“Es el momento de ajustar la máquina de la economía”

El director de Portafolio hizo un análisis de la coyuntura y algunas recomendaciones para mantener un buen ritmo de crecimiento en el país.

Premios Portafolio 2018

Durante su intervención el director dijo que es posible mejorar significativamente las condiciones económicas del país.

Pedro Vargas

POR:
Portafolio
noviembre 29 de 2018 - 09:34 p.m.
2018-11-29

El director de Portafolio, Ricardo Ávila Pinto, hizo anoche un análisis de la coyuntura colombiana, durante la entrega de los Premios Portafolio 2018, en el que destacó el empeño del presidente Iván Duque por sacar adelante el país, abolir la vieja práctica de manejar el Estado otorgando prebendas a la clase política e introducir las reformas que se necesitan, especialmente en el ámbito económico.

(Lea el discurso completo del director de Portafolio). 

Ávila inició reconociendo “el esfuerzo de un puñado de empresas y personas que, con su abnegada labor, hacen de Colombia un mejor país. El ejemplo de los más de 800 postulados nos inspira, además de llenarnos de orgullo y optimismo, pues demuestra que en medio de los desafíos inmediatos, existen motivos para pensar que avanzamos hacia un mañana más próspero para todos”.

El directivo agradeció la presencia del presidente Iván Duque. “Dado que Portafolio fue su casa periodística durante los 14 años en que lo tuvimos de columnista, para nosotros es especialmente significativo contar con su asistencia”.

Y le dijo: “sabemos que las presiones propias de su cargo son enormes, señor Presidente. Encabeza usted una administración que representa un cambio generacional grande y en la cual los técnicos asumen un rol más visible que en el pasado. Quienes lo conocemos nunca hemos puesto en duda su capacidad de trabajo o el conocimiento que tiene de los más variados temas. El esfuerzo de ir a las regiones con los talleres ‘Construyendo país’ que se han celebrado en 16 lugares diferentes hasta ahora, lo acerca a las preocupaciones genuinas de los colombianos”.

Ávila le reconoció: “su determinación de romper con las prácticas de sus antecesores, consistentes en conseguir gobernabilidad a punta de puestos y cupos indicativos. Poner en retirada la politiquería lleva a que más de un congresista sufra de síndrome de abstinencia, pero quiero animarlo a mantenerse firme en su propósito”.

Sin embargo, le dijo que “es obligatorio que varios de los ministros del actual gabinete pasen de los diagnósticos y las promesas a la acción, elevando de paso su voz. El perfil técnico es muy diferente al bajo perfil”.

En medio de un análisis de la coyuntura internacional y de los efectos que está tiene para el país, el Director de Portafolio destacó el manejo oficial a la migración de venezolanos: “el Gobierno está haciendo lo correcto al tratar de manejar de manera ordenada un proceso con costos inmediatos cuantiosos, a sabiendas de que las consideraciones humanitarias priman sobre las demás. No está de más señalar, además, que si a los recién llegados se les permite usar sus habilidades y formalizarse, eventualmente la economía colombiana crecerá más rápido, como ha pasado en otras latitudes”.

Ya en el plano nacional señaló “las marchas volvieron a demostrar que hay un sector de la sociedad que está descontento, el cual va más allá de los estudiantes universitarios. No tengo duda de que existen personas interesadas en promover protestas con fines políticos, pero no todas las demandas responden a objetivos de terceros, por lo cual es fundamental que se mantengan abiertos los canales del diálogo”.

Y agregó: “dicho lo anterior, el espíritu conciliador no puede confundirse con falta de carácter. Hace bien usted al buscar consensos, pero también al señalar el camino o poner límites. Especialmente válido es el consejo de que su gestión debe girar en torno a un propósito central, que la ciudadanía entienda y valore”.

LEY DE FINANCIAMIENTO

Respecto al proyecto de ley de Financiamiento que está en el Congreso su tono fue más firme: “hago esta reflexión sincera y respetuosa, al observar el giro indeseable que ha tomado la discusión de la ley de financiamiento en el Congreso. Frente a la meta inicial de conseguir 14 billones de pesos para cubrir el faltante del presupuesto del próximo año, ahora se habla de la mitad de esa suma. Peor todavía es que el propósito de mejorar la competitividad empresarial no está asegurado en absoluto y menos la sostenibilidad de las finanzas públicas a partir del 2020”.

“Aquí lo que está en juego es la salud de una economía cuyo ritmo mejora levemente, aunque todavía es mediocre. Hay vientos cruzados como la volatilidad en los precios de las materias primas o el cambio en las condiciones de las materias primas internacionales. Ver al dólar acercarse a los 3.300 pesos puede ser una buena noticia para algunos, pero también devela nuestras propias fragilidades”, aseveró el directivo.

REFLEXIÓN 

“Más allá de expresar ese deseo, subrayo que el debate actual deja elementos de reflexión importantes. Para comenzar, resulta inquietante que los mismos colombianos que piden más cobertura en educación o un mejor servicio de salud, consideren que no deben pagar por ello, como si no existiera conexidad entre derechos y obligaciones. Aquello de que los impuestos no son responsabilidad de la clase media, que es el grupo de mayor tamaño en la población, conduce a salidas populistas que derivan en una distribución inequitativa de las cargas”.

“No menos preocupante es la ausencia de solidaridad en favor de los que menos tienen. La propuesta de devolverle el cobro del IVA al 30 por ciento de los hogares que se ubican en la parte más baja de la pirámide de ingresos, albergaba elementos redistributivos encomiables, pero recibió un entierro de tercera”.

“No puedo concluir esta lista desordenada sin hablar de los desafíos que representa para Colombia la revolución tecnológica. Aquí, como en todas partes, el cambio es una realidad que amenaza importantes fuentes de empleo, pero que también presenta oportunidades que estamos obligados a aprovechar, por lo cual los preceptos de la economía naranja hacen todo el sentido. Más que temerle al futuro, hay que mirarlo con los ojos abiertos”.

Ávila anotó: “tenemos cómo mejorar, si nos aplicamos en ello. Espero que la polarización disminuya y que los dirigentes puedan sentarse a construir pactos que nos lleven a una Colombia más educada, más incluyente, más pacífica, más tolerante, en donde la actividad privada florezca y el éxito empresarial no sea un estigma, sino un orgullo colectivo”.

Y concluyó: “alguno podrá pensar que acabo de describir una utopía, pero les aseguro que esta es posible. En la medida en que abunden en Colombia historias como la de cada una de las personas y compañías que nos disponemos a premiar esta noche, ese sueño estará más cerca de lo que creemos”.

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