Alimentos orgánicos seducen paladares

Hace unos 15 años, cuando Beatriz Carrasco vivía en Estados Unidos, conoció los alimentos orgánicos y comenzó a consumirlos pensando en su salud y bienestar. “Que estén libres de químicos implica que tienen la información natural, propia, tienen la energía completa. Cuando uno los consume siente que está realmente cargándose de esos nutrientes y sabe que es un alimento confiable”, comenta esta periodista.

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julio 29 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-07-29

El economista Jaime Salazar Mesa también busca alimentos que hayan sido producidos sin utilizar insecticidas, ni herbicidas, ni plaguicidas, ni ninguna otra sustancia de síntesis química. “Es sentido común, entre menos veneno estés comiendo, mejor. La agricultura tradicional utiliza agrotóxicos y eso le llega a uno”, dice. Pero además también siente un compromiso de apoyar a aquellas personas “que de alguna manera están aportando a construir un mundo mejor.” Como Beatriz y Jaime, cada vez más colombianos están entrando, lenta muy lentamente, al mundo de la alimentación sana con productos orgánicos. Algunos lo hacen por razones de salud, otros por compromiso con el medio ambiente y no faltan aquellos que lo asumen simplemente porque es una tendencia. Lo cierto es que los vientos de la ‘revolución orgánica’, como la llaman en Estados Unidos, están despeinando a más de uno en el país. “Hoy el mercado de estos productos, aunque sigue siendo pequeño, es ocho veces más grande que hace tres años y medio cuando empecé en esto”, comenta Alexander von Loebell dueño de la tienda y restaurante Bioplaza. CADA VEZ MÁS Otra muestra. Hace cinco años, en el país había 25 mil hectáreas sembradas con productos orgánicos. El año pasado ya eran 54 mil, según el Ministerio de Agricultura. Los primeros proveedores de estos productos orgánicos eran personas que le regalaban o vendía a amigos y vecinos ‘las cositas’ que cosechaban en su finca. Ahora hay algunas tiendas especializadas y los supermecados de cadena, en los últimos tres años, han montado secciones dedicadas a estos productos. “Arrancar fue duro y nos ha tocado concientizar a los cliente sobre la importancia de estos productos. En una semana, por ejemplo, tocaba retirar el 90 por ciento de los productos porque se cumplían su ciclo y no se habían vendido”, dice Marcela Quintero, jefe de distrito nacional de Pomona. Y para que no queden dudas de este interés, el mismo país ha querido impulsar la producción y para ello, el Ministerio de Agricultra creó en 1999 el Sello de Alimento Ecológico, que deberían lucir todos aquellos productos comestibles que han sido producidos y procesados sin utilizar químicos. El creciente interés por los productos orgánicos, ecológicos o biológicos, se enmarca en la preocupación de las personas por una alimentación sana. “Estos alimentos no contaminan el cuerpo. En la agricultura tradicional se emplean químicos en la tierra y eso entra al alimento por las raíces. Uno come los productos que tienen esos residuos químicos y se le quedan en al cuerpo y no los desecha tan rápido”, comenta von Loebell. Según Stella Beltrán, enfermera dedicada ahora a Ecomercar, una productora de frutas y verduras ecológicas, “muchas personas con enfermedades como cáncer, leucemia, artritis o alergias encuentran que estos alimentos les ayudan a controlar su enfermedad”, dice. Y es que un producto orgánico tiene mayor concentración de sus nutrientes y vitaminas, tiene más fibra y su sabor, color y olor son más acentuados. Según los entrevistados, la mayoría de clientes son personas jóvenes (parejas o mujeres mayores de 35 años), de estratos altos, que conocen del tema, han viajado o vivido por fuera. También extranjeros que por trabajo llegan al país. Este es un placer que hay que pagar. Producir ecológicamente es costoso. “Si siembra mil semillas, salen unas 400 matas y la cosecha se demora mucha más por lo que no se usan fertilizantes. Además hay que dejar descansar la tierra para volver a sembrar”, dice Laura López de Hortifresco. Eso lo entiende Jaime Salazar y por eso no le importa pagar por una lechuga ecológica el doble de una convencional. INFORMACIÓN CIFRAS. La comida saludable ha encontrado en Estados Unidos un buen mercado gracias a la guerra contra la comida chatarra. La ‘revolución orgánica’ en ese país alcanza cifras muy significativas. La firma de investigación de mercado ‘Nutrition Business Journal’ prevé que la esta industria mueva unos 15.500 millones de dólares este año, frente a los 13.800 millones del 2005 y los escasos 3.600 millones de 1997. Ese crecimiento medio de entre el 15 y el 21 por ciento anual, supera con creces el aumento del entre dos y cuatro por ciento que experimentan las ventas del resto de alimentos.

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