América L. acelera paso a biocombustibles

Los países americanos, presionados por el precio del petróleo e inspirados en Brasil, aceleran el paso hacia la era de los biocombustibles a base de etanol (alcohol etílico) o de biodiesel extraído de plantas oleaginosas.

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noviembre 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-11-30

Dos países de la región son los principales productores mundiales de etanol: Estados Unidos, que lo fabrica con maíz, y Brasil, que lo hace con caña de azúcar y propone la transferencia de tecnología a sus vecinos. En Brasil, el etanol representa ya alrededor del 40 por ciento del carburante usado por los vehículos automotores. Esto se logró mezclando de 20 por ciento a 25 por ciento de alcohol en la gasolina y fabricando automóviles con motores flex, que usan indistintamente gasolina o etanol en cualquier proporción. Al mismo tiempo, Brasil prevé incluir 2 por ciento de biodiesel en el gasóleo vendido a partir del 2008. La “fiebre de los biocombustibles” ya atrajo en Brasil inversiones por 7.000 millones de dólares, que deben llegar a 15.000 millones en el 2010, indica Ronaldo Knack, presidente de la agencia BrasilAgro y organizador del Foro Internacional de Agroenergía y Biocombustibles (Enerbio) que se realiza en Brasilia. En el país hay 400 fábricas alcoholeras y 95 en construcción. En el 2005, la producción superó los 17.000 millones de litros y las exportaciones sumaron 2.000 millones de litros. El éxito de la experiencia encontró deseos de emulación. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lanzó esta semana la iniciativa ‘energía sostenible y cambio climático’, que prevé la extensión de créditos para proyectos de energía renovable, públicos y privados. Para Mario Seixas, secretario ejecutivo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (Iica), el primer paso fue dado por países que adoptaron o están en proceso de adopción de marcos regulatorios para los biocombustibles como Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala o Perú. Seixas prevé que el continente se dividirá en dos vertientes de países volcados al etanol o al biodiesel, según sus recursos o su historia. Las islas caribeñas, productoras tradicionales de caña -golpeadas a la vez por la reducción de subsidios europeos al azúcar y por el alza del crudo- deben orientarse al etanol. El alcohol etílico también es producido en países como Canadá y Colombia, pero los países de América del Sur y Central deberían conocer un desarrollo más fuerte en el biodiesel, señala Seixas. “Argentina podrá tener una producción considerable de biodiesel de soja o girasol; Colombia y Ecuador podrán fabricar biodiesel a partir de la palma africana”, afirma el responsable de la Iica, un organismo con sede en San José de Costa Rica, dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA). En la actualidad, Colombia se alista para mezclar 95 por ciento de Acpm (diesel) con 5 por ciento de diésel ecológico producido a partir de la palma africana. Hoy, en Bogotá ruedan varios buses articulados del sistema TransMilenio con mezclas de entre el 5 y el 30 por ciento de biodiesel en pruebas piloto que adelantan las compañías operadoras del sistema. La palma también debe propulsar el biodiesel de los países centroamericanos, en tanto que el tecati servirá de base a la producción en Nicaragua. Pero la sustitución del petróleo nunca será total, porque “la cantidad de tierra disponible es limitada”, advierte Seixas, que cree conveniente acelerar la llegada de los biocombustibles de segunda generación, que permitirán una conversión exhaustiva de la biomasa (residuos, paja, etc) en energía. Brasil busca, por otro lado, instalar fábricas de alcohol en países de América Central o el Caribe que gozan de preferencias en Estados Unidos. Por el momento, varios conglomerados norteamericanos de importación y exportación (trading) hacen su negocio, comprando el producto a Brasil para reexportarlo a partir de esos países. Ronaldo Knack califica esa triangulación de “canallada” que favorece a estos conglomerados y aboga por una reducción de las leyes proteccionistas. “Si la exportación fuese directa, y sin sobretasas, le costaría más barato al consumidor norteamericano”, afirma. AFP El mundo sigue consumiendo energía a ritmo insostenible, advierte la AIE Nairobi. La Agencia Internacional de Energía (AIE) lanzó en días pasados en Nairobi “un mensaje de urgencia” a los delegados a la Conferencia Internacional sobre el Clima, recordándoles que el consumo energético mundial es “insostenible” al ritmo actual. Por otro lado se llegó a un acuerdo en la Conferencia de Nairobi sobre las modalidades de administración del Fondo de adaptación destinado a ayudar a los países en desarrollo para que puedan enfrentar los cambios climáticos, anunció Yvo de Boer, el más alto responsable de la ONU para el clima. El Fondo de adaptación “crucial para los países en desarrollo se eleva actualmente a tres millones de dólares”, precisó de Boer. Este mecanismo, previsto por el Protocolo de Kioto de lucha contra el efecto de invernadero, debe permitir financiar proyectos concretos en los países en desarrollo. “Tengo un mensaje urgente: no estamos comprometidos en una vía sostenible a término y no se puede esperar otra década suponiendo que las tecnologías resolverán los problemas”, declaró por su lado el director ejecutivo de la AIE, Claude Mandil. “Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) del sector de la energía han aumentado en 1,2 millones de toneladas entre el 2003 y el 2004, es decir, mucho más que lo previsto, sobre todo en los dos últimos años y sobre todo en los países en vías de desarrollo debido al recurso en aumento del carbón”, responsable de 60 por ciento de las emisiones, destacó Mandil. El dióxido de carbono, uno de los principales gases con efecto invernadero responsable del recalentamiento del clima, es producido esencialmente por el consumo de energías fósiles (petróleo, gas, carbón). “Tenemos que aplicar ahora políticas alternativas de eficacia energética, sino las emisiones de CO2 seguirán aumentando en los próximos diez años y llegarán a ser enormes”, agregó. En este ritmo, precisó, “en el 2030, las energías fósiles representarán aún 85 por ciento del consumo total, lo que no es posible en términos de seguridad y abastecimiento con cada vez menos países productores, ni en crecimiento económico debido a los costos elevados y variables” de esas energías. La AIE propone un escenario alternativo basado en las ventajas energéticas de nuevas construcciones y modos de transporte, una serie de impuestos para incitar a reducir el consumo, el desarrollo del nuclear y de las energías renovables. Por otra parte, Mandil deseó que se desarrollen y se aceleren las experiencias de captura y de almacenamiento del CO2. “Es la tecnología clave, porque no se ve a la India, la China o a Estados Unidos reducir su consumo de carbón”. “Hay que acelerar el ritmo de experimentación y sobre su escala, pasar a experiencias de varios millones de toneladas por año a miles de millones de toneladas de CO2 por año”, insistió. AFP La palma también debe propulsar el biodiesel de los países centroamericanos, en tanto que el tecati servirá de base a la producción en Nicaragua. Pero la sustitución del petróleo nunca será total, porque “la cantidad de tierra disponible es limitada”, advierte Seixas, que cree conveniente acelerar la llegada de los biocombustibles de segunda generación, que permitirán una conversión exhaustiva de la biomasa (residuos, paja, etc) en energía. Brasil busca, por otro lado, instalar fábricas de alcohol en países de América Central o el Caribe que gozan de preferencias en Estados Unidos. Por el momento, varios conglomerados norteamericanos de importación y exportación (trading) hacen su negocio, comprando el producto a Brasil para reexportarlo a partir de esos países. Ronaldo Knack califica esa triangulación de “canallada” que favorece a estos conglomerados y aboga por una reducción de las leyes proteccionistas. “Si la exportación fuese directa, y sin sobretasas, le costaría más barato al consumidor norteamericano”, afirma. AFP Nairobi. La Agencia Internacional de Energía (AIE) lanzó en días pasados en Nairobi “un mensaje de urgencia” a los delegados a la Conferencia Internacional sobre el Clima, recordándoles que el consumo energético mundial es “insostenible” al ritmo actual. Por otro lado se llegó a un acuerdo en la Conferencia de Nairobi sobre las modalidades de administración del Fondo de adaptación destinado a ayudar a los países en desarrollo para que puedan enfrentar los cambios climáticos, anunció Yvo de Boer, el más alto responsable de la ONU para el clima. El Fondo de adaptación “crucial para los países en desarrollo se eleva actualmente a tres millones de dólares”, precisó de Boer. Este mecanismo, previsto por el Protocolo de Kioto de lucha contra el efecto de invernadero, debe permitir financiar proyectos concretos en los países en desarrollo. “Tengo un mensaje urgente: no estamos comprometidos en una vía sostenible a término y no se puede esperar otra década suponiendo que las tecnologías resolverán los problemas”, declaró por su lado el director ejecutivo de la AIE, Claude Mandil. “Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) del sector de la energía han aumentado en 1,2 millones de toneladas entre el 2003 y el 2004, es decir, mucho más que lo previsto, sobre todo en los dos últimos años y sobre todo en los países en vías de desarrollo debido al recurso en aumento del carbón”, responsable de 60 por ciento de

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