Alborozo en Alemania, desencanto en Colombia

Para Planeación Nacional la economía colombiana creció 4,2% en el año completo del 2010; según Anif, que usualmente es la más acertada, el crecimiento fue del 4%. Independientemente de quién tenga la razón, lo cierto es que este resultado supera las expectativas que se tenían hace doce meses, pero al mismo tiempo inferior al mítico 5%, sobre el cual Gobierno y el sector privado fincaron sus esperanzas en el transcurso del año. Por otro lado, se conoce que el PIB de Alemania creció un 3,6% para sorpresa de los que pensaban que la economía de la potencia europea se vería resentida por los problemas de varios de sus vecinos (Grecia, Irlanda, Portugal y España).

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enero 31 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-01-31

Aunque matemáticamente no hay ninguna duda de que 3,6 es menos que 4,0 o 4,2, lo llamativo es que allá en Alemania todos están felices con el resultado, en tanto que en Colombia más que satisfacción hay frustración y desilusión. ¿Por qué esta contradicción? La diferencia en expectativas ya comentada que se tenían en uno y otro país al comienzo del periodo no es ni la única ni la más importante explicación de esta aparente paradoja. La verdadera realidad es mucho más de fondo. Hay dos razones -evidencias inocultables- que explican que lo que pueda ser considerado como aceptable o positivo en un país del llamado primer mundo, no tiene las mismas connotaciones en un país de los llamados emergentes. Así sea doloroso reconocerlo, es innegable que la riqueza está mal repartida a nivel mundial y al interior de cada una de las naciones de los cinco continentes. En este contexto y por razones históricas, culturales, geográficas y de otra índole que no es el momento de entrar a escudriñar, existe una inmensa brecha entre unos y otros países. Si nos imaginamos una competencia deportiva al estilo de una carrera de largo aliento, encontramos que unas sociedades llevan años luz de ventaja sobre las que se encuentran en una etapa intermedia y mucho más sobre las que aparentemente aún no han logrado despegar del punto de partida. Para reducir esta brecha no hay camino diferente al de acelerar la marcha por parte de los que van atrás y esto significa aumentar la tasa de crecimiento del PIB para en ningún caso quedar por debajo de los que llevan la delantera. Esto no ocurrió en el 2010 en la simple comparación entre Alemania y Colombia. Adicional y relacionado con lo anterior, se presenta otro elemento desestabilizador entre esas dos categorías de países. La tasa de crecimiento demográfico sigue siendo significativamente superior en estas latitudes. En los Estados Unidos y en la Eurozona la población no crece o incluso disminuye y por consiguiente cuando hay un crecimiento -por bajo que sea- implica una mejora generalizada para la población, globalmente considerada. Cuando el crecimiento económico no llega a compensar el aumento poblacional, claramente lo que ocurre es un retroceso a todo nivel. Esto ocurrió en Colombia en el 2009 cuando el PIB creció un 0,4% y la población aumentó en 1,4% (ver cifras del Dane). Es cierto que, con relación al 2010, vamos a tener un aumento del PIB un poco mayor que el crecimiento demográfico, pero claramente insuficiente frente a los rezagos tanto a nivel interno como externo. Por estas consideraciones en la puerta de Brandeburgo todavía hay manifestaciones de alegría, en tanto que en la Plaza de Bolívar no se observa nada parecido, amén de las dificultades para acceder a ella, si esta fuese la intención. "El PIB de Alemania creció un 3,6% para sorpresa de los que pensaban que la eco- nomía de la potencia europea se vería resen- tida por los problemas de varios de sus veci- nos (Grecia, Irlanda, Portugal y España)”. gonzalo.palau@urosario.edu.co *Profesor F. de Economía Universidad del Rosario ADRVEG

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