Apuesta contrarreloj, en 28 meses desempleo debería estar en 7,9%

Expertos no ven factible que se cumpla la meta del Gobierno. Informalidad y bajo crecimiento económico, entre los indicadores que le pasan factura. 

Desempleo

Para Cesar Ferrari, docente del departamento de Economía de la Javeriana, “esa meta es irrealizable desde antes y ahora con mayor razón. La destrucción de puestos de trabajo es realmente pavorosa.

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Valerie Cifuentes M.
abril 09 de 2020 - 11:53 a.m.
2020-04-09

En 2017 la tasa de desempleo nacional era de 9,4%, y representaba 2,3 millones de personas desocupadas y 22,4 millones de ocupados, línea base que tomó el Gobierno en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) para ponerse como meta un desempleo de 7,9% al finalizar su mandato en el cuatrienio (agosto 2022), algo que ya significaba un reto grande para el país.

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Respecto al periodo en mención, a finales de 2019 la tasa ya se había subido 1,1 puntos porcentuales pasando de 9,4% a 10,5%, uno de sus niveles anuales más altos desde 2014 (10,4%). Con base en la tasa en mención, el año pasado el país cerró con 22,3 millones de ocupados y 2,6 millones de desocupados, según datos del Dane.

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Ahora, si se revisa el último dato mensual, en febrero el desempleo nacional fue de 12,2% con 22 millones de ocupados y 3 millones de desocupados. Todo esto sin contar que la informalidad del país, nada más en 23 ciudades y áreas metropolitanas, llegó a 47,7% en el trimestre móvil noviembre 2019-enero 2020, de acuerdo con los últimos datos de la entidad estadística.

(Lea: Las medidas con las que se busca proteger el empleo en el país)

Bajo este contexto, al cual aún no se le ha contado el efecto que tendrá la covid-19 en el mercado laboral, e incluso el choque de los bajos precios de petróleo que sumados ambos, llevarían a que la economía del país presentara una contracción en el escenario más pesimista, las cifras de mercado laboral con este mix significan un panorama mucho más retador para las políticas públicas del país.

Previo a entrar en otros detalles, vale decir que de acuerdo con estimaciones de Fedesarrollo, en un escenario medio el crecimiento económico del país, sumados ambos choques en mención, sería de 1,2% y el desempleo de 15,4% este año. Esto, suponiendo que “las condiciones externas adversas se mantengan durante todo el primer semestre del año, y que empiecen a disiparse a lo largo de la segunda mitad del año”, dice el documento al referirse al cálculo en mención.

Habiendo revisado este panorama, expertos consultados por este diario consideran que la meta del Gobierno Nacional para el cuatrienio, de cerrar con una tasa de desempleo a un dígito, no es algo tan fácil de cumplir, pues incluso antes de presentarse los dos choques en mención, el objetivo ya era un gran desafío.

Según explicó Oscar Becerra, profesor de la Facultad de Economía de Los Andes, “desde un principio, dadas las características del mercado laboral colombiano y su historia reciente, una tasa de desempleo de 7,9% al finalizar el cuatrienio es muy optimista. Sólo para dar un punto de referencia, en 20 años, la tasa de desempleo (promedio anual) más baja que hemos visto ha sido 8.9% (2015)”.

Para Iván Jaramillo, director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, “es muy complejo alcanzar esa meta. De hecho antes de la emergencia económica el desempleo se mantenía en dos dígitos situación preocupante que en el contexto de la crisis económica parece muy difícil de revertir para el cumplimiento del objetivo”.
Por su parte, Juan Carlos Guataquí, experto en temas laborales, comentó que hay dos aspectos que los escenarios del PND parecieron no tenerse en cuenta. “Uno, que estaban trazados sobre un crecimiento del PIB que no será el esperado. Y dos, que la tasa de desempleo tiene histeresis: crece rápido y se reduce despacio (…) La tasa de desempleo de 7,9% es una que la economía colombiana ha alcanzado sin mayores reformas, sólo con crecimiento económico”.

Para Cesar Ferrari, docente del departamento de Economía de la Javeriana, “esa meta es irrealizable desde antes y ahora con mayor razón. La destrucción de puestos de trabajo es realmente pavorosa. Estamos en una circunstancia donde prácticamente todo el aparato productivo, salvo servicios esenciales, está parado en su casa”. Además, dijo que se debe trabajar en hacer más competitivas a las empresas y de esta manera estas puedan crecer y generar empleos.

Según explicó Jaime Tenjo, director del departamento de Economía de la Jorge Tadeo Lozano, “aún sin la pandemia y la caída de los precios del petróleo, no hubiera sido muy factible que se llegara a lo que el Gobierno está proponiendo. Las tendencias hasta febrero mostraban que se seguía por un año entero destruyendo empleo”, agregó.
Pero, ¿en qué se deben enfocar los principales esfuerzos de política de empleo en los próximos meses para revertir un poco el dato? De acuerdo con Becerra, estos deben concentrarse en ayudar a mantener el empleo actual que se verá seriamente afectado por las medidas tomadas para reducir la expansión de la covid-19. “Esta protección debe estar enfocada en (1) proteger cadenas productivas, (2) prevenir que los costos a la nómina se vuelvan una carga impagable para las empresas (incluso considerando la posibilidad de asumir parte del pago de la nómina) y (3) en casos extremos, considerar la compra de empresas grandes y estratégicas”.

Por su parte, Ferrari dice que más allá de reducir los costos laborales, se deben disminuir los financieros, dado que esto termina afectando la competitividad de las empresas. “Los costos laborales en Colombia ocupan entre el 25% y 30% del total de los costos. Se tienen que reducir los financieros, estos están por encima de los internacionales, la mayor parte de pequeñas y medianas empresas, por ejemplo, si se financian con su tarjeta de crédito pagan intereses de casi el 30% cuando en el mercado internacional tienen tasas del orden del 8% y 10%, lo cual le resta competitividad respecto a las firmas de otros países”.

Para Tenjo, una vez pasada la coyuntura, se deben pensar en serio políticas que reduzcan la informalidad o preguntarse si se va a seguir tolerando niveles tan altos en esta materia. Para ello, dice que se debe construir un sistema de protección social mucho más grande y eficiente. “Hay que disminuir el costo de la formalidad en el país, tanto para los empresarios como trabajadores. Una persona que se rebusca todos los días la plata para vivir, apenas le alcanza para la comida, qué va a poder afiliarse a fondos de pensiones, nada. Vamos a tener que buscar formas de incluirlos disminuyendo los costos de formalización”, resaltó.

En línea con lo anterior, Jaramillo destacó que “nuestro sistema laboral está caracterizado por la alta informalidad (66,3%) que lo hace más vulnerable en contextos de crisis económica. La disminución de la formalidad es la orientación más relevante que debe acompañar la estrategia de disminución de los índices de desempleo (que miden la población ocupada con independencia de la formalidad)”.

Por último, Guataquí dijo que “la respuesta está más en el lado del crecimiento económico que en la legislación laboral. Se necesitaría crecer mucho más. De nada sirve modificar la legislación laboral con contratos por horas o salarios de enganche más bajos, con la consiguiente pérdida de bienestar, si la economía no crece”.


Por: Valerie Cifuentes M.

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