El aporte de la agricultura

La óptima nutrición y protección de los cultivos es vital para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible que el Pnud plantea para el año 2030.

Agricultira

La agricultura debe sortear retos como el cambio climático, la intensificación de desastres naturales y prevenir enfermedades transfronterizas.

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septiembre 25 de 2018 - 06:46 p.m.
2018-09-25

Ponerle fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad son las metas que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) ha planteado.

Para alcanzarlas, ha definido 17 puntos, conocidos como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS, ver recuadro). Llevarlos a buen puerto obliga a un trabajo en el que no solo convergen el sector público, el privado, la academia y la sociedad en general, sino que hace necesario reunir esfuerzos multidisciplinarios, ya que plantean retos en diversas esferas del saber y en distintos oficios.

La agricultura, por ejemplo, tiene responsabilidades para alcanzar Objetivos como hambre cero, el fin de la pobreza, salud y bienestar, producción y consumo responsable, y vida de ecosistema terrestre. Para ello, la innovación y el uso de tecnologías adecuadas son muy importantes.

Valor

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Archivo El Tiempo

Tendencias que marcan el camino
El crecimiento demográfico (las proyecciones indican que en el 2050 seremos 9.700 millones de personas en el planeta), la urbanización y el envejecimiento de la población son tendencias que deben ser tenidas en cuenta a la hora de analizar el papel que debe jugar la agricultura.

El cambio climático es otro de los factores que le imponen retos a esta esfera. De acuerdo con cálculos de la ONU, para el año 2050 las reducciones en el rendimiento de los cultivos estarán en el orden del 10 al 25 por ciento. Esto significa que la productividad es una de las cartas más importantes que debe tener la agricultura para alcanzar los ODS.

En un mundo cada vez más conectado, con amplios flujos de personas y bienes, las plagas y enfermedades transfronterizas son otra tendencia que debe afrontar la agricultura. Según un estudio de Bebber, Holmes y Gurr, publicado en el 2014, la expansión global de plagas y enfermedades de las plantas entre 1950 y el 2000 se ha dado en todas las regiones del planeta, con un mayor incremento en América del Norte.

Otras tendencias que debe considerar el sector -y la población en general- en su hoja de ruta son: el desperdicio de alimentos, el relevo generacional en el campo, los cambios en los sistemas alimentarios, las migraciones, la feminización de la agricultura y la gobernanza para la seguridad alimentaria.



Hay que trabajar de la mano de los productores del campo para alcanzar una meta que todos deseamos: erradicar el hambre en el mundo.

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Desafíos a vencer
En ese orden de ideas, a la agricultura se le plantean varios retos que debe sortear para tener una fuerte e idónea participación en la consecución de los ODS. El principal es mejorar su productividad de forma sostenible para cubrir la demanda creciente de alimentos.
En este punto son imperativos la innovación y el uso de nuevas tecnologías que permitan incrementar los niveles de productividad. También es muy importante tener presente que los cultivos alrededor del mundo necesitan una nutrición adecuada, así como los insumos suficientes para atacar plagas y enfermedades.

Desde la Cámara Procultivos de la Andi desarrollamos los programas ‘CuiaAgro’ y ‘Mentes Fértiles’, que ofrecen a los productores del campo un asesoramiento en paquetes tecnológicos de protección y nutrición de cultivos. En otras palabras, les brindamos a los campesinos las herramientas para que sus cosechas sean sanas y más productivas, un punto vital en la tarea de alimentar al planeta.

La agricultura debe sortear retos como el cambio climático, la intensificación de desastres naturales y prevenir las enfermedades transfronterizas. Además, se requiere que potencie su resiliencia ante crisis prolongadas, catástrofes y conflictos.

También está avocada a mejorar las oportunidades de generación de ingresos en zonas rurales, a abordar las causas de las migraciones en el campo, y a favorecer el relevo generacional en el campo para que los jóvenes con ideas frescas hagan su aporte para cumplir los ODS.

Sin duda, la agricultura por sí solano puede superar estos desafíos. Además de una política pública sincera y precisa, el sector debe involucrar a las personas del común, acercarse a la academia para encontrar soluciones novedosas y, sobre todo, trabajar de la mano de los productores del campo para alcanzar una meta que todos deseamos: erradicar el hambre en el mundo.

María Helena Latorre
Directora, Cámara Procultivos Andi.



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