Alcaldes de Bogotá y Medellín alertan sobre la negociación

A pocos días del cierre de la negociación del TLC con Estados Unidos, las regiones encendieron de nuevo sus alarmas sobre los problemas que se podrían presentar si en los textos se adoptan compromisos que puedan poner en riesgo la salud, la agricultura y el empleo. (VER GRÁFICO - EXPORTACIONES DE TEXTILES Y CONFECCIONES DE COLOMBIA)

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enero 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-01-30

El primer 'campanazo' lo dio el alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, quien el pasado 12 de enero envió una carta al presidente Alvaro Uribe exponiéndole las reservas que mantiene frente a la negociación comercial con Estados Unidos y le insistió en la necesidad de que se aplace el cierre del tratado. Cuatro días después fue el alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, quien junto con el presidente de Empresas Públicas de Medellín, EPM, Juan Felipe Gaviria, expresó la inquietud que existe por temas que se están negociando en compras públicas, telecomunicaciones, propiedad intelectual y agricultura, que podrían perjudicar a su región. Aunque el alcalde de Medellín no planteó la postergación del cierre del tratado, sí pidió excluir empresas prestadoras de servicios públicos de las obligaciones que se asuman en esta negociación y que los compromisos que se adquieran en propiedad intelectual en medicamentos no vayan en contravía de los mandatos de la Comunidad Andina o de la Organización Mundial del Comercio. En el caso del Alcalde de Bogotá, esta no es la primera vez que el mandatario expresa su rechazo a algunos de los temas que se están negociando en el TLC. De hecho, a lo largo de los 20 meses de negociación, Garzón ha lanzado críticas a lo que considera excesivas concesiones que se pudieran estar negociando, a cambio de ganancias que podrían resultar exiguas para su región. Entre los temas más criticados por Garzón están la falta de acuerdo en materia de visas de negocios para los colombianos que eventualmente quieran aprovechar el tratado; el impacto que podría tener el ingreso de trozos de pollo de E.U. con precios distorsionados por los subsidios que reciben sus productores y el otorgamiento de mayor protección a los medicamentos. Las críticas de Garzón fueron respondidas la semana pasada por el ministro de Comercio, Jorge Humberto Botero, quien envió una carta al mandatario asegurándole que el Gobierno mantiene su posición de defender los objetivos, intereses y estrategias de Colombia "y no los de un sector o de una región en particular". Botero aseguró además que en la negociación agrícola, que según reconoció es la que menor avance relativo tiene, el Gobierno "tiene la posición de lograr las debidas protecciones en aquellas actividades agropecuarias en las que hay una producción eficiente o se tiene el potencial para serlo". Sobre el tema de protección en propiedad intelectual, aseguró que ésta "no tendrá efecto en todos los productos farmacéuticos con protección de patente" y que solo se aplicará "en casos específicos, de forma que no cabe esperar un impacto generalizado de aumento de los precios de los medicamentos". Sobre la propuesta de postergar el tratado, el Ministro aseguró que los 20 meses que lleva la negociación muestran que "no es precisamente el afán de firmar cualquier tratado lo que ha orientado la actuación del gobierno colombiano" y aseguró que el cierre se adoptará cuando el contenido del tratado "se ciña a las aspiraciones del país".

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