Etanol ayuda a reducir nivel de gases efecto invernadero

Investigaciones desarrolladas por Cenicaña revelan que el alcohol carburante emite menos gases efecto invernadero. 

En Bogotá el alza del etanol ha impedido que el galón de gasolina caiga 260 pesos.

Datos demuestran que el etanol de caña de azúcar producido en el país está por debajo del límite de CO2 establecido.

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octubre 28 de 2020 - 05:25 p. m.
2020-10-28

En el 2015, Colombia asumió el reto de reducir para el 2030 el 20% de la emisión de gases efecto invernadero como parte de su compromiso para mitigar los impactos del cambio climático.

Para avanzar en ese propósito, entre otras acciones, el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible emitió la Resolución 1962 de 2017 que fijó un límite en las emisiones del etanol producido en el país.

Pero la gran pregunta para el sector de los biocombustibles es: ¿cómo avanza el país en esa tarea?

Desde el año 2016 la agroindustria de la caña de azúcar, a través de los ingenios azucareros y el Centro de Investigación de la Caña de Azúcar de Colombia (Cenicaña), empezó a construir un inventario de gases de efecto invernadero (GEI) para calcular la huella de carbono del etanol producido a partir de ese cultivo.

Los datos recopilados año a año han demostrado que el etanol a base de caña de azúcar producido en Colombia no sólo está por debajo de los límites establecidos, sino que en comparación con otras agroindustrias, las emisiones asociadas al proceso productivo son considerablemente menores.

NIVEL DE PROTECCIÓN 

De acuerdo con Cenicaña, a partir del inventario de GEI de los seis ingenios con destilería se calculó un promedio ponderado de 580.88 kg CO2eq/m3 para 2019, cuando el límite fijado por el Gobierno Nacional para ese año estaba en 853 kg CO2eq/m3.

Así mismo, esos datos, comparados con cálculos internacionales sobre la huella de carbono del etanol producido en países como Brasil y Estados Unidos, muestran una enorme diferencia: el etanol a partir de maíz producido por EE.UU. emite 1759 kg CO2eq/m3 y el de Brasil, 652 kg CO2eq/m3.

“El incremento de la temperatura, la alta variabilidad climática y el aumento en la concentración de CO2 de la atmósfera son condiciones asociadas al cambio climático en el planeta. Todos afectan a los seres vivos de nuestra esfera azul y sin duda a la agricultura”
, resaltó Freddy Fernando Garcés, director general de Cenicaña.

El líder de este centro de investigación añadió que la solución no es fácil, porque se requiere la integración de políticas de estado, compromisos de la sociedad, cambios culturales masivos y desarrollos tecnológicos que sean disruptivos para acelerar la adaptación, mitigar el efecto en los seres más vulnerables y generar un cambio en su tendencia.

ESFUERZOS DE INVESTIGACIÓN 

Sin duda, los esfuerzos de investigación sobre el cultivo, las fábricas de azúcar y las destilerías han sido fundamentales para que los procesos sean cada vez más sostenibles desde el punto de vista ambiental.

Entre esos avances están el desarrollo de variedades de caña de azúcar más eficientes en el uso del nitrógeno, es decir, que requieran menos fertilización nitrogenada para ser productivas; el uso de bacterias fijadoras de nitrógeno que eventualmente puedan reemplazar la fertilización nitrogenada; la implementación de tecnologías que garantizan labores más precisas en las etapas de cultivo y cosecha, con las cuales se reduce en el consumo de combustibles fósiles, y las tecnologías y practicas operativas que han contribuido a la reducción de energía térmica y eléctrica en las fábricas.

“La construcción de este inventario supone un punto de partida para identificar focos de mayor emisión de GEI y oportunidades de mejora para hacer más sostenible la producción de etanol y contribuir a los compromisos de Colombia frente al cambio climático”, subrayó el director general de Cenicaña.

CÁLCULO DE LA MEDICIÓN 

Cenicaña recolectó datos de consumo de combustibles, energía eléctrica y de uso de insumos desde las labores de campo, pasando por la cosecha, el transporte a las fábricas, la elaboración del azúcar, la generación de electricidad, la refinación de azúcar, la producción de alcohol carburante y el tratamiento de residuos.

Con esta información se calcularon las emisiones de GEI en términos de kilogramos de dióxido de carbono equivalente por cada metro cúbico de etanol producido (kg de CO2eq/m3 EtOH).

Para garantizar la calidad de los datos recopilados se siguieron los lineamientos de la norma ISO 14064-1 y se logró la verificación y validación del inventario por parte de la empresa mexicana ANCE, siendo la primera agroindustria en Colombia que obtiene dicho aval.

LECCIONES APRENDIDAS

La agroindustria de la caña de azúcar en Colombia se ha consolidado como un sector sucroenergético por la producción de etanol carburante y la cogeneración de energía con biomasa.

“Para estar a la altura del mercado, el sector azucarero ha tenido que hacer ajustes a su modelo de negocio con retos nada sencillos, como el montaje de destilerías, y ganar el conocimiento necesario para ejecutar nuevos procesos”, explicó Garcés.

De hecho, gracias a ese aprendizaje los diseños originales de las plantas de etanol han tenido cambios tecnológicos y operacionales que han permitido alcanzar altas poblaciones de levadura, mayores grados alcohólicos y control de los episodios de contaminación.

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