Adiós para ‘El Niño’, bienvenida a ‘La Niña’

‘Atenuado’. Ese fue el calificativo que le dieron los meteórologos de la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa) cuando el pasado mes de septiembre informaron sobre el calentamiento leve del Océano Pacífico y, por consiguiente, de la llegada del fenómeno de ‘El Niño’.

POR:
febrero 28 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-02-28

Este, afectaría a los países con costas en el Pacífico, desde el norte de Chile, hasta los límites de México con Estados Unidos; hasta hoy, sus efectos más intensos se han sentido en Ecuador y en Bolivia. Su carácter de ‘atenuado’ si se ha notado en Colombia, donde apenas ha dejado secuelas no tan drásticas como las presentadas en el año 1997, cuando fue intenso. Según los meteorólogos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la incidencia del fenómeno en el clima del país decaerá totalmente hacia finales del mes de marzo, justo antes de la llegada de las lluvias del mes de abril. En general, ‘El Niño’ trajo para todo el país días soleados, escasa nubosidad y altas temperaturas que, incluso, desembocaron en incendios forestales. En las zonas frías, como las planicies de la Sabana de Bogotá, Boyacá, Nariño y del departamento de Antioquia, al calor del día se sumaron noches muy frías y madrugadas con temperaturas aún más bajas que ocasionaron heladas y daños a los cultivos de pastos y forrajes para el ganado, lo mismo que en especies frutales y a la industria de la floricultura. Precisamente, entre los días 28 de enero y 10 de febrero, cuando las estaciones meteorógicas del Ideam reportaron las temperaturas más altas durante el día y las más bajas en las noches y las madrugadas. Mientras se registraban temperaturas de hasta 37 grados a la sombra, en las calles de ciudades como Valledupar, San José del Guaviare y Puerto Carreño, la gente soportó en las calles más de 40 grados centígrados; el viernes 2 de febrero, por ejemplo, en Bogotá el termómetro marcó 26 grados centígrados a la sombra, mientras que al aire libre registró 29 grados. Como consecuencia de esto se incrementó el número de incendios forestales en el país. En total, hasta ayer 27 de febrero se habían registrado en el país 144 quemas, 32 conatos de quema y 800.000 hectáreas afectadas por incendios forestales. También se reportó uno muy grave en el departamento del Guaviare, donde se quemaron 3.500 hectáreas que obligó al desplazamiento forzado de la tribu Nukak Makú, igualmente, tres incendios más se han presentado en el departamento del Vichada. De otra parte, el pasado 20 de febrero, funcionarios del Ingeominas observaron en el volcán Nevado del Huila un flujo de lodo que descendió por la quebrada La Azufrada, afluente del rió Páez, uno de los factores que pudo haber ocasionado la mortandad de más de 1.000 toneladas de peces de cultivo en la represa de Betania, en el departamento del Huila. NO DEMORA EN LLEGAR ‘LA NIÑA’ Ayer, la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa) informó que se ha detectado enfriamiento de la temperatura de la superficie del Océano Pacífico, en su zona ecuatorial, lo que podría interpretarse como una reaparición del fenómeno de ‘La Niña’, proceso inverso a ‘El Niño’ Los episodios ‘El Niño’ (cálido) y ‘La Niña’ (frío), hacen parte de un ciclo conocido como El Niño Oscilación del Sur (ENSO). El ciclo tiene un período medio de duración de unos cuatro años, aunque en el registro histórico los períodos han variado entre dos y siete años. http://www.noaa.gov Ecuador y Bolivia viven ‘las duras y las maduras’ Las emergencias más graves, como consecuencia del fenómeno de ‘El Niño’ se han sentido en Ecuador y Bolivia. En el vecino país, según la subsecretaría de Agricultura, la sequía ha afectado 100.000 hectáreas de cultivos y ocasionado pérdidas por más de 35 millones de dólares en el sector agropecuario. La ausencia de lluvias se ha registrado en las provincias de Manabí, Los Ríos, Guayas Esmeraldas y El Oro, donde no menos de 30.000 familias han sido afectadas. Una vez se declare el estado de emergencia, el gobierno ecuatoriano destinará 100 millones de dólares para paliar las consecuencias de la sequía, recursos que provendrán de un fondo destinado al pago de la deuda externa. Otras ayudas consistirán en otorgar permisos temporales para la excavación de pozos en busca de agua y la entrega de fertilizantes para los agricultores afectados. Pero mientras que en Ecuador no cae una gota de agua, en Bolivia las consecuencias del invierno han sido más que desastrosas. Por ejemplo, de los 31 días del mes de enero, llovío durante 28 en todo el país, especialmente en el departamento de Beni, al oriente, que tiene inundado el 40 por ciento de su área, está detenido el transporte por carretera, mientras que 17.000 familias han sido desplazadas por el invierno y 20.000 cabezas de ganado han muerto. Allí se considera que las del 2007 han sido las peores inundaciones que se han presentado en los últimos 25 años. El presidente del país, Evo Morales, culpó de las inundaciones a los países desarrollados que no han hecho nada en contra del llamado cambio climático, mientras los meteorólogos lo atribuyen al fenómeno de ‘El Niño’. Morales solicitó a las Naciones Unidas una ayuda por 9,2 millones de dólares, pues las las reservas de agua y las condiciones sanitarias han sido gravemente contaminadas. Por su parte, la Cruz Roja Internacional informó que en todo el país los damnificados ascienden a 350.000 personas, muchas de ellas de las tribus indígenas y gente que vive en la extrema pobreza rural. Por su parte, las autoridades sanitarias del país han reportado más de 1.600 casos de dengue y 1.400 de malaria desde que empezó la crisis invernal. Inicialmente, el invierno comenzó en el departamento de Santa Cruz, pero se desplazó rápidamente a Beni.

Siga bajando para encontrar más contenido