En Colombia, la clase media llegaría al 64% en la próxima década

De aquí al 2030, la población en este segmento aumentará 32% y los ricos se duplicarán, según cálculos de World Data Lab.

Clase media

El aumento en el segmento medio de la población y en los más afluentes traerá cambios importantes en la forma en que las marcas se relacionan con los consumidores. 

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noviembre 14 de 2018 - 10:05 p.m.
2018-11-14

El Gobierno y las empresas deberán prepararse para los retos que traerá el cambio que se dará en la población colombiana durante la próxima década. La clase media seguirá en aumento, los ricos se duplicarán, y habrá menor cantidad de personas en condición de pobreza y vulnerabilidad.

Así lo señalan los cálculos para Colombia de World Data Lab, según los cuales la población colombiana crecería 12,6% de aquí al 2030.

Al mirar el detalle, la clase media va a aumentar 32%, de manera que ya no será poco más de la mitad de la población, sino que alcanzará el 64%. Así, casi dos tercios de los colombianos harán parte del grupo de quienes tienen ingresos diarios entre US$11 y US$110 diarios (entre $1 millón y $10 millones mensuales de hoy).

El mayor incremento se dará en las personas más pudientes, pues los cálculos de World Data Lab señalan que la cantidad de ricos crecerá 130%. Así, pasarán de ser el 1,5% de la población al 3,1%.

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Mientras tanto, habrá una disminución de 8% en las personas consideradas vulnerables (cuyos ingresos diarios están entre US$5 y $11 -entre $450.000 y $1 millón al mes-), con lo cual serán el 20% de la población, comparado con el 25% de hoy. Y, en cuanto a los más pobres, la reducción será de 26 por ciento, lo que quiere decir que 12 de cada 100 colombianos estará en esa condición en el 2030, frente a los 18 de hoy.

Vale recordar que las cifras globales de World Data Lab fueron el insumo base para un estudio del Instituto Brookings según el cual, por primera vez en la historia, la clase media es mayoría en el mundo.

En Colombia la cantidad de personas de clase media superó a quienes viven en condición de pobreza en el 2015, y hoy también son mayoría. Esto, en línea con el mayor crecimiento económico de las últimas décadas, lo que ha permitido que muchas personas mejoren sus ingresos y, con ello, sus condiciones de vida.

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Camilo Herrera, presidente de Raddar, señala que en los últimos años se ha dado un cambio demográfico importante, pues la edad promedio de la población ha aumentado.
De acuerdo con el último censo, la media en Colombia es hoy de 31 años, frente a 22 años que arrojó la medición del 2005. “Esta edad promedio de la gente está más asociada a la generación de ingresos, pues si fuera menor, correspondería a estudiantes”, dice.

Añade que la mejora en el ingreso también está relacionada con la presencia de la mujer en el mercado laboral y a menores tasas de natalidad,
pues al no tener hijos hay una mayor capacidad de compra y de inversión. Sin embargo, en concepto de Herrera, esto representa un reto: “Ahora estamos en la fase positiva de ese cambio”, pero el tener cada vez menos jóvenes será un problema.

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Aunque la clase media sea mayoría, esto no quiere decir que la economía va a crecer más rápidamente, advierte Luis Carlos Reyes, profesor de Economía y director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, por lo cual señala que es necesario eliminar las barreras al crecimiento del PIB.

Considera que una de las claves para que más personas sigan saliendo de la pobreza es “tener una economía más dinámica en la que más personas tengan la opción de emprender, con acceso a financiamiento a tasas razonables, y que haya condiciones competitivas para todas las industrias”.

LA NUEVA REALIDAD

Teniendo en cuenta que dos de cada tres personas en el país tendrán ingresos suficientes que permiten hacer gastos discrecionales (comprar electrodomésticos, gastar en entretenimiento, tomar vacaciones, atender emergencias, etc.), el país debe enfrentarse a nuevos desafíos.

Homi Kharas, director de Economía y Desarrollo Global en el Instituto Brookings, señala que el principal reto es satisfacer las necesidades en materia de educación básica y universitaria, servicios de salud y de vivienda accesibles, un buen transporte público, seguros de desempleo y pensiones; pero sin imponer cargas tributarias excesivas.
Sobre este tema, considera que “las bases de impuestos deben ser eficientes, percibirse como justas, y ser amplias para evitar tarifas muy altas”.

El fenómeno hace que las condiciones de mercado sean diferentes, explica Camilo Herrera. “Todo lo que hoy está pensado para ingresos bajos empieza a perder mercado, el cambio en la pirámide no es solo un tema de edades sino también de ingresos, de manera que todo lo que entendemos de mercadeo tiene que rediseñarse”.

Por ejemplo, se han identificado varias tendencias de lo que será el consumo a futuro. Una, es el tema de la longevidad, pues cada vez hay más generaciones conviviendo juntas. Según Herrera, hoy hay cinco generaciones con necesidades muy distintas que deben ser atendidas. “Hay que destinar muchos recursos a salud y educación para los jóvenes, y cada vez más para la salud de los más viejos”.

Todo esto conllevará un mayor cuidado al medio ambiente pues habrá demanda de más productos naturales, que permitan tener mejores condiciones de vida, pero que también tengan líneas de producción más limpias. Esto, sin contar con los desafíos que representa el hecho de que los consumidores estén presentes tanto en el mundo físico como en el digital.

“El panorama luce positivo, pues la construcción del PIB colombiano se venía dando a base de explotación de materias primas, pero ahora el consumo tendrá un mayor impulso”, dice Wilson Rodríguez, profesor del departamento de Finanzas de la EICEA de la Universidad de la Sabana.

MOVILIDAD SOCIAL

Pese a la reducción en los índices de pobreza en el país, la idea es que cada vez más personas puedan encontrar la manera de mejorar sus condiciones de vida.

World Lab Data tiene además un reloj en el que estima cuántas personas están saliendo de la pobreza extrema cada hora. En el caso de Colombia, se calcula que unas 12 personas salen de esa condición cada hora, pero se necesita casi el doble para que en el 2030 quede eliminada la pobreza extrema, como lo plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

Justamente, uno de los grandes desafíos en Colombia es eliminar los obstáculos para la movilidad social. Un estudio reciente de la Ocde señaló que en Colombia se necesitan 11 generaciones para salir de la pobreza -léase 330 años-, comparado con 6 generaciones en Chile (el mejor de Latinoamérica en este frente) o 2 en Dinamarca (el mejor resultado global).

Una de las grandes desventajas de Colombia está relacionada con el alto nivel de informalidad.

Wilson Rodríguez de la U. de la Sabana, señala que “aunque las personas informales generan ingresos, lo que se pone en duda a futuro es la posibilidad de tener un una vida digna”.

Esto, si se tiene en cuenta que esas personas no aportan para lograr una pensión al final de la vida laboral, justo cuando aumentan las necesidades en materia de gasto de salud, que muy difícilmente podrán ser solventadas mientras no se tenga una mesada o un capital.

Entre tanto, Kharas, de Brookings, dijo que “la informalidad reduce las oportunidades de formación en el trabajo y de construir caminos para progresar. Los empleos informales suelen ser una especie de callejón sin salida, con pocas posibilidades para el avance personal”.

A esto, añade otros obstáculos para la movilidad social: la calidad de la educación y el entorno familiar. “La movilidad social requiere de la aparición de oportunidades para el avance personal y la habilidad de aprovecharlas cuando surgen. El entorno familiar puede limitar la gama de posibilidades para los más jóvenes, y la calidad de la educación define si una persona joven puede aprovechar las oportunidades que aparecen”.

De hecho, Reyes de la U. Javeriana señala que el estatus de una persona se ve afectado por lo que le ocurre en la infancia, pues “los choques en edad temprana persisten a lo largo de la vida”.

Por eso, para reducir la vulnerabilidad, plantea que existan políticas que “creen una red de bienestar para que cuando las familias vean deteriorada su condición, no se vea una desmejora en su acceso a educación y salud”.

Además, Rodríguez de la U. de la Sabana señala que hay que seguir trabajando en resolver la desigualdad e inequidad, “especialmente en las áreas rurales del país, en donde el tema es mucho más dramático”.

Luisa Gómez Rodríguez
Subeditora de Portafolio

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