El país avanza en el IDH, pero persisten las desigualdades

De acuerdo con Luis Felipe López, director regional de PNUD de la ONU, el crecimiento económico sin cambios sociales ha creado tensiones en A. Latina.

Luis Felipe López

Luis Felipe López, director regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Foto: PNUD

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Portafolio
diciembre 09 de 2019 - 07:22 a.m.
2019-12-09

A pesar de que América Latina ha venido mejorando su desempeño económico en los últimos años, la gente no percibe que estos beneficios se reflejen en mejoras en educación, salud, empleo, entre otros factores que han hecho que estos manifiesten su descontento en las calles.

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Con la coyuntura que enfrenta Colombia, que hace 19 días dio inicio a movilizaciones sociales masivas, hoy se presenta en Bogotá la nueva edición global del Informe de Desarrollo Humano (IDH) realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

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Cabe mencionar que la Nación mejoró 11 posiciones en el más reciente informe (79), respecto al del año anterior. 

En entrevista con Portafolio.co, Luis Felipe López, director regional para América Latina y el Caribe del PNUD, habló de las novedades del informe y a qué hay que prestarle atención.

¿Qué tipos de desigualdad quieren poner de manifiesto en este IDH?

Buscamos ir más allá de los ingresos porque en realidad esta se manifiesta en otras dimensiones que tiene que ver con acceso a servicios sociales, educación, salud, participación política, entre otros. Este IDH va más allá del hoy, un poco viendo hacia el futuro, básicamente en temas como el cambio climático y la tecnología para ver cómo esto, de no manejarse de la manera apropiada, podría generar exclusiones.

¿Qué países de la región están avanzando en el IDH?

Los tres que han avanzado en términos de ingresos pasando de medios a altos recientemente han sido Chile, Argentina y Uruguay y eso se refleja en los indicadores de desarrollo humano.

¿Qué acciones se deberían tomar para cerrar brechas climáticas y tecnológicas?

El informe contiene instrumentos que pueden abrir espacios de debate local. No le corresponde a un organismo externo decir cuáles son las soluciones a nivel de países concretos, pero sí invitarlos a generar espacios de diálogo para que se lleguen a acuerdos de incluyentes.

¿Qué impacto tienen las leyes ‘obsoletas’ respecto al desarrollo de nuevas industrias e innovación?

Hay una desaceleración global y el cambio tecnológico es una oportunidad.
Cuando se quiere que el motor sea la innovación eso requiere cambios institucionales y creo que en general, no solo la región, se ha ido en un proceso lento de adaptación, implicando las instituciones y reglamentaciones. La inversión en tecnología cuando no está bien regulada lleva a poder de mercado que tiene impacto sobre la desigualdad.
Además, el cambio se debe acompañar con la mejora de habilidades para que la gente se adapte a este.

¿Cree que Latinoamérica sigue siendo una región desigual?

Latinoamérica es la segunda región más desigual del mundo después del África Subsahariana, pero dado su nivel de ingreso es más relevante decir que esa desigualdad es más una anomalía. Esto, porque son países que en principio tendrían recursos e instrumentos para promover un patrón de crecimiento mucho más equitativo.

Sobre el descontento que está viviendo la región, ¿qué tanto de esto podría estar relacionado a que la prosperidad de los países no le llega a la gente?

Diría que el crecimiento económico, sin cambios importantes en la desigualdad lleva a aspiraciones que no se ven satisfechas y eso genera tensiones porque con expansión económica, la gente esperaría tener avances muchos más rápidos, y no sucede así.

Vale decir que la desigualdad interactúa con otros factores como la poca confianza en las instituciones y la percepción de injusticia, otros elementos para explicar estas movilizaciones.

¿Qué podría dejar todo esto?

No es la primera vez que sucede esto, ha habido periodos de tensión en la región y, en general, en el largo plazo Latinoamérica ha avanzado. Esto puede ser un proceso que lleve a algo positivo, en el sentido de que las nuevas clases medias y grupos están demandando mejor gobernanza, menor corrupción, mejores servicios sociales, que si se procesa correctamente puede llevar a algo mejor.

¿Qué impacto ha tenido el proteccionismo en la desigualdad?

La ola proteccionista es una gran amenaza tanto para crecimiento como equidad. Para recuperar la senda de crecimiento debería haber más integración acompañada de políticas públicas inclusivas.

¿Hay algún país que no sea desigual?

No sabemos cuál es el nivel óptimo de desigualdad, pero sí sabemos dos cosas: que la igualdad perfecta en ingresos no es una aspiración que ningún país tiene, ni debería tener, pero la igualdad en capacidades y oportunidades sí es una aspiración que toda sociedad debería tener.

¿Sigue habiendo brecha en términos de equidad de género?

En América Latina y el Caribe aún hay mucho por hacer, porque hay baja participación en el mercado laboral. Ahora, la inequidad lleva a un problema de eficiencia. El informe habla de esto, cuando las mujeres participan a nivel político y en el ámbito privado hay evidencia de cómo las políticas cambian en su naturaleza y hay mayores inversiones en áreas que terminan siendo positivas para la sociedad.

¿Qué mensajes quieren dejar de manifiesto en el informe?

Hay un tema fiscal de cómo se pueden crear incentivos a un crecimiento más inclusivo y para redistribuirlos de forma más eficaz. Dos, la parte institucional, cómo podemos regular mejor, fortalecer la capacidad de las instituciones para crear espacios de inversión en áreas de mayor productividad aprovechando el cambio tecnológico.

¿Por qué escogieron a Bogotá para presentar el informe?

Entre las razones miramos un lugar en el que pudiéramos tener mayor cobertura mediática y donde el Gobierno estuviera interesado en crear este espacio para el debate.

AMÉRICA LATINA

En el IDH, que tiene en cuenta tres variables entre las cuales están educación, esperanza de vida e ingresos de más de 180 países, el país latinoamericano que mejor posicionado está es Chile, en el puesto 42 con un puntaje de 0,847. A este le siguen Argentina de 48 y Uruguay de 58 con 0,830 y 0,808 puntos, respectivamente.

Los tres son los únicos que se destacan entre el rango ‘Desarrollo humano muy alto’, según el PNUD. En el nivel ‘alto’ del IDH, el primero de América Latina en aparecer es Panamá de 67 (0,795), seguido de Costa Rica de 68 (0,794), México de 76 (0,767), Brasil de 79 (0,761), Colombia de 80 (0,761), Perú de 84 (0,759) y para completar el ‘top’ 10, aparece Ecuador de 86 (0,758).

En este punto, cabe hacer una aclaración y es que en el listado del IDH países como Uruguay, Colombia, Perú y Ecuador salen en las posiciones 57, 79, 82 y 85, respectivamente. Estas son diferentes a las ya mencionadas porque si bien salen empatadas en el puntaje con otras naciones, hay unas que las sobrepasa por mejores indicadores en otras materias.

De otro lado, cabe mencionar que de acuerdo con expertos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), firma que realiza el IDH, es la primera vez en la historia del informe que Colombia se ubica en una posición antes del 80. Usualmente, está ha ocupado puestos entre el 80 y el 90, precisamente, este último número fue su puesto ocupado en el informe de 2017, presentado el año pasado.

Valerie Cifuentes M.

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