El camino a seguir en la lucha del país contra la corrupción

Ahora se hace urgente renovar la política, actualizándola acorde a las necesidades de los nuevos tiempos, y definiendo las prioridades.

Corrupción

Se necesita que la sociedad colombiana se pronuncie en unidad contra este flagelo que afecta al país.

Archivo Portafolio/Héctor Fabio Zamora

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Portafolio
octubre 01 de 2018 - 02:41 p.m.
2018-10-01

La batalla contra la corrupción, como cualquier otra, requiere una carta de navegación que permita avanzar hacia el puerto deseado, definiendo prioridades y pautas de acción. De lo contrario, los combatientes terminan naufragando en un mar de proyectos sin ton ni son en un universo atestado de iniciativas de todo tipo, de discursos altisonantes, y de políticos sacando pecho por cuenta de su autoproclamado compromiso contra este problema.

Por lo anterior, es útil esbozar algunas ideas que pueden contribuir a ponerle orden al desorden, y a darle algo de rumbo al frenesí anticorrupción que estamos viviendo, en buenahora, pero que debemos acotar si queremos lograr algo concreto en medio de tantas ideas y propuestas, algunas de las cuales, hacen más daño que bien.

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Necesitamos una nueva política pública de transparencia, integridad y lucha contra la corrupción. El Estado debe liderar, con el concurso de la sociedad civil, la academia y el sector privado, el diseño e implementación de la Segunda Política Pública de Integridad, Transparencia y Anticorrupción de Colombia. La primera fue adoptada en el Conpes 167 del 2013, que tenía un término de implementación de 4 años, que ya venció. Contenía 110 acciones que el Estado debía realizar, las cuales se adelantaron con éxito, prácticamente en su totalidad, en el cuatrienio anterior.

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Ahora se hace urgente renovar la política, actualizándola a las necesidades de los nuevos tiempos, y definiendo las prioridades que deben ser atendidas en este frente en los próximos años. Solo de esa manera lograremos avanzar en lo importante y no vernos ahogados por la tempestad del momento. Algunas de las prioridades claves se describen a continuación.

REFORMA A LA JUSTICIA

El país necesita una reforma estructural a la Justicia, donde la primera medida sea romper de manera tajante la puerta giratoria entre política, justicia y órganos de control, por un lado; y entre justicia y litigio, por el otro. Con eso atacaremos el mal funesto que se desprende de tener procuradores, contralores, procuradores o magistrados que quieren ser presidentes o litigantes, o de políticos que saltan de los votos a la Administración de Justicia.

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Pero, por supuesto, la reforma es mucho más que eso: implementar el Plan Decenal de Justicia, quitar las facultades nominadoras a las cortes, crear un verdadero órgano administrador de la Rama Judicial, reducir la conflictividad social y el litigio entre particulares, promover la solución pacífica y alternativa de controversias, crear el colegio de abogados y adoptar medidas para evitar el abuso del derecho, los procedimientos y las maniobras dilatorias.

REFORMA ELECTORAL

El sistema político colombiano es un fiasco. Esta caracterizado por sus partidos políticos de cartulina, que existen sobre todo para otorgar avales, buscar puestos y perseguir privilegios. Asimismo, por la abundancia de políticos sin línea ideológica clara, con contadas excepciones que, cual acróbatas temerarios, saltan de un lado a otro, sin ruborizarse. Más aún, está plagado de vicios que emanan de las reglas de juego del sistema electoral. Por ejemplo: las listas abiertas les hacen la vida fácil a los barones electorales de siempre; las reglas de umbral facilitan la extrema dispersión partidista, elevando los costos transaccionales en el Congreso; las reglas de financiación de campañas incentivan reportes fraudulentos sobre los ingresos y gastos, y el diseño del Consejo Nacional Electoral hace que la impunidad por infracciones a las reglas del juego electoral sea casi absoluta.

INTEGRIDAD DE EMPRESAS

Por cuenta de la Ley Antisoborno del 2016, el sistema de integridad del sector privado se está transformando. Las empresas están fortaleciendo sus equipos de compliance, mejorando canales de denuncia y adoptando códigos de ética, entre otras acciones. La amenaza de sanciones de hasta $156.000 millones, que ahora puede imponer la Supersociedades por prácticas de soborno, está surtiendo efecto. Pero estas son, todavía, relativamente bajas, en comparación con países más avanzados en la materia. El monto de las sanciones debería tener relación con el tamaño de la firma, sus ingresos y la magnitud del daño. Para eso se requieren penas mayores y una reforma cautelosa para lograr una transición hacia un régimen de responsabilidad penal de personas jurídicas.

REGULAR EL CABILDEO

De otra parte, se requiere regular el cabildeo de los particulares con el Estado, pero también el de los agentes políticos, como congresistas, gobernadores y alcaldes, con servidores públicos de diferente rango. Eso contribuiría a mejorar la calidad de nuestra democracia participativa, incrementar el control ciudadano, prevenir la corrupción y el tráfico de influencias.

PEDAGOGÍA EN VALORES

Por último, está la imperiosa necesidad de impulsar un gran Plan Nacional de Pedagogía en Valores. La Secretaría de Transparencia dejó lista hace casi dos años la herramienta de las Rutas Pedagógicas para una Cultura de la Integridad, que contiene cartillas, tutoriales y rutas para la enseñanza de las nociones más relevantes en cultura ciudadana y ética pública. Solo se requiere que el Mineducación ponga a rodar esa iniciativa en todos los colegios, universidades y entidades públicas. Pero esto debe complementarse con el apoyo de los padres y madres desde los hogares.

En conclusión, la lucha contra la corrupción es una batalla durísima. Por eso Colombia requiere priorizar lo importante sobre la urgente, adoptar planes de acción claros, definir responsables, indicadores y metas. Pero eso debe complementarse con un compromiso real y sostenido de la ciudadanía en vigilar y controlar al Estado, denunciar la corrupción y, especialmente, en guiar todos sus comportamientos cotidianos bajo los más altos estándares de ética e integridad.

Camilo Enciso
​Ex-zar Anticorrupción de la Presidencia
Especial para Portafolio

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