ABC de la felicidad

En la edición del fin de semana de PORTAFOLIO, se escribió sobre el ABC de la felicidad de Lou Marinoff, un profesor de filosofía famoso por su libro Más Platón y menos Prozac. En este aplica la sabiduría de Aristóteles, Buda y Confucio a la aldea global para que el lector pueda “realizarse como persona, conocerse interiormente y convivir socialmente en armonía”. Es un denso volumen de 731 páginas que llegaría más al común de los lectores con la mitad del contenido y con un enfoque que, sin dejar de ser profundo, fuera más simple: más budista y menos aristotélico. En realidad no se aprovecha en forma a los tres pensadores y creo que el libro ayuda poco a ser feliz y que lo vendedor del libro es el título.

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marzo 30 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-03-30

Este artículo tampoco pretende sugerir recetas de la felicidad que sólo atrapan a los incautos. Felicidad es un término ambiguo y con múltiples interpretaciones. Amor, paz y felicidad son ‘palabras plastilina’ que cada cual moldea a su amaño. La inquietud que me deja el libro de Marinoff es la buena iniciativa de acercarse a los sabios y aprender de ellos. Algo parecido a lo que disfrutamos muchos con El mundo de Sofía (1995), la famosa novela escrita por el noruego Jostein Gaarder. El ABC de la felicidad podría también escribirse apelando a las sabias enseñanzas de Agustín de Hipona, Buda y Cristo. Y la mayoría de los lectores lo que necesitan es un buen acercamiento a su interior y a los Maestros, no que les hablen en detalle de terrorismo, drogas, el desfase global y los extremismos. En los días santos ojalá usted se relaje, saboree un buen libro espiritual y entre dentro de sí mismo con la guía de un buen Maestro; un buen regalo para el espíritu inquieto y sus relaciones. Recomiendo La Nueva Tierra de Eckhart Tolle o La Fuerza del Espíritu de Wayne Dyer. También es valioso un libro de Osho o de Anthony de Mello. La esquiva felicidad es la misma paz interior si caminas en el amor y estás en conexión con Dios en una religión o fuera de ella. Felicidad y espiritualidad van de la mano y la misión es ser espirituales en un mundo que necesita faros de luz y seres llenos de esperanza. Ser espiritual es silenciar el ego, despertar y centrarse en lo esencial. Es vivir en un estado de entrega y de unicidad con todo y con todos. Es imprimir un significado profundo a lo insignificante; hacer todo de una manera sagrada, irradiar luz y serenidad. Cuando eres espiritual respiras otro aire y ves lo que otros no ven, atrapados por lo material. También cargas tu cruz, pero no reniegas ni te quejas. En realidad, no das amor, eres amor y entiendes que la felicidad no es ausencia de problemas y está más en darse y dar que en recibir, y más en lo espiritual que en lo material. Escritor - Conferencista "Cuando eres espiritual respiras otro aire y ves lo que otros no ven, atrapados por lo material”.

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