El ahorro no es sólo cuestión de ‘interés’, sino de ingresos

Hablar de generación de ahorro en los países de América Latina, especialmente Colombia, es casi una utopía.Pese a que no falta quien atribuye la poca disponibilidad de ahorro a las bajas tasas de interés que reconocen las entidades financieras a los depósitos de sus clientes, lo cierto es que el fenómeno va mucho más allá de eso.(VER GRAFICAS)

POR:
octubre 31 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-10-31

En realidad, el problema de fondo es que en un país como Colombia la mayor parte de su población no tiene capacidad de ahorro. En otras palabras, la pobreza manda y ahí no hay tasas de interés atractivas que valgan.Con un ingreso per cápita que apenas bordea los 2.000 dólares al año, Colombia es uno de los países más pobres del continente, especialmente si se compara con Venezuela en donde el ingreso bordea los 3.500 dólares y Chile, con 4.000 dólares por habitante.En el ámbito suramericano, Colombia sólo supera a Ecuador, Paraguay y Bolivia (ver gráfico). Si la comparación se hace con los países centroamericanos, Colombia está por debajo de Costa Rica (4.280 dólares de ingreso bruto per cápita), Panamá (4.250 dólares) y El Salvador (2.200 dólares). Eso sin hablar de México cuyo ingreso es de 6.230 dólares.Supera a Guatemala (1.910 dólares), Honduras (970 dólares) y Nicaragua (730). Los países ricos son los que sí tienen una verdadera capacidad de ahorro y en ese sentido Japón ha sido ejemplo mundial. Ha sido tan alta su disponibilidad de ahorro que incluso se le convirtió en un 'problema' nacional porque la demanda de la economía se deprimió.En el 'Imperio del Sol Naciente', el ingreso per cápita bordea los 34.500 dólares al año, pero esa tasa es incluso inferior a la de Suiza (cerca de 40.000 dólares) y Estados Unidos (unos 38.000 dólares).Los economistas se han preocupado siempre por encontrar fórmulas para estimular el ahorro y, en general, la conclusión lleva hacia un mayor crecimiento económico para reducir la pobreza.Aunque el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) de un país no es garantía para tener menos pobres sí es una condición indispensable para lograr mejores ingresos de la población a largo plazo.Hay quienes plantean fórmulas como la reducción o eliminación de la tasa de impuestos a los depósitos bancarios y otras modalidades, pero éstos son apenas paños de agua tibia para la solución del problema.En los últimos años en Colombia, el nivel de ahorro ha mejorado con la operación de los fondos privados de pensiones obligatorias, que acumulan depósitos por más de 32,5 billones de pesos de 6,2 millones de afiliados.Por el lado de las pensiones voluntarias, esos fondos administran recursos por más de 3,5 billones de pesos de 266.000 afiliados. Pese a que este tipo de ahorro muestra un crecimiento sustancial desde su creación a principios de la década de los 90, las altas tasas de desempleo que hay en Colombia han frenado un desarrollo más acelerado.Son varios los analistas que advierten que la única manera para lograr la reducción de la pobreza en Colombia es alcanzar tasas de crecimiento de la economía superiores al 6 por ciento anual.Sólo de esa manera se podrán generar mejores condiciones de generación de empleo y bajar la tasa de desocupación del nivel actual del 13 por ciento, uno de los más altos de América Latina.El ahorro se define como la diferencia entre el ingreso disponible y el consumo que realiza una persona, una familia, una empresa o el mismo país. En otras palabras, el ahorro es el resultado del ingreso disponible menos los gastos y en ese sentido Colombia no es, definitivamente, un buen ejemplo. Basta con analizar el comportamiento de las cuentas nacionales que no se han logrado ajustar, incurriéndose en un déficit fiscal difícil se subsanar.El auge del gasto público frente a unos ingresos disponibles sumamente limitados impiden que el país genere ahorro.Hoy, cuando se celebra el día mundial del ahorro, Colombia tiene poco qué mostrar en ese sentido y sólo el esfuerzo por lograr un mayor crecimiento de la economía puede reducir la pobreza e iniciar el camino del verdadero ahorro.-Las remesas, una nueva fuente de recursos para muchos colombianosA la hora de ahorrar las opciones son variadas, pero el reto es que existan los recursos suficientes para generar ese excedente.Por eso, una de las fórmulas que ha tenido auge en los últimos años en Colombia y, en general en América Latina, es el ingreso de remesas enviadas por los nacionales residentes en Estados Unidos y Europa, especialmente en España.En los últimos años, esos recursos provenientes del exterior se han convertido en fuentes importantes de sostenimiento y ahorro para muchas familias colombianas, que dependen de ellos para su subsistencia. De ahí que el crecimiento de las remesas haya sido una constante desde hace varios años.Mientras en el año 2000, ingresaron al país 1.500 millones de dólares en remesas, en el 2004 la cifra se acercó a los 3.200 millones. Se espera que este año, el volumen de esos recursos supere los 3.300 millones de dólares.Aunque estas cifras no son despreciables, tampoco son comparables con los recursos recibidos por otros países latinoamericanos.México, por ejemplo, recibe alrededor de 20.000 millones de dólares al año por ese concepto.Según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), las remesas se convirtieron en la segunda fuente de financiamiento externo de la región, sólo superadas por la inversión extranjera directa.El organismo calcula que alrededor de 20 millones de latinoamericanos y caribeños viven fuera de sus países, la mayoría de ellos en Estados Unidos.En el mundo, un grupo de 20 países en vía de desarrollo concentra alrededor del 80 por ciento de las remesas y uno de ellos es Colombia.La otra cara de la moneda son los 20 países donde se generan esos recursos, encabezados por Estados Unidos. En América Latina, la remesa promedio que envía cada inmigrante oscila entre los 200 y 300 dólares mensuales, pero uno de los problemas que enfrentan es el alto costo de esos envíos, bien sea a través de agencias especializadas o por los canales financieros tradicionales.

Siga bajando para encontrar más contenido