Agro Ingreso Seguro: ¿qué se hizo la plata?

La pregunta es obvia y la respuesta no puede quedarse en el señalamiento de ricos, 'paras' y amigos del Gobierno que recibieron unos recursos públicos, algunos como regalos y otros como subsidios.

POR:
noviembre 22 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-11-22

Como lo señaló el profesor Ricardo Bonilla, AIS no es un error, es una política que buscaba exactamente los resultados que obtuvo.

Por ello, además de los cuestionamientos éticos o de abierta corrupción, que cada día se descubren, el tema trascendental es ¿qué se hizo la plata? Si el único problema de AIS es la concentración de los recursos en las personas, empresas poderosas o con vínculos cuestionables, el problema se reduce a la introducción de unos correctivos marginales a esta estrategia.

Este ha sido el planteamiento del Gobierno y de algunos candidatos o precandidatos presidenciales, lo cual ha llevado a salidas populistas y por lo tanto inocuas, como la del presidente Uribe de sacar a los ricos de AIS. Rápidamente su Ministro de Agricultura tuvo que corregirla, hasta que quedó en nada.

¿Dónde está la plata, que es mucha, 1,4 billones de pesos en tres años, cuando el sector agropecuario está en crisis? Ese es el tema de fondo, porque se trata de millones de personas que viven de esta actividad, de las posibilidades de crecimiento de la economía del país y del grave problema de equidad, ya que esa población es la más pobre de Colombia. Las cifras son las cifras, y aunque no siempre son lo precisas que se quisiera, sí muestran el panorama del sector. El crecimiento agropecuario siempre ha sido muy variable, pero es evidente que después del 2003, es decir, en este largo gobierno, se estancó (Gráfica 1).

Además de que el sector agropecuario no respondió en los momentos de auge, cuando la economía se comenzó a desacelerar, inmediatamente el sector reaccionó de una forma más negativa. Desde el último trimestre de 2008, este presenta tasas negativas (tres trimestres seguidos) y es muy posible que en 2009 termine con un crecimiento aún más preocupante (Gráfica 2).

El estancamiento del sector agropecuario ha sido tal que ha perdido participación dentro del Producto Interno Bruto nacional. De una participación del 9,62% del PIB total en el 2000, en el 2006 cayó hasta un 8,77% y en el 2008 se redujo al 8,49%. En lo corrido del 2009 ha seguido la tendencia decreciente en términos de participación en el producto nacional. Ni el Gobierno ni la SAC, reconocen esta realidad, sino que atiborran al país con cifras distintas que ocultan esta penosa realidad. Nunca el sector había tenido tantos recursos, y sin embargo, sus resultados son desastrosos.

Es increíble que un ex ministro de Agricultura como Roberto Junguito, a quien todos queremos y respetamos, se atreva a decir que los instrumentos de política agropecuaria de este Gobierno son los adecuados, simplemente porque él es parte de la campaña política de Andrés Felipe Arias, el gran acusado de los desastres del AIS. La política no puede sucumbir ante la realidad.

Pero no sólo se ha estancado el campo colombiano, en términos de crecimiento, sino que su estructura productiva es igualmente alarmante. Al observar el comportamiento de los cultivos permanentes con la evolución de los transitorios en términos de área y producción, se llega a una conclusión también preocupante: la pequeña agricultura, concentrada en una alta proporción en los cultivos transitorios, decrece en área cultivable y su crecimiento en producción es muy bajo, mientras en los permanentes se encuentran indicadores positivos, aunque pequeños, especialmente en términos de producción.

Es obvio que el bienestar del grueso de productores agrícolas, que son campesinos, haya estado seriamente comprometido en estos años. En este Gobierno, 2002-2008, el área cosechada en transitorios ha caído -0,2% y en permanentes sólo se incrementó en 0,57%.

Las cifras del Ministro, de cultivo en cultivo, distorsionan esta realidad, porque no menciona sino los productos que crecieron y no los que se redujeron. Trampas en el manejo estadístico. Vale aquí la pregunta: ¿si todo está tan bien, por qué se dispararon las importaciones de alimentos que hoy pueden superar los nueve millones de toneladas? Así de simple. Y, finalmente, ¿por qué con tantos recursos la situación del campo lejos de mejorarse se ha deteriorado?

La pobreza rural bajó muy poco y hoy está en el 65,2% y, ¿por qué creció tanto la indigencia hasta ubicarse en 32,6%? Y sobre el empleo que tanto cacarea el Ministro: según el Dane, en el trimestre julio-septiembre del 2009, el número de ocupados aumentó en 11%, pero los trabajadores más pobres, los cuenta propia, fueron los que más crecieron, 205.000, y los peones, a pesar de estar en cosecha, sólo aumentaron en 126.000. ¿Ese es el tipo de trabajo que generan tantísimos recursos para los ricos del campo? Una vergüenza.

La primera pregunta que debe responder el Gobierno, empezando por el Presidente, por el ex ministro Arias y el ministro Fernández: ¿por qué el sector rural está en crisis, tres trimestres negativos -1,1% en el IV trimestre del 2008, -0,7% en el I del 2009 y -1,8% en el segundo del 2009-, cuando nunca se le habían asignado tantos recursos, y estos se concentraron en los grandes agricultores que se supone son los más eficientes?

Se suponía que estos fondos públicos tenían que asignarse a proyectos nuevos que dinamizaran al sector que venía estancado, que mejoraran la productividad frente a la competencia del TLC, y que generaran empleo digno en una actividad donde más del 70% de sus trabajadores son informales, y donde sus pocos asalariados ganan el 50% de lo que se les paga a los urbanos. Nada de esto ha pasado como lo demuestran las cifras agregadas del mismo Gobierno.

¿Qué se hizo la plata? La primera y más grave conclusión es que no hubo proyectos nuevos. Tampoco se generó el empleo deseable, porque la informalidad sigue en niveles inaceptables, más del 70%. Por ello, el desempleo, que nunca ha sido la medida adecuada en el campo, está estancado en niveles del 8%. No se puede comparar la política rural de hoy, llena de recursos, con la crisis de principios de la década, después de la caída de la economía del 4,3% en 1999.

Por lo tanto, cabe la hipótesis de que la mayoría de los recursos se asignaron a los grandes empresarios rurales para que refinanciaran sus deudas caras y las sustituyeran con créditos baratos a través de la línea especial de crédito DTF-2. La tentación era evidente: mientras en el 2007 la tasa de mercado era 17,71% y en el 2008 era 21,57% -datos de Banco de la República y la Superfinanciera-, la línea AIS DTF-2, ofrecía 8,01% en el 2007 y 9,74% en el 2008. Es decir, el crédito a Coltabaco de 9.800 millones le significó un ahorro de 1.350 millones.

Si se hace el cálculo para los créditos de los más ricos en estos dos años, los colombianos, incluidos los pobres, con nuestros impuestos, les llenamos los bolsillos a los ricos productores del campo, en una suma cercana a los 25.000 millones de pesos. Esta posibilidad tiene más fundamento del que se cree. Así lo ha expresado gente muy cercana al programa, que obviamente lo dicen con sigilo por miedo a las represalias del Gobierno. Este costo político lo debe asumir el Gobierno en pleno.

Siga bajando para encontrar más contenido