El alma duele en el cuerpo

Un estudio de la Universidad de California, publicado por la revista Science, concluyó que las diferencias que hacían que el dolor físico y el del alma se consideraran cosas distintas no existen desde el punto de vista neurológico.

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julio 31 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-07-31

Del mismo modo que una lesión física puede causarle a una persona un dolor crónico, los impactos emocionales pueden generar dolor emocional, con las mismas características de larga duración. Eso quiere decir que a partir de ahora no pueden tomarse a la ligera las quejas de personas que al estar afectadas por un gran sufrimiento, manifiestan una sensación terrible de malestar, vacío en el estómago, desasosiego e incluso que experimentan dolores físicos. “Lo que se entendía hasta ahora era que el dolor físico se acompañaba de un gran componente emocional que también era necesario tratar, y viceversa, pero no que tuvieran la misma estructura funcional en el cerebro”, dice Mariana Tovar, médica de la Asociación Colombiana para el Estudio del Dolor. De acuerdo con los investigadores, el cíngulo anterior (parte del encéfalo que, según Science, se encarga de rememorar el pasado lejano) toma la información de todos los circuitos emocionales humanos y luego la envía al resto del cerebro, incluidas la corteza posterior donde se integran todos los tipos de dolor. Así, los afectos se convierten en algo que una persona puede sentir de verdad. “Esto explicaría por qué algunas personas que presentan ciertos dolores obtienen mejoría con el uso de antidepresivos, y aclararía la razón por la cual, cuando se trata la depresión, es más fácil manejar el dolor”, asegura el psiquiatra Rodrigo Córdoba. Los autores del estudio creen que esta coincidencia anatómica tiene que ver con que, evolutivamente, el dolor físico como el emocional son esenciales para la supervivencia de la especie; en resumen, ambos son sistemas de alarma que alertan sobre riesgos a los individuos y, por lo tanto, se manifiestan para ser tratados. Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), todo dolor tiene una carga emocional, pero en ningún momento cualifica las emociones como dolor real. “Esto ameritaría abrir una nueva clasificación para el dolor”, afirma Mauricio Gutjfrand, presidente la Federación Latinoamericana para el Estudio del Dolor (Fedelat). Al igual que el dolor físico, que cuando es mal tratado tiende a quedarse y afectar la vida del individuo, el emocional puede dejar cicatrices severas que comprometen, de manera peligrosa, el bienestar de los individuos si no se aborda de manera adecuada. “Todavía tenemos mucho que aprender sobre el dolor y sus manifestaciones; queda claro, no obstante, que todos deben tratarse de en forma integral y oportuna”, dice Tovar. Lo curioso es que ninguna legislación sanitaria en el mundo considera el dolor como una entidad en sí misma, sino como un simple síntoma, por lo cual su manejo siempre es irregular y aledaño. Y eso genera sufrimiento innecesario. * Fisiatra, especialista en dolor, presidente electo de la Asociación Colombiana para el Estudio del Dolor (Aced). - Hay que reírse más A las recomendaciones de hacer ejercicio, comer bien, no fumar y controlar el estrés para mantener un buen estado de salud, debería sumarse la de reír a carcajadas, todos los días. La risa pone a funcionar más de 400 músculos, aumenta la capacidad pulmonar, oxigena los tejidos, baja la presión sanguínea, alivia el estreñimiento, libera adrenalina, mejora la autoestima y aleja el estrés. Cuando una persona se ríe libera endorfinas, que son sustancias naturales amigables producidas por el cerebro -más fuertes que la heroína y la morfina, pero sin los efectos indeseables-, que calman el dolor, generan sensación de bienestar, mantienen la elasticidad de las arterias y alivian la ansiedad. También mejora las defensas del organismo, estimula la inteligencia, eleva la autoestima y tonifica y relaja los músculos. - ¿Qué hacer? Si experimenta un dolor físico crónico o un dolor emocional de larga duración, pida: - Que su entidad de salud le garantice la intervención a través de un equipo interdisciplinario especializado; esto no puede ser manejado por un solo médico. - Que la consulta no sea a las carreras; se requiere una evaluación seria y la aplicación de pruebas diagnósticas que requieren tiempo. - Que los tratamientos sean individualizados; el manejo para cada caso debe ser distinto. No se automedique. Si no obtiene mejoría, exija controles regulares. HELGON

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