‘En la lucha contra el cambio climático vamos en dirección contraria’

El director de ONU Medio Ambiente para la región, en el mundo este año y el próximo se marcarán récords históricos de emisiones. 

Leo Heileman, director regional de ONU Medio Ambiente en América Latina y el Caribe.

Leo Heileman, director regional de ONU Medio Ambiente en América Latina y el Caribe.

ONU Medio Ambiente

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Portafolio
diciembre 10 de 2018 - 09:44 p.m.
2018-12-10

La ONU asegura que aún hay tiempo para llegar al objetivo de reducción de emisiones, pero deja claro que todavía no se está haciendo lo suficiente, pues en 2018 y en 2019 se marcarán récords de contaminación, justo lo contrario a lo que debería suceder.

Portafolio habló sobre esta tema con Leo Heileman, director de ONU Medio Ambiente en América Latina y el Caribe.

(Cambio climático disminuirá la producción de cerveza en el mundo). 

¿Cómo está la lucha contra el cambio climático?

El último informe que publicamos llama la atención en términos de cumplimiento con el Acuerdo de París, pues indica que el año pasado fue el más contaminante de emisiones de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero hasta la fecha. Y el problema es que ese no será el peor, sino que se incrementará en 2018 y 2019.

El objetivo del Acuerdo de París es mantener el incremento de la temperatura a máximo 2°, y para lograrlo vamos a la dirección equivocada, pues la tendencia es a más contaminación.

¿Qué hay que hacer para cumplir el acuerdo?

Para que lleguemos, basándonos en las cifras de 2017, tenemos que reducir 25% la producción de estos gases hasta el año 2030, lo que supone un cambio drástico. Pero si queremos llegar al nivel que indican los científicos para que no haya afectación, es decir, un alza de 1,5°, tenemos que reducir la producción del año pasado un 55%. Si seguimos como hasta ahora no vamos a llegar.

¿Con eso es suficiente?

En realidad, los compromisos nacionales no son suficientes para llegar al nivel de reducción a 2030, por lo que los países deberían hacer compromisos, incluso más profundos. Esta es una doble preocupación, pues los gobiernos se comprometieron con esos niveles pensando que sería suficiente, pero no es así. No estamos haciendo lo necesario, hay grandes esfuerzos pero tenemos que hacer más.

¿Qué más se puede hacer?

Se deberían incluir más actores, no solo gobiernos nacionales, sino también a subregiones, municipalidades y alcaldías. Y también es clave la participación más profunda del sector privado. Las políticas deberían estar enfocadas en la promoción de tecnologías que sean energías renovables y eficientes; se deben motivar las inversiones en esas áreas, lo cual se puede hacer también desde lo fiscal. Otro aspecto es el del precio del carbono, pues si fuera más alto impulsaría las tecnologías. E involucrar a las ciudades, pues el 80% vivimos en ellas.

¿Cuál sería ese mayor rol de las empresas?

Lo importante es que si no se conoce el problema, no se pueden dar soluciones. Por eso, el primer paso es el de la concientización, sobre todo en la toma de decisiones. Luego, hacer un monitoreo y ver cómo mejorar procesos, reducir el consumo, fortalecer la producción y hacer más eficiente el uso de insumos. Finalmente, comunicar todo esto para que las empresas lleven el ejemplo.

¿El mundo está listo para vivir ya sin el carbón?

Hay países que dependen del carbón, pero están haciendo inversiones en renovables, como China. Hay algo que da esperanza y es que la mayoría de las inversiones para la generación de electricidad ha ido a las renovables, porque es más competitivo y se ha mejorado tanto la tecnología que hace que ya sea más barato.

(¿Por qué es importante analizar desde la economía el cambio climático?). 


Lo otro que es muy positivo es la movilidad sostenible, como la eléctrica, con alcohol o con sistemas híbridos. Ahí es fundamental el precio y este ha venido mejorando. Por ejemplo, en el costo de los autobuses eléctricos se ha dado un reducción de 40-45% entre el año pasado y este; si en 2017 costaban US$500.000 cada unidad, ahora están en torno a los US$220.000.

Y no hay que olvidar que el costo de operación es más bajo. Esto hará que en los próximos años estas tecnologías vayan a ser mucho más baratas. En América Latina hay más de 100 millones de personas que inhalan aire contaminado por la movilidad. De hecho, según la OMS, en casi todas las ciudades grandes los niveles de contaminación son peores que los recomendables. En la región mueren 70.000 personas al año por contaminación, y a nivel global llegan a 7 millones.

¿Cómo está la región frente a esta situación?

Hay buenos y malos casos. Por ejemplo, con el tema de plásticos hemos impulsado la reducción del uso y hay varios países que han creado leyes. Hay un conocimiento alto, así como una buena producción de leyes, pero hay que hacer más, pues el nivel de contaminación es elevado.

El 25% de los tramos de ríos están muy contaminados y hay millones de personas que viven en zonas con impacto de aguas negras. También, la pérdida de biodiversidad, pues aunque hay más áreas protegidas, la agricultura monocultivo está afectando. Hemos perdido el 1% de los bosques en los últimos años.

Otro tema es el de las basuras: producimos en la región 1kg de basura por día y persona, lo que produce más de 340.000 toneladas diarias y gran parte va a vertederos al aire. Y tenemos problemas de recolección, pues hay 40 millones de personas que no tienen sistema de recogida. Con el incremento de población a final de este siglo se generarían 530.000 toneladas.

¿Qué se puede hacer?

No aprovechamos el 90% de la basura y hay gran potencial de recuperación, ya que casi el 50% de la basura es orgánica.

¿Cuál cree que es el principal aspecto que se debe mejorar?

La clave es la participación ciudadana. Hay que hacer un empuje para el cambio en las políticas locales, nacionales y regionales, pues hay acciones de una sola persona que tienen un alto impacto para un problema concreto. Por ejemplo, las Cortes en la región pueden tener un papel fundamental, como es el caso de Buenos Aires, que un fallo les obligó a limpiar un río y eso motivó a que el Gobierno efectuara una limpieza mucho mayor, y eso salió de una simple demanda. Hay muchos aspectos pequeños que dan fuerza para ejecutar acciones.

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