¿Más de lo mismo?

Dos hechos quedaron en claro hace ya diez días, cuando culminaron las sesiones del Congreso de la República. El primero, que el proyecto de ley que impulsa el referendo reeleccionista para darle una nueva oportunidad de ser candidato al presidente Álvaro Uribe, no ha sido aprobado aún y su suerte sólo se definirá en agosto o septiembre. Y el segundo, que a pesar de la crisis mundial, ni el Gobierno ni los parlamentarios se ocuparon de medidas legislativas para hacer frente a los efectos que Colombia ya sufre por cuenta del sacudón económico del planeta.

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junio 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-06-30

Ambos tuvieron desarrollos durante la semana pasada. El tema del referendo, porque tras una reunión con los principales impulsores de la iniciativa, el Presidente, que parece ahora menos convencido de la viabilidad de esa consulta al pueblo, decidió poner una fecha límite a la incertidumbre que ha rodeado su postura frente al asunto, y dejó en claro que si en un plazo relativamente breve, el panorama de la propuesta no se ha despejado, los sectores uribistas deben activar un plan para llevar un solo candidato presidencial, que salga de entre los diferentes aspirantes afines a sus ideas, que aspiran a sucederlo. Aún así, los dirigentes del uribismo que asistieron al encuentro aseguraron que la decisión por ahora es concentrar a sus fuerzas en el Congreso en la tarea de sacar adelante la ley, a la cual sólo le falta la conciliación final. El tema económico también se agitó, tras la revelación de las cifras de crecimiento del primer trimestre del año, que según el Dane marcan una caída de 0,6 por ciento del PIB, frente a igual periodo del año pasado. Más allá del debate sobre si esa cifra permite o no decir que el país entró en una recesión, está claro que el 2009 no será un buen año para la economía colombiana. Quizás haya suerte y resulte menos malo de lo que algunos preveían. Pero en todo caso, el descenso en la actividad productiva afectará el empleo y, también, los ingresos fiscales de la nación, como de hecho ya lo viene haciendo. Una tasa de desocupación al alza y en niveles ya delicados, cuya más reciente medición se conocerá hoy, y un déficit fiscal más alto de lo que se esperaba, son el tipo de situaciones que deben exigir del Gobierno y del poder legislativo acciones conjuntas para paliar sus consecuencias y coadyuvar a una recuperación de las cifras de crecimiento, más rápida de lo que sería la simple espera a que la situación mundial mejore. Temas como la posibilidad de crear un seguro de desempleo o de ofrecer nuevos estímulos a las empresas que generen puestos de trabajo -o que, cuando menos, no los eliminen- y las posibilidades de una nueva reforma tributaria, que algunos consideran ineludible, así como de un nuevo impuesto al patrimonio para garantizar sostenibilidad de la financiación del esfuerzo de seguridad con miras al 2011, parecen, en consecuencia, urgentes y prioritarios para que sean abordados en el nuevo período de sesiones parlamentarias que arranca el 20 de julio. Pero si esto es así, ¿no hay acaso una contradicción entre esa urgencia y el anuncio de los líderes uribistas de que sus huestes deben concentrar las energías en sacar adelante el referendo? Las legislaturas pasadas, durante las cuales el tema fue centro de debate, demostraron que un asunto como ése, que tanta polarización genera, atenta contra las posibilidades de sacar adelante otras propuestas, también urgentes e importantes, en las comisiones y en las plenarias. Es este un punto sobre el cual el Gobierno en general, y el Presidente de la República en particular, deberían tomar una decisión. O las mayorías uribistas se dedican, como han dicho algunos de sus líderes, a tratar a toda costa de salvar el referendo o, como aconsejan las urgencias sociales y económicas, concentran sus esfuerzos en los temas legislativos que tienen que ver con la lucha contra el desempleo y con la necesidad de evitar que la salud de las finanzas públicas se deteriore de manera grave. Porque está claro que tratar de ocuparse de ambos frentes, en especial cuando uno de ellos genera tanta división, incluso dentro de la propia bancada oficialista, no va a ser posible. '' O las mayorías uribis- tas se dedican a tratar a toda costa de salvar el referendo o, como aconsejan las urgen- cias sociales y econó- micas del país, con- centran sus esfuerzos en los temas legislati- vos importantes.WILABR

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