Economía

‘El país tendrá 450.000 trabajos STEM en 2030’

Marco Casarin, gerente general de Microsoft Colombia, asegura que los empleados del futuro necesitan ética y afán por aprender.

Marco Casarin

Marco Casarin, actual gerente general de Microsoft Colombia.

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Portafolio
febrero 02 de 2020 - 07:30 p. m.
2020-02-02

La búsqueda de profesionales en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) está en alza.

(Lea: ¿Qué necesita un colombiano para trabajar en una multinacional?)

“Hoy en día se satisface solo el 33% de la demanda mundial de empleados con habilidades tecnológicas y se estima que más de 450.000 trabajos STEM estarán vacantes en Colombia para 2030”.

(Lea: Los tres nuevos tipos de teletrabajo que hay en el país)

Esa es la proyección que hace Marco Casarin, gerente general de Microsoft Colombia, al explicar que las organizaciones deben creer en la transformación como un proceso continuo y tener un papel ético inmodificable en el mundo.

(Lea: Retener al talento un reto para las empresas este año)

¿Una persona que no sea digital puede trabajar en cargos destacados de una empresa como Microsoft?

Microsoft no nació digital. Existimos hace 45 años y tuvimos que pasar por una trasformación digital nosotros mismos… Eso nos da una posición privilegiada para entender y ayudar a otros a hacer su propio proceso de transformación.
Tuvimos que cambiar nuestra cultura, nuestro entrenamiento, nuestros procesos, nuestro foco e incluso nuestros productos.

Hemos recorrido un camino, pero sabemos que un proceso continuo que de ninguna manera implica comenzar de ceros y deshacerte de lo que tenías y de la gente que trajo a la empresa hasta aquí. Muchos de los que estamos aquí no nacimos, sino que nos volvimos digitales y somos por lo menos cuatro generaciones trabajando juntas. Esa es una gran riqueza que alimenta la innovación y nos ayuda a hacernos las preguntas correctas para diseñar tecnologías más universales.

¿Qué habilidades piden de sus empleados?

El proceso de reclutamiento de Microsoft toma en cuenta las habilidades llamadas “duras” (la formación, los conocimientos específicos, la experiencia y trayectoria) y las habilidades blandas (como el pensamiento crítico, la capacidad de resolver problemas complejos, la empatía, la colaboración).

Pero existe además un criterio fundamental para escoger a nuestros colaboradores: que compartamos una visión ética sobre nuestro papel en el mundo, unos valores de respeto por el otro y por la diferencia, una gran curiosidad y un afán de aprender.

¿Importa la edad?

No creemos en la fecha de caducidad del talento, creemos en los ‘perennials’, los que se mantienen vigentes, curiosos, se retan, aprenden, colaboran y desarrollan las habilidades que requiere su trabajo sin importar su fecha de nacimiento.
Nosotros mismos, con más de cuatro décadas en el mercado, somos la prueba de que es posible transformarse.

Las dificultades que menciona son casi universales, pero corresponden más a que la tecnología evoluciona tan rápido y ha transformado tanto a las empresas. ¿No existen suficientes profesionales para abastecer esa demanda?

Es cierto que hay pocos graduados en carreras tecnológicas y debemos colaborar con los gobiernos y la academia para formar muy rápidamente a esas personas para los trabajos del futuro. Pero no podemos pensar solamente en el mañana porque la cuarta revolución industrial es ya, está ocurriendo y tenemos que adaptarnos velozmente.
Por eso, tenemos la responsabilidad adicional de reentrenar de manera constante a nuestra propia fuerza de trabajo existente.

¿Se educan bien a los jóvenes colombianos para el mundo digital?

Desde hace unos años, hemos visto cómo la transformación digital ha cambiado la manera como vivimos, cómo nos conectamos, cómo trabajamos. La enseñanza y el aprendizaje no han escapado a esta transformación: los estudiantes y la manera en que aprenden crean y comparten han cambiado.

Los lugares donde trabajarán y las habilidades que poseerán serán otros. Para el Observatorio para el Empleo en la Era Digital, el 65% de los estudiantes actuales acabará en trabajos que ni siquiera han sido inventados aún.

Hoy tenemos que repensar no solo la manera en que aprendemos y enseñamos, sino también en las nuevas habilidades tecnológicas que las nuevas generaciones necesitan desarrollar.

¿En Microsoft importan más las habilidades que los estudios realizados?

Hacia allá parece que se estaría moviendo el mundo, pero déjeme hacerle una precisión: no es que no importen los estudios realizados, los conocimientos son sumamente relevantes. Pero la manera de adquirirlos ha ido cambiando. Hoy existen formatos más especializados y ágiles comparados con los que ofrece la educación superior tradicional en el pénsum universitario clásico de cuatro o cinco años de carrera.

Cada vez se hace más relevante tener habilidades y certificaciones específicas, combinaciones interesantes de cualificaciones. Parece que el concepto de salir de la universidad y pensar que ahí termina la formación va a dejar de existir.

Por culpa de la llamada revolución 4.0, ¿la mayoría se rezaga?

La transformación digital avanza a gran velocidad y si sabemos sacarle provecho es una enorme oportunidad de generar valor, crecimiento económico y desarrollo. Pero sin duda exigirá ajustes y esfuerzos para mitigar los impactos negativos que pueda generar en el mercado laboral y esto requiere una mirada distinta hacia el trabajo y la educación, y esfuerzos conjuntos entre los sectores privados y públicos y la academia.

Para comenzar, los sistemas educativos: en Latinoamérica y en el mundo no se están produciendo suficientes graduados en los campos de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).

Hoy en día se satisface solo el 33% de la demanda mundial de empleados con habilidades tecnológicas y se estima que más de 450.000 trabajos STEM estarán vacantes en Colombia para 2030.

Por el lado de las otras carreras que no son STEM, la evolución del trabajo va a requerir también una enseñanza diferente en las carreras de humanidades, que integre herramientas tecnológicas que ya hacen parte y tendrán cada vez un mayor peso en el ejercicio profesional.

Un sociólogo que no sepa usar y hacer analítica de datos, un profesor de colegio que no use tecnología, o un administrador que no entienda como integrar procesos de ‘machine learning’ y de Inteligencia Artificial (IA) para mejorar sus procesos y potenciar sus negocios van a estar en una enorme desventaja.


Javier Borda Díaz
Twitter: @javieraborda
elempleo.com

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