Economía

‘La pandemia empeoró las condiciones de vida de los más vulnerables’

La nueva codirectora del Banco de la República, Bibiana Taboada, habla sobre el estado de la economía, sus perspectivas y su rol en la Junta.

Bibiana Taboada, exsubdirectora de pobreza del DPS.

Bibiana Taboada, exsubdirectora de pobreza del DPS.

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Portafolio
marzo 17 de 2021 - 11:05 a. m.
2021-03-17

Colombia debe tener cuidado de no alejar a los inversionistas extranjeros o poner en peligro la estabilidad financiera en un momento en que las necesidades de financiamiento del Gobierno están creciendo, según la nueva codirectora del Banco de la Republica.

(Presidente Duque nombra dos nuevos codirectores del Emisor). 

Este es uno de los argumentos en contra de otro recorte a la tasa de interés clave del banco, que actualmente se encuentra en un mínimo histórico, dijo Bibiana Taboada, quien se unió a la junta del banco el mes pasado.

Al mismo tiempo, las bajas expectativas de inflación, el débil crecimiento y una alta tasa de desempleo podrían convertirse en argumentos para un mayor estimulo, dijo.
Bibiana Taboada, habla sobre el estado de la economía, y sus perspectivas en esta entrevista:

La inflación está muy por debajo de la meta, aunque fue más alta de lo esperado en febrero. ¿Cómo cree que evolucionará la inflación durante el próximo año? ¿Cuándo volverá a la meta? ¿Qué impacto tendrá el reciente repunte de los precios del petróleo?

En este momento, todavía existe mucha incertidumbre sobre la evolución de la pandemia y, en consecuencia, de la economía. Las estimaciones de inflación actuales tienen amplios intervalos de confianza que reflejan esta situación.

(‘Nuestras finanzas públicas no pueden depender de choques externos’). 


La inflación observada en enero y febrero siguió las presiones a la baja de 2020, relacionadas con factores como la brecha del producto negativa y la indexación de precios de varios bienes, además de las restricciones a la movilidad de principios del nuevo año.

Las estimaciones del Banco de la Republica apuntan a que los niveles de inflación sigan por debajo de la meta en 2021 y la alcancen en 2022. No creo que los precios del petróleo tengan un gran impacto en la inflación; su correlación con el tipo de cambio ha disminuido, al igual que la del tipo de cambio con los precios locales.

La inflación es aproximadamente la más baja desde la década de 1950, la confianza del consumidor sigue siendo negativa y mejoró menos de lo esperado el mes pasado, y el desempleo se acerca al 20%. La junta se ha dividido sobre si proporcionar más estimulo. ¿Cuáles son los argumentos más solidos a favor y en contra?

El Banco de la Republica ha estado muy activo desde el inicio de la crisis y yo diría que hoy todavía hay un amplio consenso para mantener una posición expansiva. Factores como una inflación proyectada por debajo de la meta, una brecha del producto negativa mayor de lo esperado y un mercado laboral que se recupera lentamente, podrían convertirse en argumentos a favor de proporcionar un estímulo adicional a la economía.

La posible incertidumbre con respecto a las condiciones financieras internacionales, como las primas de riesgo y sus efectos en los flujos de portafolio, en el contexto de las crecientes necesidades fiscales, podría a su vez prevenir nuevos recortes en las tasas de interés.

Equilibrar tales situaciones y, más importante aún, apuntar a una senda sostenible y predecible en la política monetaria que brinde un mensaje claro y adecuado a todos los participantes del mercado será fundamental en las decisiones futuras de la junta.

¿Cómo interpreta la reciente evolución económica? ¿Cuáles son los mayores riesgos que ve para el crecimiento?

Infortunadamente, el brote de diciembre y enero revirtió algunos de los avances del año pasado en términos de recuperación económica.

La tasa de desempleo, que venía disminuyendo en el segundo semestre de 2020, volvió a aumentar en enero, incluso controlando los efectos de estacionalidad.

Al final, creo que el mayor riesgo para la recuperación es la incapacidad de contener la pandemia en sí, a causa de proceso de vacunación lento o ineficaz. Si las personas no pueden regresar a su lugar de trabajo bajo condiciones sanitarias saludables, será muy difícil lograr un crecimiento a corto y mediano plazo.

Algunos sectores podrían adaptarse, por supuesto, pero en general, la economía seguiría perjudicada. En cuanto al repunte de los precios del petróleo, si bien proporciona cierto alivio temporal a las crecientes necesidades fiscales del país, no debe percibirse como una solución a todos los problemas de la economía.

¿Cómo cree que su experiencia laboral anterior impacta su nuevo rol como codirectora?

La pandemia ha empeorado considerablemente las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables.

Algunas estimaciones pronostican un aumento de hasta 40% en los niveles de pobreza para 2020. Si bien los programas de emergencia han mitigado parte del impacto negativo, la pobreza hoy podría ser tan alta como hace aproximadamente 10 años.

Gran parte de este resultado tiene que ver con la evolución del mercado laboral, dado que las poblaciones pobres y vulnerables dependen en gran medida de sus ingresos laborales.

En enero, la tasa de desempleo subió a 17,3%, mientras que la ocupación y la tasa de participación global cayeron al 49,8% y 60,1% respectivamente.

Las tres tasas se deterioraron más para las mujeres. En estas circunstancias, creo que mejorar las condiciones sociales de la población debería ser una preocupación central de nuestra sociedad y, por supuesto, del Banco de la República.

Las cuestiones sociales no solo deben ser consideradas en sus discusiones para decisiones de política, sino que deben continuar siendo impulsadas en su agenda de investigación e incluso contempladas en sus actividades operativas del día a día, por ejemplo, mediante la promoción de infraestructuras de pago que faciliten la inclusión financiera.

Cuéntenos sobre su trabajo más reciente en el Departamento para la Prosperidad Social. ¿Cuáles son las principales lecciones que aprendió?

Una lección importante está relacionada con la importancia de tener datos de calidad disponibles sobre la población objetivo. Siempre he pensado que los datos permiten una mejor comprensión de las condiciones de la población y que son útiles para la focalización correspondiente de los programas sociales.

Pero con la pandemia, esta necesidad de datos precisos y actualizados se ha vuelto mucho más urgente. Afortunadamente, cuando llego el covid, Colombia tenía información relativamente actualizada del censo reciente de 2018 y la encuesta Sisben IV, y de datos administrativos de los programas sociales en curso.

Sin embargo, las condiciones de alta volatilidad de la población, más aún en un contexto tan incierto, demostraron ser un gran desafío.

En esta área, creo que podría haber una oportunidad para que BanRep explore, tal vez, la creación y el mantenimiento de bases de datos que podrían ser útiles para las instituciones públicas y que podrían respaldar procesos, por ejemplo, de inclusión financiera.

¿Cuál es su mayor preocupación en este momento?

Además de mis hijos que llegan a mi cama a medianoche, el futuro de la pandemia también me desvela con frecuencia. Las variaciones del virus, la efectividad de las vacunas y el despliegue de los procesos de inoculación son temas aun tan inciertos que me siguen preocupando.

Hay subpoblaciones que han recibido un fuerte golpe y que siguen bajo un impacto dramático: mujeres desempleadas o fuera de la fuerza laboral, niños que no asisten a colegios o guarderías.

Asegurar que en el Banco de la República tomemos las decisiones correctas para todos los colombianos es una gran preocupación.

Su nombramiento a la junta del Banco de la República fue controvertido dado el papel de su madre en el Gobierno actual y su estrecha relación con el presidente Duque ¿Su nombramiento socava la reputación de independencia del banco, como han alegado algunas personas?


Conozco al presidente Duque desde hace más de 15 años. Lo conocí en 2006 en el Banco Interamericano de Desarrollo. De hecho, mi madre lo conoció muchos años después cuando el regreso a Colombia.

Estoy segura de que me nombró para esta posición porque conoce mi trayectoria profesional, confía en mi juicio y considera que puedo brindar una nueva perspectiva a la junta, en términos de inclusión social y financiera.

Como miembro de la junta, trabajaré por los objetivos del Banco de la República con rigor e independencia, de la misma forma que lo han hecho mis antecesores y colegas. Muchos de ellos incluso se han incorporado a la junta directamente desde cargos en el Ministerio de Hacienda sin arriesgar la independencia del Banco de la República en ningún momento.

Bloomberg

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