Economía

Crisis financiera, cambiaria y desempleo desbordado durante recesión

En la crisis económica del país quienes habían financiado sus casas a través de las Corporaciones de Ahorro y Vivienda (CAV) llevaron la peor parte.

UPAC

A finales de 1998, se calculó que los bancos recibieron como pago de las deudas más de 800.000 millones de pesos en inmuebles.

El Tiempo

POR:
Portafolio
marzo 18 de 2019 - 09:03 a. m.
2019-03-18

Dos hechos marcaron el gobierno del expresidente Andrés Pastrana: los diálogos de paz que emprendió con las Farc y la crisis económica que tuvo que capotear. Tal vez, por el primero no hubo una dimensión absoluta en el país de la debacle financiera del momento y quizás por esa misma razón no fue peor.

(Lea: Los detonantes que llevaron a la peor recesión económica de Colombia)

En la crisis, quienes habían financiado sus casas a través de las Corporaciones de Ahorro y Vivienda (CAV) llevaron la peor parte. El crecimiento desmesurado en la tasa DTF, que el Banco de la República había atado a la Unidad de Poder Adquisitivo Constante (Upac), desembocó en el atraso de los pagos de los deudores y la pérdida de sus inmuebles.

(Lea: Las medidas que sacaron a Colombia del atasco económico)

El Banco de la República tuvo que abrir varios frentes de trabajo, como controlar la liquidez para que no se desangrara la economía, evitar la fuga de capitales y la pérdida de reservas internacionales, además, entró a negociar un plan de rescate con el Fondo Monetario Internacional”, recuerda Salomón Kalmanovitz, quien para la época fue codirector de la entidad.

(Lea: Las lecciones que le dejó a Colombia la peor recesión de la historia)

A finales de 1998, se calculó que los bancos recibieron como pago de las deudas más de 800.000 millones de pesos en inmuebles, mientras que se estimaba que había un billón de pesos de créditos vencidos por préstamos de consumo.

(Lea: ¿Qué riesgos hay de una nueva recesión de la economía colombiana?)

En los primeros nueve meses de 1999 la banca perdió 79.000 millones de pesos

COMPARTIR EN TWITTER

Este hecho agravó la crisis, pues el negocio de los bancos no era el de la vivienda y al recibir los bienes como forma de pago también adquirieron la responsabilidad de su manutención, un gasto adicional que no llegaba en un buen momento.

En los primeros nueve meses de ese año la banca perdió 79.000 millones de pesos.
El exministro de Hacienda y también codirector del Emisor para ese tiempo, Roberto Junguito, señala que la crisis le costó al país en 1999 cerca del 6 por ciento del Producto Interno Bruto. “En Colombia se nos presentaron muchas crisis, no solamente de las CAV, sino de todos los bancos y del sector financiero del mismo”, dice.

Junguito además cuenta que a la crisis financiera se sumó una cambiaria, “no se pudieron sostener las bandas cambiarias y a finales de 1999 tuvimos que entrar a adoptar el régimen de tasas de cambio flexible".

Ese año fue intervenida Granahorrar, una de las CAV más importantes del país y la primera entidad que había nacido bajo el sistema Upac en 1972 durante el mandato del expresidente Misael Pastrana. 27 años después sería su hijo Andrés Pastrana, como Jefe de Estado, quien tendría que lidiar con lo que nació como un mecanismo para aliviar en parte la extrema pobreza del campo colombiano.

UPAC

En la crisis quienes habían financiado sus casas a través de las Corporaciones de Ahorro y Vivienda (CAV) llevaron la peor parte.

El Tiempo

Para evitar un efecto dominó y los retiros masivos de los depósitos por la crisis, el Gobierno empezó a adelantar operaciones de salvamento y para eso se apoyó en el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafin).

En el caso de Granahorrar, le inyectó más de 200.000 millones de pesos para evitar su liquidación, no obstante, desapareció. Fogafin también acudió al rescate de la Caja Agraria con el aporte de 187.000 millones de pesos, del Banco Uconal al cual le suministró 30.000 millones de pesos y desembolsó 32.690 millones para apoyar a Colvalores, Financorp, Leasing Capital y Trasleasing, entre otros.

Pese a los esfuerzos, en los meses siguientes desparecieron la Caja Agraria, los bancos Central Hipotecario, del Estado, Arfín, Andino, del Pacífico y otras instituciones como la financiera comercial Bermúdez y Valenzuela y la Corporación Financiera del Pacífico, además de varios organismos cooperativos de ahorro y crédito.

Al final de 1999 la recesión había llevado a un desempleo del 20%, restado al PIB del país 4,2% y generado una inflación que rondaba el 9%.

Destacados

  • ECONOMIA
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • OPINIÓN
Siga bajando para encontrar más contenido