2006: el comienzo del fin de la miseria

"... Con un país seguro y con una economía dinámica -creciendo a 6 por ciento por año- el objetivo primordial de la política gubernamental deberá estar orientado a una reducción drástica de la pobreza, la eliminación de la indigencia y la ampliación de la igualdad de oportunidades. La pobreza, medida con subsidios, que hoy se sitúa en 45 por ciento, deberá caer a 15 por ciento, y la indigencia deberá reducirse a 6 por ciento...".

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diciembre 23 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-12-23

Independientemente de quién gane las elecciones presidenciales, los recursos y la atención del Estado deben concentrarse en la solución de las apremiantes necesidades insatisfechas de los menos favorecidos -los que tienen un ingreso diario inferior a un dólar (que es el nivel por debajo del cual se vive en la miseria). No podemos seguir registrando a diario los terribles casos de colombianos desesperados por su pésima situación financiera. Como por ejemplo el de Luz Dary Restrepo, que decidió envenenar a sus hijos y envenenarse ella, ante la imposibilidad de comprar su sustento diario. (Uno de los niños murió, y la señora -detenida- y sus otros tres hijos se están recuperando en el hospital de Apartadó). Luz Dary y su marido llevaban varios años buscando empleo, y no lo habían podido conseguir. Vivían, como muchos colombianos, del rebusque. Pero en los últimos tres meses Luz Dary no pudo conseguir un solo peso. Y nadie -ni el Gobierno nacional, departamental o local, ni fundaciones dedicadas a las obras sociales- le dio la mano. La angustia, que condujo a esta señora a hacer esta lamentable locura, debió haber sido extrema, situación que se tiene que evitar a toda costa. Hay que hacer lo que sea -no hay disculpas válidas, porque es totalmente inaceptable que se presenten casos tan dramáticos. Jeffrey Sachs, en su interesante libro The end of poverty -que recoge todos sus conocimientos y sus experiencias relacionadas con la lucha contra la pobreza- recomienda que cada país diseñe una estrategia específica para derrotar a la miseria. Dicha estrategia debe tener varios ingredientes: un diagnóstico que identifique las políticas e inversiones necesarias, un plan financiero detallado y un plan de administración pública que garantice la buena ejecución del programa. El Gobierno nacional tiene algunos elementos que hacen parte de estos ingredientes, pero no existe una estrategia específica (como recomienda Sachs) que de manera articulada y coherente asegure el mayor impacto -en el menor tiempo posible- de los planes que se deriven de dicha estrategia. Hay otro par de puntos sobre los que insiste el destacado profesor de la Universidad de Columbia. El primero tiene que ver con la condonación de la deuda externa de los países pobres por parte de los países ricos. Según Sachs, sin esa contribución -que le cuesta en términos relativos muy poco a las naciones desarrolladas- será difícil y demorado acabar con la pobreza. En el caso de Colombia, aparte de ser un país con muchos pobres, hay un argumento adicional a nuestro favor: mucha de esa pobreza ha sido causada por el inmenso daño que le ha hecho a nuestro país el consumo de droga en las naciones más prósperas. El segundo punto clave está relacionado con el papel que puede y debe jugar la ciencia como herramienta para eliminar la pobreza. Sachs está convencido, luego de analizar muchas evidencias, de que la ciencia y la tecnología son el mejor aliado para esta causa. Porque cada día hay más y mejores innovaciones, a costos decrecientes, que facilitan el uso de estos instrumentos en las naciones de menores recursos, en proyectos vitales en materia de salud, educación, vivienda y servicios públicos. Para nuestro caso, sería entonces ideal que Colciencias tuviera un gran protagonismo en esa estrategia específica para que en Colombia no haya indigentes, lo más pronto posible. * * * * * Les deseamos a todos los colombianos una Feliz Navidad y un 2006 lleno de bendiciones (especialmente para los más pobres). “Hay que diseñar una estrategia específica para que nunca más sucedan casos como el de Luz Dary Restrepo”.

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