‘El 2020 sería otro buen año para  el cultivo de arroz’

La tasa de cambio, el incentivo al almacenamiento, el freno al contrabando y el buen clima les permitieron a los productores recuperarse de la crisis.

Rafael Hernández

Rafael Hernández, gerente de Fedearroz, dice que el arroz es el ‘rey del plato’ en Colombia.

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Portafolio
diciembre 02 de 2019 - 09:59 p.m.
2019-12-02

El arroz es cada vez más un producto clave en la canasta alimenticia de los colombianos. Una persona consume en promedio 42 kilos al año. En el 2016, la cifra era de 39 o 40 kilos per cápita anual. Es más, el aumento del consumo ha sido impulsado por la llegada de venezolanos al país.

(Lea: El panorama que atraviesa el sector arrocero en Colombia)

“Ellos son grandes consumidores de este cereal, dice Rafael Hernández, gerente de Fedearroz, quien habló con Portafolio, a propósito del Congreso Nacional Arrocero, que inicia mañana en Bogotá.

(Lea: ‘Produciremos arroz suficiente para atender la demanda local’)

¿Cómo cierra el 2019 para los arroceros colombianos?

El año fue bueno para nosotros. Hubo varios factores que favorecieron el cultivo, tales como el clima, la tasa de cambio porque frenó el ingreso de arroz de otros países y especialmente de contrabando, al tiempo que hubo un buen desempeño de la Policía Aduanera en las fronteras. De esta manera, el precio de estabilizó.

Hay que reconocer que el incentivo al almacenamiento otorgado por el Ministerio de Agricultura fue fundamental para que la actividad arrocera tuviera un año muy positivo. Por primera vez, en los últimos años fue un mercado demandado y no ofrecido, es decir, que la industria molinera les pedía arroz a los productores y no, como siempre, que los arroceros les ofrecían el grano a la industria.

¿Pero los precios al productor se recuperaron?

Sí. La verdad es que hubo una recuperación frente al rezago del 2017 y el 2018, los cuales, en esos años, generaron grandes pérdidas para quienes se dedican a esta actividad.

¿Cómo se comportaron el área y la cosecha del 2019?

El área sembrada en el 2019 fue de 531.000 hectáreas, para una producción de tres millones de toneladas en términos de paddy verde, que equivale a 1,7 millones de toneladas de grano en blanco.

¿Cuánto recibieron los productores por incentivo al almacenamiento?

El incentivo fue de $29.000 por tonelada al mes, desde agosto hasta diciembre de este año. Eso permitió almacenar 318.000 toneladas de paddy seco por parte de la industria, en tanto que los agricultores lo hicieron con 40.000 toneladas.

¿Y eso qué implicaciones tuvo?

Fue muy positivo. Por ejemplo, gracias a que el Llano aumentó la capacidad de almacenamiento y se otorgó el incentivo, el cierre de la vía durante tres meses, no afectó el hecho de no poder sacar la cosecha. El arroz se guardó en la zona y el país estuvo abastecido por otras regiones. Esa fue una muy buena decisión del Gobierno.

¿Cómo les ha ido con la estrategia de Fedearroz de incursionar en la industrialización y la comercialización del grano, bajo la marca gremial?

Los agricultores han copado la capacidad molinera dispuesta por Fedearroz. Ellos llevan su cosecha a Fedearroz para que se los maquile, lo convierta en blanco y ayude a la comercialización. Eso ha significado ingreso adicionales de entre el 12% y el 20%.

¿Fedearroz seguirá construyendo molinos?

El año entrante, en febrero, vamos a inaugurar la nueva planta en Espinal (Tolima), que incluye secamiento, almacenamiento y trilla. Ese será nuestro próximo paso.

¿Cómo ve las expectativas del sector para el 2020?

Hay varios factores a favor del cultivo. La tasa de cambio está en niveles que no permite la llegada de grano ecuatoriano ni peruano, y creemos que esto se mantendrá el año entrante. La verdad es que solo entraría arroz de Estados Unidos, a través de la subasta del contingente.

El desmonte gradual de aranceles a EE. UU. ya empezó. ¿Cómo ven esta situación?

En la actualidad, el arancel para ingresar arroz de ese país a Colombia está en 67%, y el año entrante va a ser de 61%. Pero quien quiera traer arroz tiene que someterse a la subasta prevista para el 29 de enero del 2020, donde se adjudicarán unas 75.000 toneladas de arroz blanco que corresponden al contingente acordado en el TLC. Por eso, para ser competitivos hay que adoptar tecnología.

¿Qué temas van a tratar en el Congreso Arrocero?

Nosotros hemos hecho un trabajo muy importante en investigación y transferencia de tecnología. Hemos desarrollado en los últimos dos años unas 7 variedades de arroz nuevas, pero la competitividad no se consigue solo con genética e investigación.

Vamos a insistir en la necesidad de que el Gobierno suministre los bienes públicos que se requieren por fuera del cultivo, es decir, la inversión en vías secundarias y terciarias. También es clave la construcción de distritos de riego. Si el país logra llevar riego a todas las zonas arroceras, podríamos elevar la productividad nacional de 5,3 a más de 7 toneladas por hectárea, a nivel nacional.

Pero el Estado no cuenta con recursos para ello. ¿Cómo encontrar una solución?

Lo que le estamos planteando es que se haga mediante alianzas público - privadas. Nosotros somos conscientes de que el Estado no tiene los fondos para hacerlo. El Gobierno se comprometió a terminar los distritos del Triángulo del Tolima, Tesalia-Paicol y el del río Ranchería. Si tuviéramos riego en los Llanos seríamos más productivos. En Casanare hay un río cada 15 km., pero no hay riego.

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