Nuevas tecnologías y formas de teletrabajo en Latinoamérica

Las formas de teletrabajo flexibilizan los mercados laborales y tienen el requerimiento de mayores niveles de inversión.

Teletrabajo

Colombia y Costa Rica poseen disposiciones reglamentarias sobre teletrabajo a partir de 2008.

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noviembre 18 de 2018 - 08:35 a.m.
2018-11-18

La consolidación de las nuevas tecnologías, en particular en esta etapa de cuarta globalización, con el teléfono inteligente como dispositivo a la cabeza, han incidido en la generación de nuevas formas de empleo, ya sea formal, informal o de “freelance”. Se incluyen labores que por lo general se realizan desde la casa. Los nuevos dispositivos y mecanismos de interconexión están haciendo obsoletas las prácticas de asistencia recurrente a los lugares de trabajo. Son las formas de teletrabajo las que se van imponiendo.

De conformidad con datos de OIT, de CEPAL y CELAG, es posible advertir características particulares al respecto, en diferentes países latinoamericanos.

(Lea: ¿El teletrabajo en el país está dando buenos resultados?

Argentina y Brasil marchan a la cabeza en la implementación de labores con base en las nuevas tecnologías en la región. Se benefician estos países de políticas que han sido fortalecidas y que han contado con continuidad desde 2003, favoreciendo este tipo de empleabilidad. Se considera que Argentina cuenta con más de un millón de personas trabajando de alguna manera con “oficina en casa”.

Chile, país que durante muchos años ha sido el “poster boy” de las economías de la región, tanto por su crecimiento, como por las condiciones sociales comparativas que tiene en relación con otros países latinoamericanos, fue pionero en la legislación de teletrabajo. En ese sentido, tanto la población en general como las instituciones tienen un referente en el código laboral correspondiente, desde 2001.

(Lea: La transformación digital le abre paso al teletrabajo en Colombia

Colombia y Costa Rica poseen disposiciones reglamentarias sobre teletrabajo a partir de 2008. Se trata de Leyes de Promoción de Teletrabajo en Colombia, lo que ha incidido favorablemente, al considerar, por ejemplo, los drásticos problemas de movilidad que se tienen en una urbe como Bogotá con casi 9 millones de habitantes. La iniciativa legal en Costa Rica de hace ya diez años, enfatiza –más que las relaciones laborales en empresas privadas- los vínculos de empleo y productividad en las entidades públicas.

Perú y Uruguay. El primero de los mencionados ha establecido reglamentaciones de última generación, con el fin de promover el cumplimiento laboral desde las casas. Uruguay, por su parte, es muestra de los beneficios del teletrabajo en una economía pequeña, en una sociedad de las más funcionales en Latinoamérica –con tan sólo un 6 por ciento de población en condición de pobreza. El amplio rango de conectividad que le es propio al país en el uso de nuevos tecnologías hace que el teletrabajo se vaya constituyendo en forma rápida, en una modalidad laboral generalizada en muchos sectores económicos.

Como ya es tendencia y evidencia en las economías más desarrolladas, las formas de teletrabajo flexibilizan los mercados laborales y tienen el requerimiento de mayores niveles de inversión para poder impactar de manera sostenible el empleo en la economía real. Todo esto va creando un escenario donde emergen desafíos para nuevas formas laborales y de contrataciones que estarán ya operando plenamente, en un futuro muy cercano.

Giovanni E. Reyes,
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard.
Profesor Titular y Director de la Maestría en Dirección de la Universidad del Rosario

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