En vilo, industria del plástico por proyecto que lo restringe

De prosperar la iniciativa, el impacto para el sector sería de unos 8 billones de pesos.

Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos.

Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos, cuestiona la iniciativa.

Rodrigo Sepúlveda/ Portafolio

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marzo 31 de 2019 - 08:34 p.m.
2019-03-31

Las empresas que fabrican, importan y comercializan plásticos en el país están en vilo por un proyecto de ley que cursa trámite en el Congreso y que busca prohibir el plástico de un solo uso en el país. La iniciativa fue aprobada la semana pasada en la Comisión Quinta de la Cámara y no fue bien recibida entre los empresarios del sector.

(‘El país debe medírsele a tener billetes plásticos’). 

La medida ordenaría la sustitución en dos años de envases y recipientes para contener o llevar alimentos de consumo inmediato, así como los platos, bandejas, cuchillos, tenedores, cucharas y vasos. En ese mismo plazo deben reemplazarse los mezcladores, pitillos y los soportes para las bombas de inflar.

Igualmente, dispone la sustitución a 2025 de las bolsas utilizadas para embalar, cargar o transportar paquetes y mercancías, los envases y recipientes para contener alimentos como leche y aceite, las botellas y tapas para bebidas, así como los copitos de algodón, entre otros.

Para Acoplásticos, esta iniciativa no es la solución y su implementación generaría efectos indeseados, en términos sociales, económicos, e incluso ambientales.

Daniel Mitchell, presidente del gremio, dice que tiene un alcance mayor a normas que rigen en otros países para este material, incluso frente a la que acaba de aprobar la Unión Europea.

(Colombia recicla el 17% de las 12 millones de toneladas de residuos). 


En Chile, la prohibición se hizo a las bolsas plásticas, en Perú a algunos productos desechables, “pero en Colombia incluye los empaques y los envases que es un mercado mucho más grande. En ningún otra parte del mundo están incluidos. Nosotros vamos a ser los primeros”, sostiene el dirigente gremial.

El sector en Colombia genera 1,2 millones de toneladas por año, con ventas aproximadas de $17 billones, entre materia prima y productos terminados. En estos últimos, los envases y empaques equivalen al 56%, y los mezcladores, pitillos, platos, cubiertos y similares, son cerca del 3%.

Así, el impacto en ventas de la medida se estima en $8 billones, entre insumos y bienes finales.

Para Mitchell, “por más que exista una discusión global, algunos países –no muchos– han optado por la prohibición, pero EE. UU. y algunos mercados de Asia apoyan la economía circular”, por la que se inclina la industria nacional, bajo el argumento de que el plástico se puede aprovechar y reciclar. De hecho, el Gobierno expidió el año pasado la Resolución 1407 que fija unas metas obligatorias para las marcas que, entre otras cosas, determina que al 2030, el 30% de su envase será reciclado.

Y aunque no se conoce la posición oficial al respecto, todo indica que el proyecto en discusión se considera inconveniente en el Ministerio de Medio Ambiente.

Mitchell cree que, de aprobarse la propuesta, se da paso a una medida transversal que impacta negativamente a casi todos los sectores de la economía.

(Crece incertidumbre por impuesto a bolsas plásticas). 

Por su parte, Eduardo Visbal, vicepresidente de Fenalco, dice que el gremio se declara en consonancia con las tendencias mundiales de ir eliminando el uso del plástico, “pero esta es una industria grande, establecida, y que de la noche a la mañana no se puede acabar”.

A su juicio, hay que diseñar incentivos para la sustitución gradual, pero también hay que tener en cuenta que por niveles de asepsia, hay productos que deben estar bien empacados como los alimentos, productos médicos y los pañales, que no son fáciles de sustituir. Llama la atención en que “existe la Mesa Nacional del plástico que se coordina en el Minambiente y ahí se debe discutir el tema para hacer una transición adecuada”. A su turno, Mitchell invita a que se de un debate a fondo en el Congreso sobre el polémico proyecto y sus implicaciones, ahora que irá a la Plenaria de la Cámara.

LO QUE SE PROHIBIRÍA 

- Bolsas utilizadas para embalar, cargar o transportar paquetes y mercancías.

- Bolsas y rollos de película extensible para el empaque de alimentos a granel.

- Rollos de película extensible y de burbuja utilizados como envoltura con los que se protegen objetos que se van a transportar.

- Envases y recipientes para contener o llevar alimentos de consumo inmediato.

- Envases y recipientes para contener alimentos (leche, aceite, etc). 

- Botellas para agua y demás bebidas, incluyendo sus tapas.

- Platos, bandejas, cuchillos, tenedores, cucharas y vasos.

- Vasos para líquidos calientes.

- Mezcladores y pitillos para bebidas y soportes plásticos para las bombas de inflar.

- Copitos de algodón o hisopos flexibles con puntas de algodón.

- Filtros de cigarrillos.

PROHIBICIÓN AVANZA EN LA UE

La Eurocámara aprobó la semana pasada la prohibicion de uso en la Unión Europea (UE) de la mayoría de los llamados plásticos de un solo uso, como los bastoncillos para los oídos o los pitillos para beber a partir de 2021.

También estuvieron de acuerdo en poner fin al mercado de estos productos, que incluyen cubiertos y platos, si existen alternativas. Para otros tipos de artículos el objetivo es reducir su consumo a nivel nacional, ser más exigente en su diseño y su etiquetado o crear nuevas obligaciones para los productores en materia de gestión y de limpieza de los desechos.

“El plástico envenena nuestros mares, mata a sus habitantes y nos amenaza, a nosotros, al final de la cadena. Era urgente actuar", aseguró el ponente del acuerdo, el eurodiputado liberal belga Frédérique Ries, citado por la Agencia AFP.

La UE también ataca a los plásticos llamados oxodegradables (considerados como biodegradables aunque en realidad sólo se fragmentan en partículas minúsculas), así como los recipientes de poliestireno expandido, que suelen usarse para la comida para llevar.

La legislación, que las instituciones europeas negociaron a fines de diciembre y ahora debe confirmar el Consejo de la UE, también crea el objetivo de reciclar el 90% de las botellas de plástico para 2029.

Su fabricación deberá contar además con un 25% de material reciclado para 2025 y un 30%, para 2030.

El texto también refuerza el principio de que quien contamina paga, en particular para la industria del tabaco, que tendrá que cubrir los costes de recogida y reciclado de los filtros de cigarrillos a partir de 2023.

“Una colilla lanzada al mar contamina entre 500 y 1.000 litros de agua”, manifestó Ries sobre este producto.

Los productos cubiertos por esta legislación son, según la Comisión, más del 70% de la basura marina.

congom@portafolio.co

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