las políticas públicas aumentarán.

La rabia, el descontento y la polarización no se han disipado. No nos podemos dar el lujo de avanzar en un camino de recuperación con más inequidad, que deje a millones de colombianos atrás. El sector privado debe continuar la reflexión que despertaron las protestas del año pasado y acompañarla del cómo diseñar una “nueva normalidad” más equitativa.

Perder de vista que la prioridad de 2021 es el crecimiento económico, como la mejor fuente de recuperación económica, sería catastrófico. Ignorar que los cambios experimentados este año- desde el trabajo en casa hasta el énfasis en la salud- pueden mejorar internamente a las empresas sería una oportunidad perdida. Pasar por alto que los valores del emprendimiento, el trabajo duro, la disciplina y la innovación contribuyen a una sociedad más próspera, pero también más consciente de la necesidad de redistribuir mejor las cargas y los beneficios.

Si hace un año, señor Presidente, la batalla era contra el descontento, este año es contra las inequidades de la reactivación.

Felicito a los ganadores que en pocos minutos serán anunciados. En este año, marcado por la pandemia y la crisis económica, las premisas sobre las cuales se construyeron los Premios Portafolio quedan reforzadas. Buscamos resaltar e identificar los esfuerzos de empresas, fundaciones, profesores y estudiantes universitarios.

Y lo hacemos porque en momentos difíciles se reconocen los líderes. Acompañénme a conocer a los ganadores de los Premios Portafolio 2020.

Muchas gracias.

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